Panamá, 23 de agosto de 2002
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El drama de la educación pública panameña

El sector educativo debe ser manejado sin el apasionamiento de la política partidista

Leticia Paddy de Holder

Desde muy temprano, durante diez meses, niños y jóvenes se desplazan a los distintos centros educativos del país. Sus motivaciones y realidades son distintas, pero todos convergen en sus respectivas aulas de clases, las cuales ofrecen más o menos las condiciones necesarias para que se efectúe el proceso de enseñanza aprendizaje. La buena disposición de estos, el apoyo de sus padres, las condiciones favorables del ambiente escolar y social, así como el profesionalismo del docente determinan en gran medida el éxito de la actividad educativa.

Los estudiantes que recibe el educador forman una diversidad humana cuya totalidad está representada por un porcentaje considerable que procede de hogares en situaciones de pobreza, otro grupo de igual proporción se ve afectado por la irresponsabilidad de sus progenitores que dejan en manos de terceros la importante función de ser padres; de la misma manera hay quienes se ven amenazados por flagelos como el tráfico y consumo de drogas, la maternidad precoz y problemas disciplinarios que en ocasiones se ligan a las actividades delictivas. Aunado a esto, en nuestras aulas hay víctimas de la violencia familiar y un número que se ve obligado a contribuir con su trabajo a la economía del hogar.

Por otra parte, el docente experimenta sus propios conflictos, además de que se encuentra atrapado en un sistema educativo que no le ofrece ningún incentivo, al contrario, lo juzga duramente y lo hace responsable de la problemática educativa de la cual no se puede eximir, pero tampoco tiene que asumir en su totalidad. Quien haya laborado en el sistema educativo público panameño por más de una década, es consciente de que la situación se ha agravado, que las medidas adoptadas en pro de mejorar solo resultan ser paliativas, porque la problemática educativa es mucho más compleja.

Como bien expresó la ministra de Educación al presentar los nuevos proyectos a la Asamblea Legislativa: “Dos proyectos no resolverían todo el problema educativo, ya que la transformación en este sector tiene que darse de manera integral, en distintos aspectos”. Y es que la educación no es responsabilidad exclusiva de sus protagonistas, sino de todo el conglomerado social, que, a la larga, es el mayor beneficiado.

Somos de la opinión de que toda transformación que aspire a mejorar el sistema educativo público panameño debe estar orientada en tres direcciones: la familia, la escuela y la sociedad. El Estado panameño debe hacer ingentes esfuerzos por mejorar la condición de vida de las familias panameñas. Un niño no podrá desarrollar al máximo sus potencialidades si en el seno familiar prevalece la carencia económica, la irresponsabilidad paterna y el maltrato.

El sector educativo debe ser manejado sin el apasionamiento de la política partidista, sus recursos debidamente administrados, sus objetivos primordiales dirigidos a establecer planes y programas que respondan a nuestra realidad nacional y procurar que en los centros escolares estén los mejores hombres y mujeres, aquellos cuya formación profesional e integral le permitan moldear el intelecto y la personalidad a nuestra juventud. Además, el Ministerio de Educación y la dirigencia gremial deben mantener informado al sector de las innovaciones acordadas, porque ninguna transformación puede hacerse a espaldas de quienes debe llevarla a cabo.

En relación con la sociedad, sus principales instituciones y organizaciones están llamadas a optimizar el ambiente social, crear mecanismos y correctivos necesarios para mejorar el entorno violento y carente de valores que rodea y absorbe a nuestros estudiantes; incentivar a los niños y jóvenes con programas tendientes a resaltar el estudio, las actividades culturales, deportivas y recreativas.

El panorama educativo es poco alentador, pero mientras exista la disposición para mejorarlo y todos estemos dispuestos a hacerlo, se mantendrá viva la esperanza de quienes creemos que la Educación es la mejor forma de conquistar la vida.

La autora es educadora

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