Stiglitz y los mitos
Este libro es una lectura
obligada para cualquiera con inquietudes respecto a la pobreza en
nuestro país
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Joseph E. Stiglitz –Nobel de Economía de
2001 y autor del magnífico libro Globalization and its Discontents–
es el economista del momento debido a que “desde dentro” hace una
seria crítica a los dogmas de la época, y una devastadora y ácida
crítica al Fondo Monetario Internacional.
He venido siguiendo con interés las opiniones
de Stiglitz desde hace algunos años. Para aquellos dogmáticos de
izquierda que pretenden esgrimir sus opiniones para combatir la
globalización, la privatización y otras ñamerías, hay que comenzar
por romper algunos mitos sobre Stiglitz, usando entre comillas sus
propias palabras: “creo –dice Stiglitz– que la globalización puede
ser una fuerza para el bien y que tiene el potencial de enriquecer
a todos en el mundo, particularmente a los pobres”. Sin embargo,
dice “he sido testigo de los efectos desbastadores que ha tenido
la globalización sobre países en desarrollo, y especialmente sobre
los pobres, debido al manejo de las instituciones internacionales
que han actuado más por ideología y política, produciendo e imponiendo
recetas dogmáticas con efectos claramente contrarios a los objetivos
anunciados”.
En otro aparte, Stiglitz indica textualmente
“creo en la privatización, pero sólo si ayuda a lograr mayor eficiencia
y más bajos precios para los consumidores”. Esto requiere de políticas
que alienten la competencia y no simplemente cambiar monopolios
estatales por monopolios privados.
“Creo –escribe Stiglitz– que es importante
mirar los problemas sin pasión, apartando la ideología y analizando
las evidencias antes de tomar una decisión sobre el mejor curso
de acción”.
Reclama el economista la falta de atención
de las entidades internacionales financieras a la transparencia
y la corrupción.
“He estudiado los fracasos tanto de mercados
como de gobiernos, y no he sido tan ingenuo como para pensar que
los gobiernos pueden remediar todos los fracasos de los mercados.
Tampoco soy tan ingenuo como para pensar que los mercados solos
pueden resolver todos los problemas de la sociedad. La inequidad,
el desempleo, la polución ambiental, son asuntos en los que los
gobiernos tienen que asumir un rol importante”.
“No hay evidencia alguna de que exista una
terrible conspiración por parte de Wall Street y el Fondo Monetario
para tomarse el mundo. Yo no creo que exista tal conspiración”.
El libro de Stiglitz critica –con casos/ejemplo
concretos– lo que considera las equivocadas y costosas políticas
del Fondo Monetario Internacional que, según escribe, tiene una
actitud de monarca colonial respecto a los países que analiza.
Este libro es una lectura obligada para cualquiera
con inquietudes respecto a la pobreza en nuestro país. Rompe moldes
y dogmas, y termina recordándonos que tenemos que asumir responsabilidad
por el bienestar de nuestro pueblo. Tenemos que manejar responsablemente
nuestros presupuestos, reducir protecciones que favorecen a los
pocos en perjuicio de los muchos, elegir gobiernos eficaces, asegurar
un sistema judicial independiente, liberarnos de la corrupción e
impunidad, lograr efectiva regulación, y manejarnos con seriedad
e inteligencia frente a las organizaciones internacionales para
asegurarnos de no ser vulnerables a las posibles imposiciones dogmáticas
que no son aplicables a nuestro país.
Enorme responsabilidad que requiere de una
activa y competente ciudadanía... ¡tú y yo!
El autor es presidente de la Fundación
para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• Stiglitz y los mitos:
I. Roberto Eisenmann, Jr.
• Salvadores
que te pierden: Jaime A. Porcell Alemán
• ¿Cuán poderosa
es la fuerza electoral arnulfista?: Eugenio L. Morice
• Deuda: Marco Julio
de Obaldía
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