Redford, un ícono que sigue vigente
Myriam Alvarez
de DPA
NUEVA YORK, Estados Unidos.— Su nombre es admirado en la industria cinematográfica de Hollywood y venerado por los creadores independientes. A los 65 años, Robert Redford continúa trabajando como actor, director y productor, con el mismo entusiasmo que lo lanzó a la fama hace más de tres décadas.
Redford, cuyo rostro de galán lo convirtió en un ícono del cine, no tiene conflictos con su edad o su apariencia. “Envejecer no es algo que me preocupe. Simplemente sucede. No me interesan las apariencias”, afirmó el actor que cumplirá 65 años mañana 18 de agosto.
Para el artista, hablar de su aspecto físico es una pérdida de tiempo. El más bien prefiere concentrarse en sus proyectos como director y su talento como actor. Prueba de esto es su larga gama de roles y películas en las que ha contribuido delante y detrás de las cámaras.
Entre sus personajes más famosos destacan –además de “The Sundance Kid”– Hubbell Gardner, en The way we were; Johnny Hooker, en El golpe, Jay Gatsby, en The great Gatsby, Bob Woodward, en Todos los hombres del presidente, Roy Hobbs en The natural, Denys Finch Hatton en Memorias de Africa y Tom Booker en The horse whisperer.
Como director, Redford fue premiado con un Oscar por su primer film, Ordinary people. Su trabajo detrás de las cámaras continuó con películas como The Milagro Beanfield War, A river runs through it, Quiz Show, The horse whisperer y más recientemente, The Legend of Bagger Vance.
Cuando Redford no está en un set de producción, normalmente está atendiendo sus responsabilidades en el Instituto Sundance, una especie de “paraíso para creadores independientes”, fundado por el artista en 1981.
El Instituto Sundance es una organización que trabaja durante todo el año apoyando y estimulando a jóvenes realizadores que de otra forma quizás nunca podrían llevar sus proyectos al celuloide.
Con el mismo espíritu fue creado el Festival de Cine Independiente de Sundance, el cual se realiza todos los años en medio de las imponentes montañas de Utah. Allí se dan cita algunos de los nombres más prominentes del círculo independiente.
Junto a su esposa Lola, de quien está divorciado en la actualidad, Redford logró criar a sus dos hijas e hijo lejos de las presiones de Hollywood. Hoy, Redford considera a sus hijos como su mayor triunfo y “la mejor parte de mi vida” (el artista ya tiene cuatro nietos).
Al parecer, su único defecto –conocido por el público– es la falta de puntualidad. Su colega y amigo Paul Newman le regaló un cuadro que dice: “la puntualidad es una cortesía de reyes”.
Evidentemente, algunas cosas sucedieron más bien tarde en su vida. Redford comenzó tarde a actuar. Su idea original era convertirse en pintor.
Nacido el 18 de agosto de 1936, en California, su padre era un repartidor de leche que luego se convirtió en contador para la empresa petrolera Standard Oil y su madre, una ama de casa que falleció el año en que Redford se graduó de la escuela secundaria.
Tras perder una beca en la universidad por beber demasiado, Redford decidió dedicarse a la pintura y vivir en Europa. Después de ahorrar el dinero necesario, partió hacia París y hasta estudió pintura en Florencia.
Pero dos años más tarde, frustrado por su lento progreso, regresó a su país. En Los Angeles se enamoró y se casó con una antigua compañera de universidad, Lola Jean Van Wagenen, quien lo impulsó a explotar su talento artístico.
Tras una serie de roles menores en Broadway y en televisión, su carrera cambió cuando hizo el papel de Sundance Kid, en 1969, en el film Butch Cassidy and the Sundance Kid, protagonizado por Paul Newman.
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