Culebras venenosas de Panamá
Las serpientes venenosas
en nuestro territorio son las corales (familia Elapidae) y todas
las demás serpientes restantes (familia Viperidae o Crotalidae)
Rocío Grimaldo
rgrimaldo@prensa.com
“Comida
o peligro” es lo que piensa una serpiente cuando detecta a un ser
viviente. Al contrario de ellas, los seres humanos solo pensamos
en “¡peligro!” cuando las vemos cerca.
Sin embargo, menos del 10% de las más de
120 especies de culebras que habitan en Panamá son venenosas, aclara
el experto en serpientes venenosas, Víctor Martínez.
¿Cuáles son las serpientes terrestres que
hay que temer?
Las serpientes venenosas en nuestro territorio
son las corales (familia Elapidae) y todas las demás serpientes
restantes (familia Viperidae o Crotalidae).
Corales
De las corales hay que saber que hay ocho
especies en Panamá y las hay bicoloreadas y tricoloreadas. Los anillos,
de color negro, rojo y amarillo o blanco, están distribuidos en
diferentes formas y deben darle la vuelta a toda la culebra.
Para identificarlas hay que saber que les
gusta enterrarse y ocultarse debajo de troncos, rocas, piedras,
orillas de quebradas. No tienen muy desarrollados los ojos y alguna
gente los llama “puntos lechosos”. En la parte delantera tienen
dientecillos por donde inyectan el veneno neurotóxico. Comen ranas,
lagartijas, y a veces serpientes pequeñas no venenosas. Son más
activas durante las horas crepusculares y en la noche. Tratan de
ocultarse cuando se encuentran con humanos.
“Ocasionalmente hay casos de mordeduras de
corales, pero son raros los casos que nos llegan”, aclaró el doctor
Eric Ulloa, director nacional de Provisión de Servicios de Salud
del Ministerio de Salud.
El resto
El resto de las serpientes venenosas son
de la familia llamada Viperidae y todas tienen una abertura entre
la fosa nasal y el ojo de cada lado de la cara. Esa abertura conduce
a un órgano, un termorreceptor, que les permite detectar a un animal
de sangre caliente. Es mediante los termorreceptores, sus ojos,
su lengua, y sus fosas nasales que estas serpientes reciben información
del ambiente que las rodea.
La mayoría son activas en la noche, aunque
se les ha encontrado en actividad durante el día. Se alimentan de
ranas, sapos, lagartijas, aves frugívoras, granívoras y nectarívoras;
ratones y ratas. Todas son agresivas aún habiendo comido y cuando
están en proceso de muda. Si se encuentran con una persona no huyen,
atacan. Todas nadan y les gusta meterse en los ríos y quebradas,
especialmente en verano, para humedecerse la piel.
Según el doctor Ulloa en la provincia de
Veraguas es donde se registran la mayoría de los casos de mordidas
de ofidios y el 95% de las mordeduras son de serpientes equis.
A continuación, algunas serpientes de la
familia Viperidae más temidas de Panamá en orden de potencia de
veneno:
La equis
Se encuentra en cualquier ecosistema de Panamá
y hay que tenerle más temor (y se le tiene) por su agresividad (ataca
sin provocación) y por la potencia de su veneno.
Algo particularmente escalofriante es que
las hembras pueden parir más de 50 ejemplares por parto. Martínez
cuenta que una vez presenció el parto de una equis y le contó 110
hijos.
La equis puede tener más de 10 nombres comunes
solamente en Panamá: víbora negra, víbora blanca, víbora de gajo,
rabo amarillo, terciopelo, fer de lance o mapaná.
“Más del 90% de las mordeduras de culebra
que resultan en amputación o defunción de la persona, generalmente
hay una equis involucrada”, indica Martínez, quien también es director
del Instituto de Ciencias Ambientales y Biodiversidad.
El veneno de la equis se encarga de destruir
la membrana de los glóbulos rojos, facilita la hemorragia, promueve
la coagulación, destruye tejido muscular y vasos sanguíneos. Todo
esto a la vez, por lo que la persona mordida empieza a sangrar por
los poros, encías y oídos.
La verrugosa
No obstante, en Darién le tienen más temor
a la verrugosa que a la equis, dice Martínez. Es muy gruesa y crece
mucho. Tanto la verrugosa como la equis son las más largas de las
venenosas, ambas pueden crecer hasta más de dos metros de largo.
La verrugosa es la única de la familia de
la Viperidae que pone huevos. Ponen un promedio de 14 huevos que
incuba en bosques húmedos tropicales.
Bocaracás
Suelen encontrarse en árboles, usualmente
los floreados y/o con semillas, porque se comen las aves que comen
de estas semillas. Son difíciles de distinguir por lo que hay que
tener cuidado al subir o tocar árboles. Las hay chocolates y amarillas.
Son menos agresivas que la equis y la patoca. Habita bosques menos
afectados por el hombre.
Patocas y patoquillas
Son pequeñitas y les gusta desplazarse por
contracción muscular: brincan de un lado a otro con mucha rapidez.
Martínez comenta que han encontrado patocas en el área de Los Libertadores
en la ciudad capital.
Otras serpientes saltadoras son la mano-de-piedra,
trozo, y toboba de altura, que usualmente están en el suelo de bosques
no intervenidos o muy poco intervenidos. Pueden alcanzar un metro
de largo y son bastante gruesas.
El suero
El Ministerio de Salud le compra anualmente
un lote de suero antiofídico polivalente (contra veneno de varias
serpientes) al Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica. Sin embargo,
el año pasado tuvieron que hacer una segunda compra porque se “dispararon”
los casos de mordeduras (ver cuadro).
Para este año compraron 13 mil 800 viales,
cada uno cuesta 15 dólares. Una persona mordida necesita de 6 a
10 ampollas. A la provincia de Veraguas se han enviado 5 mil 500
viales.
Es importante saber que los sueros antiofídicos
no se reparten en todos los centros de atención médica del país.
Esto se debe a que el suero puede producir una reacción alérgica
severa (shock anafiláctico) que le puede causar la muerte a la persona.
Por ello, al momento de inyectar el suero se debe contar con personal
entrenado y con el equipo necesario para administrar primeros auxilios
y resucitar a la persona en caso de este tipo de reacción.
En Veraguas, donde se dan la mayoría de los
casos de mordeduras, hay suero en el Hospital de Cañazas, el Hospital
de Soná y el Hospital de Santiago. Hay en algunos centros de salud
donde hay médicos permanentes y enfermeras. No hay suero en los
puestos de salud.
Mientras se busca atención médica, lo mejor
que puede hacer una persona es limpiar la mordida y ponerle un vendaje.
Las probabilidades de sobrevivir dependen del tipo de veneno, la
cantidad de veneno inyectado y la superficie corporal de la persona.
Por ejemplo, el veneno actuará más rápido en un niño al tener un
cuerpo más chico que el de un adulto, explica Ulloa.
El tiempo de actuación de un veneno es entre
15 y 20 minutos hasta dos horas desde la picada.
Por su lado, Martínez advierte que no porque
el suero sea “polivalente” puede neutralizar todos los venenos de
todas las serpientes. El personal médico debe saber el nombre común
de todas las serpientes venenosas para ver si el suero que se quiere
aplicar neutralizará el veneno o no.
Por ejemplo, el suero de las corales es específico,
pero no todas las corales requieren del mismo suero, y en el caso
de la verrugosa el suero tiene que ser “antilaquésico”.
Martínez, que se especializó en Costa Rica,
aclara que con el suero de la equis se puede neutralizar el veneno
de la patoca, la patoquilla, la trozo, la toboba de altura, la víbora
de pestaña, la bocaracá, la mano-de-piedra y la lora.
Un dato
En Panamá hay dos especies de culebras rojas
y rápidas (pseudoboa y clelia) que no son venenosas y que son “el
mejor amigo del hombre, porque lo que más les gusta comer son serpientes
venenosas y son inmunes a esos venenos”, reveló Martínez. Los campesinos
las ven comiéndose a las venenosas y piensan erróneamente que son
más venenosas que las mismas venenosas y las matan.
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