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Día a día, poco
a poco
La Prensa ha llegado a 22 años
de batalla constante por la libertad de expresión y por el
derecho de los panameños a conocer la verdad de lo que sucede
tanto adentro como afuera del país.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
La
tarea no ha sido fácil, con sus bajas y sus altas, La Prensa
ha logrado sobrevivir en el pueblo, aún en tiempos de dictadura
o de crisis económica. No hay dudas de que asumir la responsabilidad
de enfrentar a los enemigos de la democracia, implicaba, como en
efecto implicó, grandes riesgos tanto para la institución
como para sus empleados: cierres, ataques, demandas... Pero, la
historia marca los caminos del futuro. Y ahora vale más mirar
para adelante sin olvidar el pasado.
El periódico es el medio de información
por excelencia. Para que esa calidad se refleje en sus páginas
las informaciones corroboradas siempre se difunden y llegan a los
lectores cada mañana.
La búsqueda y publicación de
esas noticias es tarea de un conjunto de personas, pero especialmente
de los reporteros que, en este terreno, son los protagonistas del
trabajo que se realiza todos los días.
En La Prensa el trabajo y el esfuerzo es de
todos, lo ha sido siempre y de seguro que así será
en el futuro. Técnicos, operadores, administrativos. En fin,
todos aportan su trabajo y su esfuerzo para que la calidad del periódico
sea cada vez mejor.
Los avances tecnológicos en el campo
de las comunicaciones le han permitido a La Prensa mejorar su presentación
y la prontitud con la que se manejan las informaciones.
Ha habido un avance, con sus bajas y sus altas,
pero hoy día llega La Prensa a más lectores y suscriptores.
A una experiencia de 22 años no se la lleva el río.
Carta de la presidenta
[Dirigida a Ricardo Alberto Arias,
presidente de Corporación La Prensa].
31 de julio del 2002
Por este medio quiero expresarle mi repudio
por la injustificable ofensa contenida en la caricatura de su segmento
Demosgracia de hoy miércoles 31 de julio de 2002.
Una vez más, como se está haciendo
común, La Prensa hace uso de este tipo de herramientas para
afectar la imagen del Gobierno Nacional, hoy faltándole el
respeto debido a una figura de la trascendencia que tiene el Dr.
Arnulfo Arias.
La política editorial de La Prensa,
medio que pretende orientar a la opinión pública hacia
nobles y correctos modelos de comportamiento social, insiste en
atacarme en el campo personal, y no enfrentando con argumentos las
actuaciones de la administración pública, como lo
hacen valientemente muchos de sus columnistas.
El ejercicio de una crítica valiente
y tenaz no tiene que ver con insultar a quienes se han ganado con
creces un sitial de honor en la historia de esta República.
Así como a mí nunca me encontrarán
en este terreno, insultando la memoria de un preclaro ciudadano
como fue el ex presidente de la República don Ricardo Arias
Espinosa, demando que se respete la memoria y la honra de quienes
por una razón u otra han estado a mi lado y hoy no pueden
ejercer su propia defensa, particularmente el Dr. Arnulfo Arias.
Mireya Moscoso (Presidenta de la República).
Respuesta del presidente de
La Prensa
[Dirigida a la presidenta Mireya Moscoso]
1 de agosto del 2002
Acuso recibo de su nota del 31 de julio, referente
a la caricatura aparecida en la edición del periódico
La Prensa de esa misma fecha, en el segmento Demosgracia.
Lamento sinceramente que usted haya percibido
la referida caricatura como ofensiva al respeto que merece la figura
del doctor Arnulfo Arias Madrid, merecimiento que comparto. No obstante,
debo manifestar que en el diario La Prensa las caricaturas son opinión
gráfica del autor y no obedecen a la posición editorial
del periódico, tal como se expresa en la página donde
éstas aparecen.
Igualmente, señora presidenta, siento
necesario precisarle que es política del periódico
el no comentar sobre el aspecto privado de las personas, independientemente
de que sean funcionarios o no, y que así como en ocasiones
hemos disentido de las políticas del gobierno o de la actuación
de algunos de sus miembros, en otras hemos reconocido el valor y
el mérito que éstos tienen.
Aprovecho la oportunidad para manifestarle
mi agradecimiento por la forma elogiosa en que usted se refiere
a mi padre, Ricardo Arias Espinosa, y reiterarle mi respeto y aprecio
personal.
Ricardo Alberto Arias (Presidente de Corporación
La Prensa).
De cómo combatir efectivamente
la pobreza
29 de julio del 2002
Se ha escrito mucho acerca de la pobreza; pero
pocas han sido las soluciones que se han sugerido para poder salir
de la recesión y casi depresión que nos agobia actualmente.
Sin embargo, en nuestra humilde opinión, creemos que una
de las soluciones que podría combatir la pobreza radicaría
en la creación, fortalecimiento, difusión y apoyo
a la micro, pequeña y mediana empresa que a su vez genere
empleos informales para la población. ¿Cómo
hacerlo? Simplemente otorgándole al empresario incentivos
tributarios y seguridad jurídica. Entiéndase lo anterior
como reducción de impuestos y respeto a las reglas de juego
en lo referente a las decisiones por parte de nuestros tribunales
en materia mercantil. Por otro lado, debe garantizársele
tanto al inversionista extranjero como nacional un margen aceptable
de ganancia o retorno de la inversión, ya que es de todos
conocidos que nadie arriesga su dinero si no hay ganancia.
Pensamos también que debe reformarse
el Código de Trabajo, pero buscando un equilibrio en las
relaciones obrero-patronales que le permita al empresario tener
ganancias y al obrero obtener una remuneración justa por
la labor prestada, siempre y cuando exista productividad por parte
del obrero.
Mario Luque
Una frase lapidaria
29 de julio del 2002
Hay frases tan impactantes que admitimos como
conclusivas, tan pronto como las escuchamos. Algunas las conservamos
para siempre y se constituyen en verdaderos faros de referencia.
Otras pasan como una bella melodía y nos sorprende porqué
no las retuvimos, cuando volvemos a encontrarnos con ellas.
Para mí una frase lapidaria, inolvidable,
ya que quedó grabada en la piedra del inconsciente, fue una
que escuché en la niñez: Yo soy yo y mis circunstancias
(Ortega y Gasset). Más directo no podía ser. El ser
confrontado consigo mismo y con sus circunstancias..., la individualidad
y las circunstancias de cada cual.
También la pude aplicar a la apreciación
de las naciones. Porque cada nación es ella y sus circunstancias...,
la individualidad y las circunstancias.
Sin embargo, cuando creí que todo estaba
dicho, escuchamos a Julián Marías, el discípulo
predilecto de Ortega, cuando comentaba lo expresado por su maestro:
Sí es cierto que 'yo soy yo y mis circunstancias';
sin embargo: 'Soy yo quien se decide ante las circunstancias.
El discípulo no solo fue fiel a las
palabras de su maestro, sino que fue un poco más allá.
Cuando soy yo quien se decide ante las circunstancias,
desde luego, completaba con una salida elegante. La del propio albedrío,
la que emana de la propia voluntad y de la propia determinación.
Quizás el sentir de Ortega filósofo, es también
el de Shakespeare escritor, en su concluyente: Ser o no ser.
En definitiva, la ética de la realización
individual. Y como una cosa trae el recuerdo de otra, escuchamos
en tiempos recientes, nuevamente al filósofo, académico
de la Real Academia de la Lengua y periodista que es Julián
Marías, sus reflexiones sobre nuestros países de Latinoamérica,
los cuales le recordaban la España de los años 50,
en que todos se preguntaban: ¿qué va a pasar? ¿Qué
va a pasar? ..., y las cosas no cambian hasta que nos dijimos a
nosotros mismos: ¿Qué vamos a hacer?.
Luego, no es el juega vivo de gobernantes,
políticos, banqueros y comerciantes lo que resolverá
el problema y sí una conciencia ética ante el futuro
nacional.
Gil Alberto Sánchez (Médico).
Obsesión con olor a desgracia
3 de agosto del 2002
Como un aguadulceño convencido de la
visión de futuro que debemos tener para nuestro distrito
y sobre todo como un comunicador social al servicio de la comunidad,
es imposible que en estos momentos pueda estar a favor de las personas
que se empeñan en construir en Aguadulce una terminal de
transporte en punto que a priori refleja rasgos de muerte y desgracia
por su ubicación.
Habría que ser neófito e incoherente
para no analizar objetivamente el peligro que puede causar la forma
de pensar que tiene el grupo minúsculo de transportistas
de esta región que se empeñan en construir dichas
instalaciones en un lugar que no cuenta con la aprobación
del Consejo Municipal, los estamentos de seguridad y sobre todo
la mayoría de las fuerzas vivas del distrito.
El hecho de empeñarse en comprar un
lote de terreno con un valor que duplica a otros aún más
factibles y seguros para edificar dichas infraestructuras, nos obliga
a deducir que más que progreso para la región estos
están en busca de un bien común, olvidándose
así de la seguridad que deben presentar a los usuarios, a
quienes ellos se deben.
Es importante hacer entender a estos señores
que Aguadulce ya no es un pueblito, sino una ciudad con gente que
quiere modernizar y estar a la vanguardia en sus sistemas de comunicación,
con la finalidad de ir acorde con el crecimiento de la población
y sobre todo para evitar quedar rezagados en comparación
a otros distritos que cuentan ya con las facilidades que brinda
una terminal de transporte.
Finalmente, al igual que muchas
personas, espero que las diferentes autoridades que tienen el poder
de dar o no el visto bueno para iniciar la construcción no
cambien la forma de pensar que hasta ahora han tenido. Que no brinden
la oportunidad de buscar una desgracia que ocasione dolor a familias
que han confiado en ellos para tener una mejor calidad de vida,
enfocados en el desarrollo de nuestro querido Aguadulce.
Señores, no sean cómplices de
una obsesión con olor a muerte, que les martirice el pensamiento
por el resto de sus días.
Aurelio Ortiz González (Periodista).
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