Howard: la ciudad de Panamá del
siglo XXI (2)
El reto es encontrar
la forma en cómo podemos aprovechar al máximo el área de expansión
más valiosa que pudiera tener la ciudad de Panamá
Gabriel Lewis Navarro
Después de analizar tantos comentarios, de tantas personas, con relación al tema de la expansión de la ciudad hacia el área de Howard, pareciera que este tema sí requiere de mucho análisis de parte de todos los ciudadanos responsables e interesados en el futuro de nuestra querida ciudad de Panamá.
La realidad es que, aunque me hubiera gustado
serlo, yo no soy arquitecto, sino un empresario industrial que vive
día a día las dificultades de transportarse en una ciudad tremendamente
congestionada y agobiada por lo que yo llamaría el “síndrome de
la ciudad encajonada”. Una ciudad que se fue configurando basada
en el enclave colonial, que por tantos años moldeó nuestras actividades
cotidianas, y por qué no, el diseño de nuestra pequeña urbe que
no tenía hacia dónde expandirse.
Hoy, precisamente, lo que ayer nos limitaba,
nos brinda la magnífica oportunidad de diseñar la ciudad de Panamá
que queremos construir en este nuevo siglo lleno de retos para una
generación de panameños, que ya sin límites coloniales ni ataduras
de ninguna clase necesita hacer las cosas como corresponde, y demostrarle
al mundo que somos un país pequeño, pero con gente de espíritu entusiasta
e innovador.
El reto es encontrar la forma en cómo podemos aprovechar al máximo el área de expansión más valiosa que pudiera tener la ciudad de Panamá, que si no se planifica adecuadamente, podría perderse para siempre; y con ello, el Estado perdería el tremendo valor que estas tierras pudieran tener como parte del desarrollo urbanístico de la capital.
Una de las actividades que inmediatamente se podría ir planificando en este enorme globo de terreno que es Howard, sería el Centro Gubernamental, ya que este traería tremendas economías al erario público en alquileres, por una parte, y al bolsillo de muchos trabajadores gubernamentales en transporte, por otra, teniendo en cuenta que una gran cantidad de ellos vive ya en las áreas de Arraiján y La Chorrera, y que muchos más podrían vivir en las urbanizaciones y edificios que seguramente se desarrollarían en sus alrededores.
Encomendemos a nuestros mejores talentos: arquitectos, urbanistas, paisajistas y, por supuesto, a nuestros mejores ingenieros y otros profesionales afines, a diseñar lo que sería una obra de esta magnitud que seguramente nos agradecerán, muy de veras, las futuras generaciones.
Referente al aeropuerto de Tocumen, sigo pensando que es la mejor alternativa como puerto de entrada a nuestro país, pues reúne todas las condiciones que se requieren para una operación de pasajeros o de carga multimodal y que tiene la ventaja de tener en sus alrededores toda el área que se necesita para su futuro crecimiento.
Pongámonos todos de acuerdo e iniciemos esta loable tarea que, como el Canal de Panamá, debe unirnos a todos los panameños que deseamos lo mejor para nuestra pequeña gran ciudad capital del siglo XXI.
El autor es empresario
Además en opinión
• Sobre inteligencia
y política empresarial: Miguel Montiel Guevara
• Howard:
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• Un nuevo giro de la
asistencia social: Carlos Iván Zúñiga Guardia
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tiempos: Hernando Franco Muñoz
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