Panamá, 09 de agosto de 2002
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La implementación del cambio educativo: un imperativo social

La sociedad panameña tiene ante sí una extraordinaria oportunidad de transformar su sistema educativo

Nivia Rossana Castrellón

La reciente conclusión del Diálogo por la Transformación de la Educación ha constituido un hito en la compleja realidad educativa panameña. Representantes de todos los sectores tuvieron a bien contribuir a una iniciativa cuya finalidad es lograr un compromiso de un país en un aspecto de crucial importancia como la educación. De ello debe surgir la implementación de una política de Estado en educación, que trascienda gobiernos y que haga realidad hacer de la educación esa herramienta de transformación social que requiere Panamá, país que enfrenta desafíos de gran envergadura, los cuales ponen a prueba la voluntad de los actores que participaron en este diálogo de pasar de los consensos aparentes y hacer honor a lo acordado, a través de compromisos que se legitiman con acciones consecuentes con los mismos.

Como consecuencia de ello, en el presente existe el gran reto de trascender el consenso formal y materializar el consenso real a través de la cristalización de los compromisos asumidos por parte de los actores políticos y sociales, impacto que debe reflejarse en el aula del salón de clases y, en especial, en la transformación del panameño y de la panameña a través de la educación.

La sociedad panameña tiene ante sí una extraordinaria oportunidad de transformar su sistema educativo, de honrar el contrato social tácito que ha asumido como consecuencia de los resultados del diálogo social en educación. Lo anteriormente indicado nos hace reflexionar sobre la capacidad de la sociedad panameña para hacer realidad un sueño compartido, como lo es el resultado del diálogo sobre la educación. Consideramos que se trata de un pacto integral a ser implementado de la manera más formal, con la participación activa, comprometida e institucionalizada de al menos los actores que se comprometieron a través del mecanismo del diálogo a lograr dicho objetivo. Por ello opinamos que es pertinente que con el mayor sentido patriótico se evalúen los compromisos asumidos, se establezca un cronograma de ejecución de acciones y un mecanismo de medición de resultados que en la práctica instituya una fórmula científica y sistémica de evaluar y dar seguimiento a los avances en la ejecución de los compromisos. Debemos aclarar, sin embargo, que no será a través de leyes que se transforme la educación; por el contrario, el compromiso vivo plasmado en acciones consistentes y continuas enfocadas a lograr los objetivos del cambio educativo, a nivel de los niños y jóvenes del país, serán los indicadores del éxito de este esfuerzo social.

El grado de confianza que se ha construido después de años de recelo y discrepancias entre los diferentes actores sociales y políticos, hace imprescindible que se valore el esfuerzo realizado y se cumpla escrupulosamente lo acordado, honrando el compromiso adquirido. Los motivos anteriormente enunciados hacen oportuno reiterar que los compromisos a ser ejecutados, a través de la creación de normativas, deben guardar fiel cercanía a los acuerdos resultado del ejercicio de diálogo social en educación recién concluido. Por ello, consideramos que los términos de referencia de la ejecución de los compromisos antes indicados deben incluir:

Seguimiento por parte de los actores que participaron en el diálogo por la transformación de la educación.

Establecimiento de indicadores que midan el grado de progreso en la implementación de los acuerdos.

Acuerdo sobre los textos de los proyectos de leyes a ser considerados por la Asamblea Legislativa, previo a su efectiva presentación ante este hemiciclo.

Transparencia y acceso a información que permita el seguimiento a lo acordado y dé confianza a los actores que participaron en el diálogo y a la sociedad en general.

Para ello, la ciudadanía en general debe privilegiar el tema de la educación, dedicando tiempo, esfuerzo y decidido compromiso a dar seguimiento a lo acordado y a lo eventualmente implementado, dando de sí en aras de transformar la realidad educativa a nivel del aula de clases. Así coadyuvará a hacer realidad el sueño que ha sido plasmado en los resultados del Diálogo por la Transformación de la Educación convocado por la señora presidenta y facilitado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

La autora es empresaria y abogada

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