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Una misión admirable
En su viaje a América, Juan
Pablo II demostró la fortaleza de sus convicciones. Las puso
por encima de las evidentes debilidades físicas que le afectan
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Para
el mundo católico la visita del papa Juan Pablo II a Canadá,
Guatemala y México despierta un grado considerable de admiración
sobre la fortaleza de un anciano que dedica sus fuerzas al desarrollo
de sus creencias.
Despierta igualmente el interés de quienes
no tienen vínculos directos con la iglesia Católica,
dada la influencia que, como líder del catolicismo, tiene
el Papa.
Su visita a América, al encuentro mundial
de la juventud en Canadá, y la canonización de Pedro
de Betancurt y de Juan Diego no son temas que pueden pasar inadvertidos.
Para millones de guatemaltecos y mexicanos
estos dos personajes son un ejemplo de vida y de entrega al servicio
de los demás. Llegar a las duras tierras mayas que le tocó
pisar a Pedro de Betancurt y dedicarse a curar enfermos, a servir
a los demás sin condiciones, no fue una tarea fácil.
Ahora el Papa le da la categoría de santo.
Juan Diego, según la leyenda, recibió
de la Virgen María su palabra y su imagen, plasmada en las
vestimentas del joven indígena a principios del siglo XVI.
Hoy este hombre, tan admirado por los mexicanos, ha llegado a la
categoría de santo.
Indudablemente que el festival de la juventud
y la santificación de Pedro de Betancurt y de Juan Diego,
fueron las misiones más importante de esta gira del Papa.
Pero lo que más destaca es la fuerza
de voluntad que ha demostrado el anciano pontífice. Pareciera
que sus limitaciones físicas no son obstáculos para
impulsar sus creencias y eso es admirable.
Tristeza y vergüenza
siento como Iglesia
29 de julio
del 2002
Además de cierta decepción, es
el sentimiento que experimenté al leer hoy en primera plana
de un periódico serio y responsable de Panamá, como
es éste, el único punto negro al cual el papa Juan
Pablo II hizo referencia en el Encuentro Mundial de la Juventud
en Toronto. Esperaba encontrar algo más jugoso del multitudinario
encuentro, de las alocuciones y el mensaje del Papa a la juventud
del mundo entero, a lo largo de la edición busqué
y busqué para no equivocarme, pero fue infructuoso.
Nada
sobre lo que significó para
800 mil jóvenes, peregrinar, reunirse, compartir y escuchar
a un anciano fatigado y enfermo de ochenta y tantos años
que está haciendo hasta lo extremo por cumplir con su misión
de pastor.
Nada
que pudiera leer nuestra juventud
panameña de aquella gran experiencia y de la tremenda energía
positiva que inyectó el santo padre. Hablamos mucho de la
falta de valores y de cómo nuestros jóvenes se dejan
arrastrar fácilmente por el hedonismo y la lujuria pero les
negamos el derecho de recibir muchas de las cosas positivas y alentadoras
que suceden en el mundo y que pueden renovar la esperanza en un
futuro mejor.
Aunque la noticia viene de una agencia extranjera,
creo que se puede discernir mejor su contenido antes de publicarla
en primera plana; siempre se nos tilda a los latinoamericanos de
ser morbosos en los defectos y dejar de lado lo constructivo; les
invito a publicar también las palabras de aliento y el reto
que siempre lanza la Iglesia a los jóvenes, confiada en su
fuerza y creatividad sin límite.
El recuadro de la noticia además apunta
Hay mayoría de sacerdotes y religiosos cuyo único
deseo
, yo me atrevo a decir que no es una simple mayoría
como intentan hacer creer algunos, somos miles, esparcidos por todo
el orbe del planeta y entregamos nuestra juventud y vida al servicio
de la humanidad y del Reino de Dios, a la vez que nos alimentamos
del apoyo y la oración de ese pueblo al que servimos.
También serán canonizados en
Guatemala y México dos personajes muy importantes para nuestro
pueblo sencillo que ve en la santidad uno de los últimos
refugios a sus necesidades y angustias. No nos nieguen, por favor,
una buena noticia al respecto.
Alejandro Rojas Montero (Sacerdote misionero
claretiano en Darién).
El SPI limita el acceso a la
Biblioteca Nacional
28 de julio del 2002
Agradezco que se publique la denuncia de un
absurdo que está ocurriendo en la Biblioteca Nacional, donde
diariamente se celebran actividades culturales a las que se invita
al público en general.
Resulta que de unos días para acá,
el Servicio de Protección Institucional (SPI) impide el acceso
al público que llega en taxis a las actividades que se dan
de noche en esa sede. Supe de varias personas que tuvieron que devolverse
recientemente (la mayoría estudiantes universitarios invitados
a estos actos públicos) porque los guardias del SPI, en actitud
hostil y grosera, los mandaban a bajarse y a caminar el largo y
oscuro trecho (de ida y de vuelta cuando termina el acto). Los autos
particulares sí pasaban sin que nadie les prestara mucha
atención. De veras que hay genios dirigiendo el país.
Joaquín Agrazales
Rolla Pimentel formula aclaraciones
30 de julio del 2002
Debo hacer algunas consideraciones breves en
relación a informaciones aparecidas recientemente.
1 En 1992 se hicieron múltiples
gestiones para reducir el precio de los medicamentos. No se logró
el apoyo de las empresas farmacéuticas. Y fue el Estado el
que redujo los impuestos para disminuir los precios. Sin embargo,
las empresas redujeron los precios al consumidor en forma mínima.
Entonces no es cierto que no se haya hecho
nada desde 1990.
2 Desde 1993 existe un Plan Maestro para
el saneamiento de la bahía de Panamá efectuado por
el Ministerio de Salud, con recursos del Banco Interamericano de
Desarrollo -BID- (300 mil balboas) con cuatro componentes que quedaron
listos con sus especificaciones para licitar planos, etc., y que
fue realmente una recopilación y actualización de
lo hecho previamente. Posteriormente se ha retomado el tema con
nuevos estudios de millones de dólares.
No es cierto que nada se había hecho
al respecto.
3 El amigo Rafael Pérez me incluyó
en una nómina de negociantes en el Gobierno. No soy empleado
del Gobierno. No soy negociante, pues no tengo negocios y menos
con el Estado, y tampoco mis familiares. Vivo de mi profesión.
Mi única inversión es de herencia familiar y data
de 1957.
La veracidad del buen periodismo hay que vigilarla
para no desprestigiar al medio.
Guillermo Rolla Pimentel (Exministro de
Salud)
Porque quiero a Panamá
28 de julio del 2002
Soy un asiduo lector de La Prensa, y tengo
que resaltar el artículo sobre quiénes llenan la planilla
estatal. Siempre había notado sus ataques al régimen
militar que existió en nuestro país, y de verdad que
fue una época lamentable, aunque debo admitir que ya estaba
hastiado del tema. Sin embargo, me ha llamado mucho la atención
este artículo que nos muestra un poquito a los panameños
que deseamos un mejor país, la desfachatez de los que controlan
el poder político. No importa si son militares o civiles,
les importa un bledo; son todos iguales, ladrones sin escrúpulos.
No es justo que en un país con pocos recursos económicos,
unos pocos individuos puedan devengar grandes sumas de dinero sin
hacer nada en sí que lo justifique, solo porque son allegados
a los grandes que controlan el poder. Es tiempo que se divulgue
este tipo de abusos al pueblo panameño que en su mayoría
carece de empleo y siempre está esperando un futuro mejor.
Gracias por este tipo de reportajes porque
ustedes fueron un gran factor para deshacernos de la dictadura militar,
tal vez puedan contribuir de esta forma a mejorar la conciencia,
si es que la tienen, a estos individuos que desgraciadamente controlan
el poder político y económico del país. Con
comentarios atinados, como los que comentamos tal vez poco a poco
se podría ir cambiando el corazón y la mentalidad
inescrupulosa de los malos compatriotas.
Iván Montenegro
Se queja por no publicación
de artículo
El 26 de marzo del presente año envié
a La Prensa un cuento titulado El encargo. Eva Aguilar
tuvo la bondad de publicarlo. Como no tenía más cuentos
cortos, envié un poemita de 24 versos titulado Démi
un rial. Aguilar me comunicó el 27 de marzo que solo
publicaban cuentos breves. El pasado 27 de abril envié un
cuento de 28 líneas titulado Competencia desleal
que tampoco fue publicado. Sin embargo, el pasado 30 de junio aparecieron
en Caja de letras un poema y un cuento juntos; el 7 de julio, un
poema de 40 versos; el 21 de julio, otro poema de 40 versos.
El 5 de abril del presente año
envié a La Prensa un artículo titulado La torre
de Babel solicitando su publicación. Unos días
después envié otro artículo titulado ¿Quién
habla?Nubia Aparicio no solo lo publicó, sino que me
sorprendió con una llamada telefónica ¡felicitándome!
El 14 de abril, viendo que La torre de Babel no salía,
indagué el motivo y Aparicio me contestó que no había
tenido el espacio. El 25 de junio pasado envié otro artículo
titulado La pica y la pala y hasta la fecha tampoco
ha sido publicado. El artículo La torre de Babel
es un brevísimo ensayo sobre los daños que se derivan
de la diversidad de lenguas y la necesidad de que todos nos comuniquemos
en un solo idioma. Los días 7 y 14 del presente mes La Prensa
dedicó sendas páginas a otros tantos artículos
de Harry Castro Stanziola, donde el ilustre médico también
se preocupa por la necesidad de un idioma común.
Es evidente que La Prensa no tiene un límite
de páginas. Si yo quisiera contratar una página (o
dos, o tres) de anuncios pagados, seguro que no me dirían
que no hay espacio. Debe ser que lo que yo envié no merece
ser publicado, pero ¿por qué lo que escriben otros
en parecidas condiciones, sí? Se ve que en La Prensa importa
más quién escribe que lo que se escribe. Bueno es
saberlo.
Francisco Moreno Mejías.
(Jubilado).
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