Indice de impunidad
Los ciudadanos llevaremos
la cuenta y no olvidaremos ni permitiremos que la opinión pública
olvide
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Más allá del gravísimo problema de la corrupción
pública y privada, considero que la grosería e irrespeto mayor a
la ciudadanía es lo que parece ser una impunidad absoluta. Incluso
los que públicamente se han confesado culpables de graves actos
de corrupción se pasean aparentemente tranquilos por nuestras calles
y aún más, como para echar más sal sobre la herida, algunos manifiestan
aspiraciones a puestos de mayor representatividad. Otros hacen alardes
ostentosos de riquezas personales que el país entero sabe no tienen
fuente legítima alguna.
Pero ¡ay de aquel ciudadano necesitado y
desconocido que tome sin permiso una micha de pan! Ese sí, ¡a la
reja!...sentenciado por una corregiduría y, como nadie lo conoce,
puede quedar olvidado en Coiba por décadas. Estas son las injusticias
crasas de la justicia.
Debido a todo lo descrito, los voluntarios
del grupo anticorrupción de la Fundación Libertad Ciudadana han
venido examinando, con uno de los directores de programas de la
fundación –Rafael Pérez Jaramillo– la creación de un “Indice de
impunidad”.
Entre las ideas que examinan está la de lograr
informes de las fiscalías anticorrupción primera y segunda, así
como de la Dirección Nacional contra la Corrupción del MEF, de la
Dirección de investigaciones especiales de la Contraloría y de la
Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP), sobre el número
de denuncias recibidas y denuncias procesadas, los resultados de
estas y, en el caso de haber habido condena, si se está cumpliendo.
Adicional a esto se investigará y elaborará
una lista de todas las denuncias de corrupción aparecidas en los
medios de difusión escritos, y en qué han quedado.
Ya hay varias estadísticas que se van formando
con las primeras solicitudes de información y con los primeros intentos
de investigación.
Por ejemplo: en la Fiscalía Segunda Anticorrupción,
en el año 1999 se manejaron 273 expedientes; hubo 32 resueltos (27
condenatorios y 5 absolutorios). En el año 2000, con 341 expedientes,
hubo también 32 resueltos (27 condenas y 5 absueltos). En el año
2001 se manejaron 401 expedientes, de los cuales se resolvieron
32 (19 condenatorios y 13 absolutorios).
En el 2001, el contralor dijo que la Contraloría
había efectuado 840 auditorías; varias de ellas se iniciaron o terminaron
con denuncias de corrupción. Investiguemos qué ocurrió con ellas.
La investigación de denuncias en los medios
desde 1997 muestra aproximadamente 70 casos: desde las denuncias
sobre Banaico, pasando por la asignación de casas en las áreas revertidas,
el desfalco Parvis, coimas en la CSS, COFINA, los casos de visas
a chinos, los cobros en los consulados asiáticos, los corredores
Sur y Norte, las plumas de oro, maletines y Cartier a los legisladores,
las tiendas de Tocumen, los fideicomisos asignados de la Caja de
Ahorros, hasta el CEMIS con todas sus aristas de corrupción en el
Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de en los partidos de
oposición y de Gobierno. Le siguen los escándalos de Panama Ports,
la última licitación del IDAAN y otra que está por reventar con
el segundo puente sobre el Canal.
Por supuesto que ahora hay que refinar la
información bruta recibida, indicando cuantías, responsables con
nombres propios y, en el caso de que haya habido condena, si ésta
se cumple o si el condenado “se perdió”.
Lo importante es que el trabajo sobre el
índice de impunidad ya se inició, y cualquier ciudadano que desee
colaborar puede hacerlo llamando a la Fundación Libertad Ciudadana
al teléfono 229-4207/13, correo electrónico: libertad@cableonda.net.
Los ciudadanos llevaremos la cuenta y no
olvidaremos ni permitiremos que la opinión pública olvide. Así se
hace ciudadanía activa y competente, en otro intento más por enderezar
el camino.
El autor es presidente de la Fundación para
el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• Indice de impunidad:
I. Roberto Eisenmann, Jr.
• El liderazgo
que necesitamos: Louis Wong
• Ascanio
y una generación sin poesía: Jaime A. Porcell Alemán
• Subsidio
estatal para aliviar la pobreza extrema: Reynaldo Rivera P.
|