Tormenta de polvo blanco
Después del 11 de septiembre,
Panamá se convirtió en la nueva ruta de la heroína
José Otero
jotero@prensa.com
El sol empezaba a mostrarse tenuemente en
el horizonte; solo se escuchaba el estruendo de las espumosas olas
cuando reventaban en la orilla de la paradisíaca playa
de Juan Hombrón, en Antón, provincia de Coclé. Uno de los cuatro
tripulantes de la pequeña embarcación apagó el motor fuera de borda.
Ellos habían estado en alta mar 10 horas, pero ni el cansancio ni
el sueño les impidió descargar los bultos forrados de plástico negro.
Un grito rompió el silencio de la solitaria
playa, en el Pacífico panameño. “Las manos en alto, somos agentes
de narcóticos, están detenidos”.
Los cuatro colombianos, que habían navegado
desde el puerto de Turbo, en Colombia, en una chalupa con un motor
de 800 caballos de fuerza, fueron acostados boca abajo en la arena.
La carga consistía en 10 kilos de heroína ocultos en chalecos y
pantalones con doble forro.
Mientras, en la ciudad capital otro grupo
de agentes antinarcóticos, que se hicieron pasar por turistas, esperaban
sentados en el restaurante de la terminal del aeropuerto Marcos
A. Gelabert, de Albrook. Una llamada por celular y de inmediato
los hombres irrumpieron en la pista.
Una avioneta, con matrícula N75FG y de bandera
estadounidense, aterrizó y luego carreteó hacia un hangar privado.
Los tripulantes del bimotor, un colombiano y un estadounidense,
ya estaban arrestados cuando pisaron tierra.
Dentro de una batería de avión había 14 kilos
de heroína, el cargamento más grande de esta droga capturado en
Panamá.
Según cifras de la Fiscalía de Drogas, hasta
el 30 de julio de este año se han incautado en Panamá 101 kilos
de heroína, todo un récord.
Ruta del crimen
Patricio Candanedo, fiscal segundo de Drogas,
dijo que el incremento del tráfico de esta droga se debe a que después
de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva
York, Afganistán, el principal productor de amapolas del mundo (materia
prima de la heroína) se quedó bloqueado, coyuntura que aprovechó
Colombia para apoderarse del mercado de EU y Europa.
Los narcos prefieren la vía marítima; utilizan
barcos cargueros o pesqueros que zarpan de los puertos de Pereira,
Medellín o Turbo. En altamar trasladan la mercancía a embarcaciones
pequeñas que navegan hacia las costas de Darién, Coclé, Colón y
Panamá Oeste.
La mafia compró y construyó casas y locales
comerciales para ocultar la droga en tierra firme (bodegas y sótanos).
Cuando la droga llega a las costas panameñas,
ya hay un grupo de supuestos turistas que recoge la droga y la reeempaca
en residencias ubicadas en Vacamonte, Arraiján; o en San Francisco
y Río Abajo, en la ciudad de Panamá, sitios en los que se han descubierto
laboratorios clandestinos para la fabricación de comprimidos.
Mulas o tragadores
Los llamados “mulas o tragadores” son contactados
en sus hoteles, y se les entrega un maletín con su carga de muerte.
Las “mulas”, que ya han practicado con uvas, se tragan los comprimidos
-de 50 a 100-, según su capacidad estomacal; luego salen del país
vía aérea.
Rosendo Miranda, fiscal de Drogas, informó
que al menos unas 100 personas, en su mayoría extranjeros, han sido
detenidas y están a la espera de juicio. Hay 10 que ya fueron sentenciados.
Según fuentes de la Policía Técnica Judicial
(PTJ), los
asesinatos de Aquiles García, jefe de Aduanas en Colón, y
Ramón Ernesto González, informante de la Agencia Antidrogas de Estados
Unidos (DEA), pueden estar ligados a casos de heroína. La tormenta
del narcotráfico comenzó a levantar polvo blanco y, según las autoridades,
no se vislumbra que amaine.
La “H”
La heroína se procesa de la morfina, que es el ingrediente activo
primario del opio. Sus nombres más comunes en español son "pasta",
"H", "polvo blanco", "junk" y "goma". En inglés es conocida como
"smack", "H", "skag", "junk" y "black star".
La heroína puede causar enfermedades al hígado
y los riñones; incrementa el riesgo de contraer infecciones como
la hepatitis B y C y el VIH/SIDA, al compartir jeringuillas con
droga. A los que se la inyectan se le pueden debilitar las venas
y sufrir infecciones bacteriales de los vasos sanguíneos y las válvulas
cardíacas. Además se disminuye la respiración y el ritmo cardíaco.
Vea: El
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