Apuntes
de un amistoso
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
El resultado es lo de menos. Perder ante Brasil y por ese marcador
(1-2) es más que honroso, pese a haberlo hecho en casa.
Lo que importaba era ver el desenvolvimiento de las pocas unidades
de la Sub 20 que estuvieron en el partido del martes. Mi expectativa
era esa, porque son ellos los que tienen en octubre su responsabilidad
en el premundial de esa categoría que se celebrará
aquí.
Por fortuna todo salió bien, el equipo panameño
hizo un buen partido, entretenido. Por momentos con algo de
dureza de parte y parte, para haber sido un juego entre dos
equipos menores de 23 años. Hubo de todo en el partido,
incluyendo el modesto arbitraje de Carlos De León. Y
pienso, que para los que estábamos pendiente de lo que
harían los cinco jugadores convocados de la Sub 20, me
agradó que tres de ellos llenaran las expectativas.
Me refiero a Gabriel Gavilán Gómez, Juan Ramón
Solís y el portero Carlos Valdez. Poco se puede hablar
de los otros dos, Joasmir Díaz y Cristian Vega, que poco
tiempo estuvieron en la cancha. Sin embargo, para ellos fue
más que una experiencia haber enfrentado a los brasileños
con un estadio Rommel Fernández bien concurrido.
Pienso que mucho más importante que evaluar si los cinco
jugadores respondieran a la expectativa, es que uno de ellos,
el Gavilán Gómez, haya sido lo mejor del equipo
panameño. La última vez que lo vimos con la casaca
nacional, antes de ser expulsado, no había mostrado nada
especial. Pero el martes se desquitó. Lo hizo de una
manera muy grande, lució sobrado. Quitó buenos
balones, metió pierna y cuando tuvo el balón se
hizo sentir. Repartió juego, adelante puso buenos servicios,
como el del primer gol, y por allí intentó marcar
uno, como en un tiro libre que pasó raspando el horizontal
del brasileño Fabiano Heves da Silva.
Su compañero Román Solís también
fue una de las figuras del equipo panameño. Los dos se
entendieron en su labor de quite. Parecía como si estuvieran
jugando juntos desde hace tiempo. En ese sentido la Sub 20 va
a tener dos volantes de peso y personalidad.
El portero Carlos Valdez no jugó todo el partido, le
marcaron un gol, pero pasó la prueba. En su primera intervención
tuvo una mala salida, pero después de acopló.
En el segundo tiempo salvó un disparo con sello de gol.
Con Valdez hay que reconocer que la oportunidad que le dieron
el martes fue grande, porque abrir ante los brasileños,
con un estadio casi lleno y teniendo a Oscar McFarlane en el
banco, es demasiada responsabilidad, que cumplió a cabalidad.
Ahora, haciendo un paréntesis con respecto a estos tres
jóvenes, del resto del equipo se puede decir que estuvo
aceptable, sobre todo el primer cuadro. Allí pudimos
ver parte del seleccionado que seguramente en los próximos
años nos representará en la eliminatoria mundialista.
El solo hecho de haber enfrentado a los brasileños con
un equipo parejo en edad, es una muestra de que en Panamá
hay material para trabajar. Sobre todo viendo a este grupo que
viene trabajando juntos desde ya hace ratito. Y con jugadores
nuevos, como el caso de Ricardo Palomino, que partido tras partido
muestra que es un jugador para tener en cuenta.
El haber perdido con los brasileños no es nada del otro
mundo, sobre todo en los últimos minutos, quizás
aún el principal pecado del futbolista panameño
sigue siendo la incapacidad para poder mantenerse concentrado
todo el partido y no caer en baches como en la jugada que antecedió
al gol de tiro libre de André Luciano.
En una jugada ofensiva nuestra, retrocedimos el balón
sin mayores consecuencias, hasta dársela al portero McFarlane,
este se la cedió a Luis Moreno y allí se perdió
la bola, quedando para un saque lateral de Brasil. Posteriormente
vino la falta para la jugada de tiro libre y el gol.
Quizás el empate hubiese sido suficiente. Pero, como
dicen los técnicos, muchas veces en los amistosos se
gana más con una derrota que con una victoria. A lo mejor
haya sido mejor ese resultado contra los brasileños.