Terneros humanizados
La ciencia inicia el
camino para lograr proteínas humanas de ganado transgénico
Eva Aguilar
eaguilar@prensa.com
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“Pampa”, la primera ternera clonada
argentina.
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Aunque a veces parezca que el objetivo de la
ciencia es saber quién es más capaz de crear seres vivos alterados,
creados a partir de la modificación de procesos naturales, lo cierto
es que dar vida a esta especie de “monstruos” tiene en realidad propósitos
bastante nobles: mejorar la calidad de vida de los seres humanos.
En la semana que acaba de transcurrir, dos
grupos de investigación independientes —uno en Estados Unidos y
el otro en Argentina— anunciaban que habían logrado obtener ganado
clonado, cuya función será la de proveer una variedad de anticuerpos
humanos para tratar enfermedades. Y mientras el laboratorio estadounidense
ya ha obtenido resultados favorables, los argentinos se preparan
para ver sus primeros terneros transgénicos en el mes de septiembre.
La empresa Hematech, con sede en Dakota del
Sur, tiene ya un hato de terneros que no solamente han sido clonados,
sino que también están genéticamente modificados. Los exámenes practicados
han detectado en su sangre pequeñas cantidades de inmunoglobulina
humana, una proteína capaz de producir anticuerpos muy determinados
contra infecciones específicas que atacan por primera vez a un individuo.
Lo maravilloso de la inmunoglobulina, de la cual existen varios
tipos, es su capacidad de combinar el material genético de diversas
maneras.
¿Cómo lo han hecho? De acuerdo con información
recogida por la agencia Reuters, el grupo de investigadores de Hematech
creó un fragmento artificial de cromosoma humano, que lleva los
genes que intervienen en la producción de anticuerpos. Luego colocaron
estos genes en células de piel de ganado y por último clonaron terneros
a partir de estas células modificadas mediante ingeniería genética.
Los científicos estadounidenses, quienes
publicaron sus resultados en la revista Nature Biotechnology, aun
tienen que perfeccionar una serie de técnicas para lograr, dentro
de algunos años, toda una fábrica ganadera de anticuerpos humanos.
Uno de esos desafíos a los que se enfrentan es conseguir que el
sistema inmunológico del animal no rechace los genes humanos introducidos
artificialmente.
Hoy en día los anticuerpos provienen únicamente
de donantes humanos, pero este sistema conlleva una serie de limitaciones
por el tipo de infección que puede provocar. Aun así, se utilizan
para combatir deficiencias inmunitarias, tétano, herpes zóster,
mientras que la gammaglobulina se inyecta para prevenir la hepatitis.
Además, estos anticuerpos inyectables sirven como antitoxinas para
las toxinas que pasan al cuerpo tras una mordedura de serpiente
o las que producen el botulismo, una intoxicación causada, la mayoría
de las veces, por alimentos contaminados.
Los investigadores consideran que los anticuerpos
tienen también un uso potencial en el tratamiento de infecciones
del oído en niños.
Pampa
Al tiempo que el mundo de la biotecnología
publicaba en Estados Unidos las buenas noticias, Argentina entraba
en el prestigioso y reducido grupo de países que han sido capaces
de clonar ganado. Su primer producto sano —y el único que hasta
ahora ha sobrevivido después de intentos anteriores— se llama “Pampa”,
la primera ternera clonada de una célula fetal.
El logro corresponde al laboratorio privado
local Bio Sidus que, tras seis años de trabajo y una inversión de
dos millones de dólares, ha dado el primer paso de su programa “Clonado
para la producción de especialidades medicinales”, nombre que recoge
la agencia AFP.
Pampa nació tras la fusión celular del núcleo
de una célula de feto bovino de raza jersey con un óvulo desnucleado.
Esta unión generó un ovocito activo, que se dividió de la misma
forma en que lo hubiera hecho si la fecundación hubiera sido de
forma natural. El embrión, obtenido in vitro, se implantó en el
útero de una vaca adulta que cumplió con el papel de madre, hasta
el nacimiento de la ternera el pasado 6 de agosto.
Dado que en esta primera etapa no se introdujeron
genes de ninguna otra especie, Pampa es un clon pero no es un animal
transgénico. Sin embargo, es el primer paso que ha dado la empresa
argentina en el desarrollo de su programa biotecnológico, cuyo objetivo
es obtener animales productores de leche que contenga la proteína
hHG, hormona de crecimiento humano. Esta proteína podrá ser utilizada
para tratar el enanismo hipofisiario, una deficiencia que padecen
muchos niños en Argentina.
Para el próximo mes, Bio Sidus tiene programado
que nazcan cuatro terneras clonadas y transgénicas, porque habrán
sido gestadas introduciendo genes humanos que permitan producir
la hormona del crecimiento. Sin embargo, y si todo sale bien, habrá
que esperar a que estas “fábricas de medicamentos” tengan la edad
suficiente para producir leche, para lo que aún habrá que esperar
unos tres años más.
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