Panamá, 15 de julio de 2002
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Culebras venenosas de Panamá

Las serpientes venenosas en nuestro territorio son las corales (familia Elapidae) y todas las demás serpientes restantes (familia Viperidae o Crotalidae)

Rocío Grimaldo
[email protected]

“Comida o peligro” es lo que piensa una serpiente cuando detecta a un ser viviente. Al contrario de ellas, los seres humanos solo pensamos en “¡peligro!” cuando las vemos cerca.

Sin embargo, menos del 10% de las más de 120 especies de culebras que habitan en Panamá son venenosas, aclara el experto en serpientes venenosas, Víctor Martínez.

¿Cuáles son las serpientes terrestres que hay que temer?

Las serpientes venenosas en nuestro territorio son las corales (familia Elapidae) y todas las demás serpientes restantes (familia Viperidae o Crotalidae).

Corales

De las corales hay que saber que hay ocho especies en Panamá y las hay bicoloreadas y tricoloreadas. Los anillos, de color negro, rojo y amarillo o blanco, están distribuidos en diferentes formas y deben darle la vuelta a toda la culebra.

Para identificarlas hay que saber que les gusta enterrarse y ocultarse debajo de troncos, rocas, piedras, orillas de quebradas. No tienen muy desarrollados los ojos y alguna gente los llama “puntos lechosos”. En la parte delantera tienen dientecillos por donde inyectan el veneno neurotóxico. Comen ranas, lagartijas, y a veces serpientes pequeñas no venenosas. Son más activas durante las horas crepusculares y en la noche. Tratan de ocultarse cuando se encuentran con humanos.

“Ocasionalmente hay casos de mordeduras de corales, pero son raros los casos que nos llegan”, aclaró el doctor Eric Ulloa, director nacional de Provisión de Servicios de Salud del Ministerio de Salud.

El resto

El resto de las serpientes venenosas son de la familia llamada Viperidae y todas tienen una abertura entre la fosa nasal y el ojo de cada lado de la cara. Esa abertura conduce a un órgano, un termorreceptor, que les permite detectar a un animal de sangre caliente. Es mediante los termorreceptores, sus ojos, su lengua, y sus fosas nasales que estas serpientes reciben información del ambiente que las rodea.

La mayoría son activas en la noche, aunque se les ha encontrado en actividad durante el día. Se alimentan de ranas, sapos, lagartijas, aves frugívoras, granívoras y nectarívoras; ratones y ratas. Todas son agresivas aún habiendo comido y cuando están en proceso de muda. Si se encuentran con una persona no huyen, atacan. Todas nadan y les gusta meterse en los ríos y quebradas, especialmente en verano, para humedecerse la piel.

Según el doctor Ulloa en la provincia de Veraguas es donde se registran la mayoría de los casos de mordidas de ofidios y el 95% de las mordeduras son de serpientes equis.

A continuación, algunas serpientes de la familia Viperidae más temidas de Panamá en orden de potencia de veneno:

Pulse aquí para apreciar la imagen
La equis

Se encuentra en cualquier ecosistema de Panamá y hay que tenerle más temor (y se le tiene) por su agresividad (ataca sin provocación) y por la potencia de su veneno.

Algo particularmente escalofriante es que las hembras pueden parir más de 50 ejemplares por parto. Martínez cuenta que una vez presenció el parto de una equis y le contó 110 hijos.

La equis puede tener más de 10 nombres comunes solamente en Panamá: víbora negra, víbora blanca, víbora de gajo, rabo amarillo, terciopelo, fer de lance o mapaná.

“Más del 90% de las mordeduras de culebra que resultan en amputación o defunción de la persona, generalmente hay una equis involucrada”, indica Martínez, quien también es director del Instituto de Ciencias Ambientales y Biodiversidad.

El veneno de la equis se encarga de destruir la membrana de los glóbulos rojos, facilita la hemorragia, promueve la coagulación, destruye tejido muscular y vasos sanguíneos. Todo esto a la vez, por lo que la persona mordida empieza a sangrar por los poros, encías y oídos.

La verrugosa

No obstante, en Darién le tienen más temor a la verrugosa que a la equis, dice Martínez. Es muy gruesa y crece mucho. Tanto la verrugosa como la equis son las más largas de las venenosas, ambas pueden crecer hasta más de dos metros de largo.

La verrugosa es la única de la familia de la Viperidae que pone huevos. Ponen un promedio de 14 huevos que incuba en bosques húmedos tropicales.

Bocaracás

Suelen encontrarse en árboles, usualmente los floreados y/o con semillas, porque se comen las aves que comen de estas semillas. Son difíciles de distinguir por lo que hay que tener cuidado al subir o tocar árboles. Las hay chocolates y amarillas. Son menos agresivas que la equis y la patoca. Habita bosques menos afectados por el hombre.

Patocas y patoquillas

Son pequeñitas y les gusta desplazarse por contracción muscular: brincan de un lado a otro con mucha rapidez. Martínez comenta que han encontrado patocas en el área de Los Libertadores en la ciudad capital.

Otras serpientes saltadoras son la mano-de-piedra, trozo, y toboba de altura, que usualmente están en el suelo de bosques no intervenidos o muy poco intervenidos. Pueden alcanzar un metro de largo y son bastante gruesas.

El suero

El Ministerio de Salud le compra anualmente un lote de suero antiofídico polivalente (contra veneno de varias serpientes) al Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica. Sin embargo, el año pasado tuvieron que hacer una segunda compra porque se “dispararon” los casos de mordeduras (ver cuadro).

Para este año compraron 13 mil 800 viales, cada uno cuesta 15 dólares. Una persona mordida necesita de 6 a 10 ampollas. A la provincia de Veraguas se han enviado 5 mil 500 viales.

Es importante saber que los sueros antiofídicos no se reparten en todos los centros de atención médica del país. Esto se debe a que el suero puede producir una reacción alérgica severa (shock anafiláctico) que le puede causar la muerte a la persona. Por ello, al momento de inyectar el suero se debe contar con personal entrenado y con el equipo necesario para administrar primeros auxilios y resucitar a la persona en caso de este tipo de reacción.

En Veraguas, donde se dan la mayoría de los casos de mordeduras, hay suero en el Hospital de Cañazas, el Hospital de Soná y el Hospital de Santiago. Hay en algunos centros de salud donde hay médicos permanentes y enfermeras. No hay suero en los puestos de salud.

Mientras se busca atención médica, lo mejor que puede hacer una persona es limpiar la mordida y ponerle un vendaje. Las probabilidades de sobrevivir dependen del tipo de veneno, la cantidad de veneno inyectado y la superficie corporal de la persona. Por ejemplo, el veneno actuará más rápido en un niño al tener un cuerpo más chico que el de un adulto, explica Ulloa.

El tiempo de actuación de un veneno es entre 15 y 20 minutos hasta dos horas desde la picada.

Por su lado, Martínez advierte que no porque el suero sea “polivalente” puede neutralizar todos los venenos de todas las serpientes. El personal médico debe saber el nombre común de todas las serpientes venenosas para ver si el suero que se quiere aplicar neutralizará el veneno o no.

Por ejemplo, el suero de las corales es específico, pero no todas las corales requieren del mismo suero, y en el caso de la verrugosa el suero tiene que ser “antilaquésico”.

Martínez, que se especializó en Costa Rica, aclara que con el suero de la equis se puede neutralizar el veneno de la patoca, la patoquilla, la trozo, la toboba de altura, la víbora de pestaña, la bocaracá, la mano-de-piedra y la lora.

Un dato

En Panamá hay dos especies de culebras rojas y rápidas (pseudoboa y clelia) que no son venenosas y que son “el mejor amigo del hombre, porque lo que más les gusta comer son serpientes venenosas y son inmunes a esos venenos”, reveló Martínez. Los campesinos las ven comiéndose a las venenosas y piensan erróneamente que son más venenosas que las mismas venenosas y las matan.


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