Panamá, 03 de agosto de 2002
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Las complejidades del caso Afú

Si la táctica de Afú y sus abogados falla y el TE ratifica lo actuado en el PRD, el legislador perdería su curul

Lina Vega Abad
lvega@prensa.com

Carlos Afú

El fantasma del fraude electoral, que formó parte de la historia del siglo XX en Panamá, ha vuelto a surgir a raíz del escándalo del “caso Afú”.

Al menos, eso es lo que opinan algunos políticos, entre los que por supuesto figuran dirigentes del Partido Democrático Revolucionario (PRD) y, en especial, su secretario general y posible candidato a la presidencia de la República en los próximos comicios electorales, Martín Torrijos.

Y todo como consecuencia de que los abogados del legislador Afú, quien causara la indignación ciudadana en enero pasado al denunciar públicamente la compra-venta de votos en la Asamblea Legislativa, lograran sacar de la esfera del Tribunal Electoral (TE) el proceso iniciado en el PRD en enero de 2002.

Si la táctica de Carlos Afú y sus abogados falla y el TE ratifica lo actuado en el PRD, el legislador perdería su curul.

Pero, como se sabe, el caso está “engavetado” en el despacho del magistrado Winston Spadafora que, por los azares del procedimiento de distribución de expedientes que se realiza en la Corte, tendrá que hacer el proyecto de fallo del que dependerá el futuro del legislador Afú.

Recusaciones e impedimentos

El caso Afú ha provocado acusaciones de parte y parte en torno a la parcialidad de quienes están llamados a decidir en el controversial asunto.

Por un lado, los abogados de Afú recusaron a los magistrados del Tribunal Electoral, Erasmo Pinilla y Eduardo Valdés. En el caso de Pinilla, el argumento es su pasada militancia en el PRD, partido al que le debe su posición en la institución.

Sobre Valdés, se argumentó que hizo unas declaraciones en los medios de comunicación en donde manifestó que el tema sería decidido “de forma expedita”. Afú y sus abogados interpretaron estas declaraciones en el sentido de que “el legislador perdería su curul rápidamente”.

Ambas recusaciones estaban en el despacho del magistrado Dennis Allen, quien preparaba los proyectos de fallos cuando el caso salió de la esfera del Tribunal Electoral debido al recurso de hecho presentado por el abogado de Afú, Félix Antinori.

Por otra parte, el hecho de que Carlos Afú fuera una de los legisladores que inclinó la balanza para que Spadafora fuera investido como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, ha hecho que muchos hablen de la necesidad de que el magistrado ponente se declare impedido.

Hasta ahora no lo ha hecho ni ha dado señal alguna de que lo hará.

Sin embargo, las 17 causales de impedimento que incluye el artículo 749 del Código Judicial, no incluyen “pasados partidarios”, “votos favorecedores”, “amistad evidente” o cosas similares. En consecuencia y en análisis de la jurisprudencia del TE en estos casos, de haber podido continuar el proceso en esa instancia, las recusaciones contra Pinilla y Valdés habrían sido rechazadas.

¿Proceso o tema electoral?

Pero si el artículo 137 de la Constitución señala que las decisiones del TE únicamente son recurribles ante la propia institución, con la sola excepción del recurso de inconstitucionalidad, ¿cómo se explica que el caso Afú está ahora en manos del la Corte Suprema de Justicia?

La respuesta, como se sabe, está en que el magistrado suplente de Winston Spadafora, Jacinto Cárdenas, decidió aceptar el recurso de hecho, y solicitó inmediatamente el envío del expediente a la Corte y la suspensión de todos los trámites seguidos en el TE.

En consecuencia, se han dado en la opinión pública muestras de rechazo a la actuación del magistrado Cárdenas, porque se teme que se siente un precedente que ponga en peligro la transparencia de las próximas elecciones.

Hasta ahora, la jurisprudencia de la Corte ha rechazado de plano los amparos de garantías constitucionales y advertencias de inconstitucionalidad en materia electoral, en base a que con ello se persigue “garantizar la eficacia del proceso electoral, el cual podría frustrarse mediante la interposición de recursos en el Organo Judicial que pudieran interrumpirlo”.

Pero, ¿es el caso Afú, o la defensa de sus derechos fundamentales, como alegan sus abogados, parte de un proceso electoral?

¿Es lo mismo “proceso electoral” que “tema electoral”?

Tanto el abogado que defendió a Afú en el proceso seguido en el PRD, Roberto García Flores, como Félix Antinori han dicho que se trata de la defensa de los derechos fundamentales del legislador violados por el estatuto del PRD.

La polémica pues, apenas empieza.


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