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La ruta a Santiago
El camino que lleva a Santiago de Compostela destila
autenticidad
Paco Nadal
de El País
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| En el 2001 alrededor de 17 mil personas
caminaron a Santiago de Compostela, en 2000 lo hicieron 14 mil.
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La ruta jacobea siempre recobra su espíritu
original: el viaje interior, lleno de soledades. Una época
en la que abundan los caminantes extranjeros.
El albergue de Pamplona está cerrado.
Y el de Cacabelos, también. Y el de Pereje. Los caminos aún
secan el barro de las últimas lluvias y los chiringuitos
ocasionales con bebidas y bocadillos que se montan en verano en
casi todas las aldeas y pueblos han desaparecido, lo que obliga
a calcular mejor las provisiones de la mochila. ¡Un excelente
plan de viaje para abordar el Camino de Santiago al más puro
estilo de los peregrinos!
Porque hay dos Caminos a Santiago, y no físicos,
sino emocionales. Por un lado, la línea que cada verano se
forma en dirección a Compostela con grupos interminables.
Por otro, el Camino de fuera de temporada, el del otoño o
los fríos días de invierno, e incluso el de primavera.
Entonces el caminante deshace las cuestas pirenaicas del bosque
de Erro, atraviesa Pamplona, sube el alto del Perdón y se
descuelga por las llanuras navarras en dirección a Puente
la Reina sin cruzarse con más siluetas que las de su propia
sombra. Es el gozo de la naturaleza en la más auténtica
soledad. El viaje interior, en comunión con uno mismo, que
busca quien se decide a peregrinar en pleno siglo XXI y meterse
entre pecho y espalda 30 kilómetros diarios a pie -80 si
va en bicicleta- por llanos y montañas, desde los Pirineos
a Galicia.
Esta noche en el albergue de Estella (Navarra)
sólo pernoctan 10 peregrinos. Tres brasileños, dos
surafricanos, un francés, una jovencísima australiana,
un alemán con su perro, un británico... y un español.
Ésa es otra de las características del Camino en temporada
baja. Los peregrinos foráneos ganan por goleada, sobre todo
los de Brasil, donde Paulo Coelho se ha convertido en el mejor agente
comercial de la ruta a Santiago. Como los españoles seguimos
aferrados a nuestras tradicionales vacaciones de verano, las noches
en los refugios se convierten en una especie de Asamblea General
de la ONU con viajeros de los más dispares lugares.
Pese a que no es año santo, la afluencia de visitantes a
la ruta jacobea sigue subiendo imparable. A 31 de diciembre habían
pernoctado en este albergue de Estella, uno de los mejores de la
ruta, 17 mil personas, mientras que en todo el año 2000 lo
hicieron 14 mil. Todo indica que el Camino seguirá acrecentando
las cifras. Y si no lo creen esperen al próximo Jacobeo,
que se celebra en el 2004.
Las cosas están cambiando demasiado deprisa; antes, los peregrinos
dejaban notas escritas en papel y sujetas entre dos piedras. Ahora
ya hay cibercafés en el camino, en remotas aldeas de León
y de Galicia, e incluso los albergues han aumentado en número
y en pretensiones.
Carlos Aramendía, hospitalero de Estella,
considera que el Camino en invierno es más genuino. En
otoño e invierno la gente es distinta, en general viaja de
una forma más individual y concienciada, comenta. Cuantas
menos personas, más introspección. A partir de Semana
Santa empieza el follón. En verano hay más alegría,
más bullicio. Es más romería, aunque también
da mucho de sí porque pueden sucederle muchas cosas a las
personas.
Avanzar sin compañía permite
apreciar mejor el entorno. Incluidos los cambios que se han producido
en el Camino desde el último Jacobeo, el de 1999. La ruta
de las estrellas hacia Compostela lleva mil años acicalándose.
Se han abierto nuevos albergues, algunos de importancia estratégica,
como el de Villamayor de Monjardín (Navarra), que permiten
acortar la larga y solitaria etapa entre Estella y Los Arcos. Otros
ocupan lugares emblemáticos, como el de Atapuerca (Burgos).
Nuevos son también los albergues de Ventosa (La Rioja) y
Rabé de las Calzadas (Burgos). En Ponferrada (León),
el viejo albergue cercano al castillo templario ha sido sustituido
por uno de nueva planta a la entrada de la ciudad, con capacidad
para 160 peregrinos y servicios acordes a la importancia histórica
que esta villa leonesa tuvo en el camino a Compostela.
También ha mejorado el trazado de la
ruta. Nuevos andaderos para peatones y ciclistas entre León
y Puente Órbigo y entre Santo Domingo de la Calzada y Belorado
evitan los muchos kilómetros que antes había que salvar
por el arcén de una carretera nacional, con el peligro que
ello entrañaba para los peregrinos.
Poco a poco, a pequeños empujones, el Camino se va haciendo
más cómodo, más civilizado. Con ello gana en
seguridad, pero también pierde en autenticidad. Pero para
quienes se mantengan ilusionados en la pura aventura de la soledad
y los propios pensamientos siempre les quedará el invierno.
Guía práctica
- Estella (948 55 02 00). 114 plazas. Rúa,
50. Estella (Navarra). 2,5 dólares.
- Rabé de las Calzadas (947 45 13 41).
22 plazas. Caballeros, 12. Rabé de las Calzadas (Burgos).
5 dólares.
- San Nicolás de Flüe (987 41 33
81). 180 plazas. Loma, s/n. Al lado de la capilla del Carmen. Ponferrada
(León). Donativo.
Información
- Oficina del Peregrino en Santiago (981 56
24 19).
- El Camino en la Junta de Galicia (981 54
48 17 y www.xacobeo.es).
- www.caminosantiago.com.
Datos útiles, como lugares de cámping, hoteles, y
un foro de peregrinos.
- www.mundicamino.com.
Incluye una lista con teléfonos de las asociaciones de amigos
del Camino de varias regiones de España y de otros países,
entre otros datos útiles.
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