Panamá, 16 de agosto de 2002
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Stiglitz y los mitos

Este libro es una lectura obligada para cualquiera con inquietudes respecto a la pobreza en nuestro país

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Joseph E. Stiglitz –Nobel de Economía de 2001 y autor del magnífico libro Globalization and its Discontents– es el economista del momento debido a que “desde dentro” hace una seria crítica a los dogmas de la época, y una devastadora y ácida crítica al Fondo Monetario Internacional.

He venido siguiendo con interés las opiniones de Stiglitz desde hace algunos años. Para aquellos dogmáticos de izquierda que pretenden esgrimir sus opiniones para combatir la globalización, la privatización y otras ñamerías, hay que comenzar por romper algunos mitos sobre Stiglitz, usando entre comillas sus propias palabras: “creo –dice Stiglitz– que la globalización puede ser una fuerza para el bien y que tiene el potencial de enriquecer a todos en el mundo, particularmente a los pobres”. Sin embargo, dice “he sido testigo de los efectos desbastadores que ha tenido la globalización sobre países en desarrollo, y especialmente sobre los pobres, debido al manejo de las instituciones internacionales que han actuado más por ideología y política, produciendo e imponiendo recetas dogmáticas con efectos claramente contrarios a los objetivos anunciados”.

En otro aparte, Stiglitz indica textualmente “creo en la privatización, pero sólo si ayuda a lograr mayor eficiencia y más bajos precios para los consumidores”. Esto requiere de políticas que alienten la competencia y no simplemente cambiar monopolios estatales por monopolios privados.

“Creo –escribe Stiglitz– que es importante mirar los problemas sin pasión, apartando la ideología y analizando las evidencias antes de tomar una decisión sobre el mejor curso de acción”.

Reclama el economista la falta de atención de las entidades internacionales financieras a la transparencia y la corrupción.

“He estudiado los fracasos tanto de mercados como de gobiernos, y no he sido tan ingenuo como para pensar que los gobiernos pueden remediar todos los fracasos de los mercados. Tampoco soy tan ingenuo como para pensar que los mercados solos pueden resolver todos los problemas de la sociedad. La inequidad, el desempleo, la polución ambiental, son asuntos en los que los gobiernos tienen que asumir un rol importante”.

“No hay evidencia alguna de que exista una terrible conspiración por parte de Wall Street y el Fondo Monetario para tomarse el mundo. Yo no creo que exista tal conspiración”.

El libro de Stiglitz critica –con casos/ejemplo concretos– lo que considera las equivocadas y costosas políticas del Fondo Monetario Internacional que, según escribe, tiene una actitud de monarca colonial respecto a los países que analiza.

Este libro es una lectura obligada para cualquiera con inquietudes respecto a la pobreza en nuestro país. Rompe moldes y dogmas, y termina recordándonos que tenemos que asumir responsabilidad por el bienestar de nuestro pueblo. Tenemos que manejar responsablemente nuestros presupuestos, reducir protecciones que favorecen a los pocos en perjuicio de los muchos, elegir gobiernos eficaces, asegurar un sistema judicial independiente, liberarnos de la corrupción e impunidad, lograr efectiva regulación, y manejarnos con seriedad e inteligencia frente a las organizaciones internacionales para asegurarnos de no ser vulnerables a las posibles imposiciones dogmáticas que no son aplicables a nuestro país.

Enorme responsabilidad que requiere de una activa y competente ciudadanía... ¡tú y yo!

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana


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