Moscoso, en la misma encrucijada que sus antecesores
El presidente Chiari y otros gobernantes panameños fueron sometidos a la presión norteamericana para que el país suministre información que sirva a las autoridades encargadas de recaudar impuestos en EU
José Montano
“Hay momentos en los que una decisión valiente y tomada en el momento oportuno puede cambiar el curso de la historia de una Nación. Panamá se encuentra, en este preciso momento, en la encrucijada donde una decisión acertada de parte suya puede evitar que el país siga hundiéndose en la pobreza y permitir que cuente usted, a muy corto plazo, con los recursos económicos necesarios que le permitirán ejecutar los urgentes proyectos sociales que tanto le preocupan y lastiman su sensibilidad humana”.
En esos términos el abogado internacionalista Eduardo Morgan se dirige a la presidenta Mireya Moscoso, para señalarle los peligros que entraña suscribir con Estados Unidos un tratado de intercambio de información fiscal. Desde hace algunos meses representantes de ambas naciones negocian tal acuerdo, en lo que constituye una ofensiva diplomática que se interrumpe, pero que nunca desaparece. El presidente Roberto F. Chiari y desde entonces casi todos los gobernantes panameños se han visto sometidos a la presión norteamericana para que Panamá suministre información que pueda servirle a las autoridades encargadas de recaudar impuestos en Estados Unidos. Panamá, por su parte, ha endurecido sus leyes contra el blanqueo de capitales, pero hasta ahora se ha negado a suscribir un acuerdo de información fiscal.
El doctor Eduardo Morgan, en una opinión que refleja el sentir de los abogados internacionalistas, explica antes de responder: “De los centros financieros no tradicionales, o sea, los que no pertenecen al Club de la OCDE y son países independientes, el único que existe en el mundo occidental es Panamá. Los otros, Hong Kong y Singapur, están en Asia, [y] fueron creaciones artificiales del poder colonial. Panamá no. Panamá tiene en pie una legislación que se considera hoy un modelo para combatir el blanqueo de capitales y cuenta con las instituciones de vigilancia para hacerla efectiva. Nuestra Superintendencia Bancaria se ha ganado el respeto de la comunidad internacional a tal punto que Rusia la ha adoptado como modelo para la reforma de su propio sistema. Además, nuestro sistema territorial de impuestos es el único aceptable en un mundo globalizado, pues no existe ninguna norma de derecho internacional que autorice a un país a cobrar impuestos por las rentas que se producen en otro. Pretender aplicar lo contrario a este sistema reconocido sería negar la globalización para volver al colonialismo”.
En vista de lo anterior, Eduardo Morgan invita a la presidenta Moscoso a que, por su intermedio, “Panamá reafirme su condición de Centro de Servicios Internacionales y que no acepta y no aceptará ninguna imposición de la OCDE que pretenda poner en duda esta condición. Que Panamá tampoco acepta la pretensión de que un país tiene derecho a cobrar impuestos por rentas que se produzcan en otro Estado soberano y que, por lo tanto, rechaza por inconducente, innecesario y contrario a la globalización, todo lo relativo a un intercambio de información fiscal. Que por esta misma razón el Gobierno panameño no firmará un tratado de información fiscal con EU ni con ningún otro país. Por supuesto -aclara Morgan- esta declaración debe contener una relación clara y detallada de las bondades internacionalmente reconocidas que nuestro sistema ofrece para la prevención del crimen financiero, así como de lo moderno y efectivo que constituyen nuestra supervisión bancaria y la supervisión de las otras instituciones que integran nuestro Centro de Servicios Internacionales, incluyendo a la Zona Libre de Colón”.
Morgan Jr., finaliza su extensa carta a la presidenta Moscoso, diciéndole las que, en su opinión, serán las consecuencias de rechazar la firma de un tratado de intercambio de información fiscal: “además del beneficio económico, preámbulo de un mejor futuro, le correspondería a usted el pleno reconocimiento de los panameños por su firmeza y coraje en la recuperación de la dignidad nacional”.
El autor es periodista
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