El temor se apodera de Juan Hombrón
Desde que se descubrió
que el lugar es utilizado como puente para el paso de drogas, el
poblado no ha vuelto a ser el mismo
Omar Rodríguez Especial para La Prensa
nacionales@prensa.com
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El 85% de la carretera que conduce
a la comunidad es de tierra, pero por ella se han trasladado
grandes cantidades de armas y drogas.
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ANTÓN, Coclé. –Desde hace solo unas semanas,
Juan Hombrón dejó de ser la tranquila comunidad de pescadores y agricultores
que era. Ahora, el olor a pescado y el ruido de las olas del mar se
mezclan con el miedo de la población.
Las patrullas en lancha del Servicio Marítimo
Nacional y la presencia de cuatro policías es lo único que devuelve
un poco de tranquilidad a los cerca de 300 habitantes de la comunidad.
La comunidad
El poblado de Juan Hombrón está ubicado geográficamente
dentro del corregimiento de El Chirú, en el distrito de Antón, provincia
de Coclé.
La comunidad está compuesta por aproximadamente
100 viviendas, repartidas en cinco sectores. Las viviendas de los
lugareños, modestas y humildes, contrastan con las casas de playas
de personas que, ocasionalmente los fines de semana, visitan la
población para disfrutar de las blancas arenas del pacífico y de
sus cálidas aguas.
A Juan Hombrón se llega por tierra, entrando
desde la vía Panamericana, o por mar, navegando por las aguas del
pacífico.
Solo dos buses y un taxi brindan el servicio
de transporte público de pasajeros hasta Antón cabecera.
Los problemas
Guillermo Barrera (nombre ficticio), quien
tiene varios años de vivir allí, relató que desde hace cinco años
comenzaron los rumores sobre la llegada de ciudadanos extranjeros,
particularmente de colombianos, a las costas de Juan Hombrón.
A pesar de ello, nunca se ha instalado un
puesto permanente de policía en el lugar.
“Aquí también es común la entrada a altas
horas de la noche de vehículos finos que no pertenecen precisamente
a las personas que tienen casa en la playa”, comentó.
Mencionó el mal estado de la carretera, que
en su mayor parte es de tierra, como otro de los problemas que afronta
la comunidad.
Reconoció que entre los propios residentes,
sobretodo los más jóvenes, hay problemas menores de delincuencia.
No obstante, dejó en claro que en lo que respecta al narcotráfico
y al tráfico de armas, “se trata de gente que viene de afuera”.
La escuela
Lidia Hernández y Ana Elida Jaén, maestras
en la escuela de Juan Hombrón, hablaron de las precarias condiciones
en que reciben clases sus 45 alumnos.
“Algunos se sientan sobre bancas deterioradas,
los tableros están descoloridos y, aunado a ello, tienen que hacer
sus necesidades en letrinas, porque no cuentan con servicios sanitarios”,
afirmaron las educadoras.
Pero lo que más preocupa a las maestras es
que algunos niños a veces no asisten a clases porque no tienen desayuno
en sus hogares.
“Indudablemente que hay pobreza y necesidades
entre ciertas familias de esta comunidad”, por eso apelaron a la
ayuda del Ministerio de Educación y de las autoridades locales.
El temor
El miedo que sienten los habitantes de Juan
Hombrón es justificado. Como lo dijo un asustado parroquiano del
lugar.
“Lo que encontraron aquí no son manzanas
ni chicha de piña; lo que se halló fue un cargamento muy importante
de drogas y armas que, quiera Dios, nadie se atreva a reclamar”.
Otro residente narró que la gente prefiere
acostarse temprano y los pocos pescadores que quedan en la zona,
evitan salir de noche fuera de la costa, “ni siquiera de día lo
hacen”.
Uno de esos pescadores no ocultó su temor
ante la posibilidad de ser identificado, dijo que incluso los pescadores
de áreas vecinas, como Farallón y Río Hato, evitan el riesgo de
hacerse a la mar de noche.
El joven relató que recién se incautó del
primer cargamento de 10 kilos de heroína, unos pescadores que se
atrevieron a salir de noche escucharon los potentes motores de esas
lanchas rápidas acercándose a la costa.
La primera vez que en Juan Hombrón se encontró
evidencia de la incursión de colombianos, fue el 20 de mayo del
2001, cuando una embarcación quedó varada con 17 tanques de combustible
a bordo, alimentos en conserva, agua embotellada, dos motores fuera
de borda instalados y otros dos de repuesto.
También se encontraron, en aquella oportunidad,
dos fusiles A-K 47.
Moradores del lugar advirtieron de la presencia
de otra lancha rápida que intentó remolcar la varada y de vehículos
articulados en los que se trasladaron varios bultos que transportaba
la lancha.
Pero ante el nuevo decomiso de armas y gran
cantidad de droga, la comunidad ha solicitado el apoyo de las autoridades
a través de un puesto de policía permanente.
Las autoridades
El mismo llamado de atención hizo Humberto
Díaz, representante de El Chirú de Antón. “Es necesario brindar
seguridad permanente al área”, expresó el edil.
Por su parte, el gobernador de Coclé, Irving
González, dijo que en la actualidad solo cuentan con cuatro unidades
de la Policía Nacional.
Los agentes custodian la residencia que fue
allanada y en la que se encontró el cargamento de armas y drogas.
Además, lanchas del SMN patrullan el área
costera de Antón, informó.
En el futuro se piensa establecer un puesto
de vigilancia permanente y para ello ya se elevó la solicitud al
Ministerio de Gobierno y Justicia.
“La idea es mantener vigilancia no solo en
Juan Hombrón, sino en toda la costa del distrito de Antón”, dijo
el funcionario.
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