Panamá, 15 de julio de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Defensor del lector
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Mundial 2002
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

El Panamá de dos mundos

Para la mayoría de los sectores del país, Panamá va camino al despeñadero, y los únicos que no quieren ver la realidad son quienes hoy detentan el poder

Jorge D. Bravo

Leo en un diario: “Kraft cierra planta en Panamá” y a renglón seguido, que el presidente del Sindicato de Industriales señala que en los últimos años “un gran número de empresas multinacionales, como la Kraft, se ha retirado del país”. En tanto, leo en otro: “Economía crecerá sostenidamente: Moscoso”.

Pareciera que estamos hablando de dos países diametralmente diferentes o de un Panamá de dos mundos. Por un lado, un pueblo que sufre hambre, desempleo, alarmantes niveles de violencia y delincuencia; en el sector de la economía, falta de seguridad jurídica para la inversión, de una real política económica y la realización de actos públicos que dejan en la población un amargo sabor a corrupción.

Como contraposición, para los gobernantes de turno todo es color de rosa, las denuncias de corrupción son mera campaña contra el Gobierno, la economía muestra signos de crecimiento. ¿Cuál economía?, nos preguntamos. Miramos a un lado y miramos al otro, y encontramos la respuesta: ¡la economía de quienes manejan actualmente la cosa pública!, porque en el país la gente sigue padeciendo hambre al estilo Divalá y Vique, sigue en incremento el número de indigentes en la capital, cada día cierran más empresas y se agrava el desempleo; en otras, se reducen las jornadas laborales para evitar el cierre; pero de acuerdo con nuestros gobernantes, el país muestra signos de mejoría.

Para la mayoría de los sectores del país, Panamá va camino al despeñadero, pero los únicos que no quieren ver la realidad (y pretenden tapar el sol con la mano) son quienes hoy detentan el poder, porque para ellos, sus finanzas están en pleno auge, en tanto que para el resto de los panameños y del país la situación es realmente dura.

Mientras que los análisis del Gobierno le indican a la presidenta Moscoso que “finalmente hemos llegado al fondo del proceso de ajustes y a partir de ahora en adelante entramos en un ritmo gradual, pero sostenido, de crecimiento”, el Centro de Investigación de la Facultad de Economía (CIEF) de la Universidad de Panamá, basado en un estudio del primer período trimestral, sostiene que “el ciclo de contracción económica que vive el país aún no ha finalizado, lo que indica que el nivel de decrecimiento puede ser mayor de lo estimado hasta el momento”.

De acuerdo con la presidenta Moscoso, las cifras que muestra el análisis gubernamental sobre las recaudaciones del ITBM “sirve de aliento para que los empresarios nacionales y extranjeros tengan confianza para invertir en nuestro país”. Olvida la mandataria que el capital es una “criatura” muy tímida y escurridiza, y que lo único que le inspira confianza es el grado de seguridad jurídica que presenta un país para la inversión, aspecto este muy cuestionado en Panamá últimamente.

Cuando el pueblo vea que la crisis económica de la Caja de Seguro Social ha sido resuelta, que ya puede pagar sus cuentas de agua, luz y teléfono sin mayores traumas, que sus hijos van a la escuela bien alimentados, que en sus familias ya son casi nulos los que no cuentan con un empleo, que el salario mínimo alcanza para llevar una vida con decoro, y que la corrupción ha sido erradicada, entonces creerá que el país ha entrado realmente en “un ritmo gradual, pero sostenible, de crecimiento”.

Mientras tanto, seguiremos viviendo en el “Panamá de dos mundos”: uno en el que sus habitantes sufren los rigores de una grave contracción económica, y el otro en que el Gobierno ve un país en auge y los gobernantes viven en la opulencia producto del cargo que ostentan, y en el que una sola familia tiene ingresos hasta por 16 mil balboas al mes.

El autor es periodista

Además en opinión

Canas al aire: Berna D. Calvit
Crimen en Tolé: Eduardo Jaén
El Panamá de dos mundos: Jorge D. Bravo
‘Etica en la política’: Luis H. Moreno Jr.






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá