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¿Dónde nace la
delincuencia?
No es extraño ver y oír
en la televisión a personas que piden la pena de muerte
para los jóvenes que cometen faltas graves. Lo menos que
piden es un endurecimiento de las penas.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Si
el delincuente es un alto funcionario gozará de toda la inmunidad
del mundo, también será inmune si tiene
plata, puede robar sin preocupación. Esa es la escuela, ese
es el ejemplo para los jóvenes que deambulan con la esperanza
nublada por las calles de Panamá.
Son muchachos que no reciben cariño
ni educación y que lo único que ven es el ejemplo
descarado de quienes ganan un puesto público y se convierten
en ricos de la noche a la mañana.
Los policías, cortos de visión,
optan por el camino más fácil: aquel que lleva a los
golpes, a los toletazos y a la cárcel. No hay ninguna preocupación
por fomentar el deporte, garantizar una educación activa
y desarrollar una vida con opciones de progreso.
Lo que sí parecen marcarle es el camino
de la pena de muerte y, lo menos, sanciones similares a las de los
ciudadanos delincuentes.
Estas posiciones, lejos de aportar a la solución
de las causas del problema, contribuyen a crear desigualdades legales,
fueros y privilegios injustos. Así, a los jóvenes
se les impondrán deberes que no se le compensarán
en derechos.
¿Por qué, si los quieren castigar
como adultos, no les dan la ciudadanía a los 16 años?
¿Por qué si los quieren matar no les permiten el derecho
de elegir a los que ahora se pintan de verdugos y van a hablar de
guillotina en la televisión?
El asunto de justicia es muy sencillo: si a
un joven se le exige cierta responsabilidad, la misma debe estar
amparada por un derecho, inequívocamente; si esto no es así
se está abonando la raíz de la delincuencia juvenil.
Un olvido sobre Garzón
5 de agosto del 2002
No soy de escribir al periódico ni a
revistas ni nada por el estilo. Sin embargo me llamó la atención
el artículo de Lina Vega sobre Baltasar Garzón ya
que lo llama, en pocas palabras, el verdugo de los dictadores y
violadores de derechos del mundo. Vega, muy convenientemente olvidó
mencionar la palabra de derecha. Como se sabe muy bien
Garzón rehusó llevar a juicio al verdugo y asesino
de miles de personas inocentes, el dictador Fidel Castro, ya que
para él, al igual que la mayoría de europeos y neoizquierdistas
latinoamericanos como Vega, el carnicero de Cuba es solo una víctima
del imperialismo yanqui.
Desgraciadamente yo sé que tal vez no
conteste ni divulgue esta carta ya que no es de apoyo hacia el juez
que con tantos bombos y platillos ustedes han anunciado. Si Garzón
fuese ese dechado de virtudes que ustedes han hecho creer al mundo,
él juzgaría a los de izquierda como a los de derecha
sin inclinarse hacia ningún lado de la balanza.
Sé que Vega cree que tal vez soy cubano
o chileno por mi forma de expresarme, pero soy tan panameño
como el Canal y simplemente me disgusta la falta de objetividad
y raciocinio de ustedes, la gente de los medios de comunicación.
Leonard Lamastus
Los policías muertos
o el fracaso de los policías vivos
3 de agosto del 2002
Pareciera que existiera una competencia demente
entre los representantes de Betania y los de Pueblo Nuevo para ver
quién instala la mayor cantidad de policías muertos
o resaltos.
La justificación es la velocidad y un
supuesto agradecimiento ciudadano para las próximas elecciones.
En la práctica es una medida sumamente impopular y totalmente
inconsulta entre los residentes afectados de estas barriadas.
Hay calles que por su estrechez o configuración
obligan a los conductores a bajar la velocidad y no tienen incidencias
mínimas de choques por lo que no tiene sentido instalar policías
muertos a 30 metros de distancia.
Entre las principales consecuencias adversas
a esta proliferación de policías muertos (construidos
en múltiples tamaños y diseños) podemos mencionar:
1) Estorbos inaceptables para vehículos
de emergencia como los de bomberos, policías y ambulancias,
donde unos cuantos segundos hacen la diferencia entre la vida y
la muerte.
2) Restricción del libre tránsito
y dificultades para entrar o salir de las casas.
3) Aumento de ruidos de frenado y aceleración.
4) Incremento de niveles de contaminación
del aire por las múltiples paradas y salidas.
4) Desgaste mecánico de los vehículos
y desalineamiento.
5) Erogación de los escasos fondos de
las juntas comunales que podrían invertirse en soluciones
de mayor prioridad.
Se entiende por qué una Autoridad de
Tránsito totalmente inefectiva e inoperante apoya estas medidas,
pero es incomprensible que los representantes concluyan que están
haciendo una labor loable con esta carrera desquiciada.
John Orión (Arquitecto)
Los crucigramas, ¡benditos crucigramas!
4 de agosto del 2002
Vuelvo y arremeto en mi cruzada por mejorar
el lenguaje utilizado en nuestro país y eliminar aquellas
instancias y ventanas al público que en un momento dado puedan
inducir al mal uso del lenguaje con material erróneo o inexacto.
Con la nueva tendencia de proporcionar la solución
de los crucigramas que aparecen a diario en la sección Revista
del diario La Prensa todo lo que se ha logrado es que nos demos
cuenta, al instante, de las inexactitudes que promueve y el destrozo
que le ocasiona a nuestro bello lenguaje el señor Luis Campos,
en la confección de sus crucigramas.
El viernes 2 de agosto, Campos define en la
entrada 59H la palabra raer como: usar un rallador,
cuando en realidad este término significa: raspar, arrancar
lo adherido a la superficie de una cosa con un instrumento áspero
y cortante; raer la piel. Pero si utiliza un rallador,
entonces debería utilizar la palabra rallar cuyo
significado es: desmenuzar una cosa restregándola con el
rallador. Se rallan el pan y el queso, como ejemplos.
Campos define la palabra harmonía
como: concordancia, acuerdo. La palabra harmonía,
ni siquiera está listada en el diccionario. La palabra armonía
sí, y significa: Arte de formar los acordes musicales //
Conjunto de sonidos agradables // Proporción y concordancia
// Amistad y buena correspondencia.
Por lo extenso del tema y por las restricciones
impuestas a las colaboraciones para la sección no entraré
a analizar dichas entradas. Solo mencionaré que en la primera
página de la sección Revista aparece un artículo
escrito por el señor Castro donde se nos informa
de las actividades que realizan los diferentes grupos y asociaciones
de jubilados y pensionados en Panamá. La primera entrevista
es sobre una señora que le gusta nadar, hacer crucigramas,
participar en giras, etc. En su vida profesional fue profesora de
español y me pregunto si no se le revuelve el estómago
al ver cómo destruyen nuestro idioma y lo que es peor, cómo
le enseñan a nuestra juventud y quizás a algunos de
nuestros compañeros de la tercera edad, la mala utilización
de las palabras del español.
Arlés Fernández D.
Sobre publicación de
artículo
5 de agosto del 2002
Acabo de leer un comentario en la sección
Defensor del lector, de Francisco Moreno Mejías, titulado
Se queja por no publicación de artículo,
que me parece muy interesante y acertado. Creo que dicho señor
ha puesto de manifiesto algo que seguramente muchos lectores de
La Prensa, como yo misma, piensan.
Así que, inspirada por el comentario
de Moreno Mejías, me he animado a escribir al respecto. La
verdad es que no sé qué criterios siguen ustedes a
la hora de elegir los escritos que se publican en la sección
Opinión concretamente. Por los distintos temas (y extensiones)
de contenido que he leído en dicha sección, creo que
en general aceptan ustedes todo tipo (y extensión) de opiniones,
siempre y cuando sean, evidentemente, respetuosas. Tal vez mi comentario
sea algo extenso, pero mirando en los últimos comentarios
de la sección de Opinión, he visto que, por ejemplo,
Betty Brannan Jaén ha publicado un comentario titulado Torrijos,
Carter y drogas: acusaciones, pruebas y política de
extensión superior a mi comentario.
En cualquier caso, si por casualidad les interesa
publicar mi comentario, les ruego respeten el texto íntegro,
que está debidamente revisado tanto ortográfica, como
gramaticalmente.
Ivette Camargo López(Traductora
técnica)
Internet:
información y basura
4 de julio del 2002
Las venas electrónicas que hoy en día
conectan invisiblemente con las venitas (¿son realmente venitas?)
del sistema neurológico de millones de usuarios y lectores
de ese increíble engendro llamado internet, parece que empiezan
a aturullarse un poco con la cantidad de información que
allí encuentran.
Como ha ocurrido con todos los inventos relacionados
con la comunicación en masa, como la radio o la televisión,
parece que internet también ha dado lugar a la libre proliferación
de información de todo tipo. En el caso de internet, mediante
los llamados sitios web, que cualquiera puede publicar
de forma bastante sencilla y casi ninguna inversión económica.
Pero, ¿significa esto que debemos desconfiar
en general de la información que circula en internet? Como
en el caso de los medios de comunicación previamente mencionados,
está claro que el sentido común sugiere que aprendamos
a distinguir la paja del trigo. Toda información
publicada en internet puede ser comprobada y su fuente puede ser
debidamente verificada.
Ahora el reto es llegar a conclusiones globales
sobre lo legal, lo democrático y lo ético en esta
red llamada internet. Queda claro que no por sus limitaciones o
sus fallos debemos tildar de basura tan a la ligera toda la información
que circula en ella. Ahora, gracias a internet, podemos conectar
con la Biblioteca del Congreso, la Real Academia de la Lengua, etc.,
algo impensable de manera tan fácil hace algunos años.
El uso de internet probablemente ahondará más la diferencia
entre países ricos y pobres, debido al acceso a la información
que claramente facilita internet, como ya han señalado muchos
en distintos medios de comunicación. Y, por cierto, algo
que también ha agravado aún más Internet es
el complicado tema de los derechos de autor.
Kaiser-Friedrich
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