Panamá, 11 de agosto de 2002
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Ambiente

No por grande, feroz

El dogo alemán es un fiel vigilante de su amo,al que defenderá fielmente

Marti Ostrander Oller
martirene@prensa.com

Lo describen como el “Apolo” de los perros, con un cuerpo musculoso, un andar largo y elástico y una apariencia de nobleza y elegancia.

Además, le atribuye una doble personalidad: es un perro con un carácter equilibrado por naturaleza, paciente y juguetón, que se vuelve agresivo solo cuando las circunstancias lo requieren, especialmente cuando el amo -o sus amos- se ve amenazado por extraños.

Enrique Bieberach, veterinario, explica que los dogos alemanes también son conocidos como gran daneses. “En la actualidad es utilizado como compañero fiel por su dulzura, de guardián por su agresividad y como protector de los niños, ya que es muy cariñoso con los bebés”, recalca.

Erika Benalcázar conoce bien estos atributos. Ella y sus hermanas cuidan a Feedor, de tres años. Su papá lo compró porque le gustan los perros grandes, y entre todos (ella, sus cuatro hermanas y su papá) se encargan de él.

Erika dice que la reacción de la gente cuando ve a Feedor por primera vez es de miedo, por su gran tamaño, “pero luego se dan cuenta de que es muy tranquilo, que le gusta jugar con las personas porque se ha acostumbrado a ver a los humanos. No tiende a ladrar, sino a ver; es curioso, las huele”, dice.

Feedor, a la vez, es un perro vigilante. “Si alguien entra a la casa sin nosotros ladra hasta que se da cuenta de que es amigo; si no, no se queda tranquilo. Se tiene que dar cuenta de que nos conoce”, asegura Erika.

Este dogo alemán también tiene su lado juguetón, y le encanta pasear en carro. “Cuando ve que alguien agarra su cadena, el está listo para irse”, cuenta.

A este perro también le gusta la playa. “Mi hermana surfea, y él la sigue, nadando. No le dan miedo las olas”, afirma Erika.


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