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Mascotas:

La adopción de Morphy

Como mascota, una boa requiere un rincón espacioso, agua y mucha luz

Marti Ostrander Oller
martirene@prensa.com

A las serpientes hay que sacarlas a dar un paseo de vez en cuando y jugar con ellas tan a menudo como sea posible.

Tener una culebra como mascota es una gran responsabilidad. Eso lo sabe Ernesto Jaén, quien tuvo viviendo en su habitación por casi cinco años a una boa.

Ernesto "adoptó" a Morphy, como le llamó, por casualidad. El estaba en un centro deportivo y la boa, que solo medía medio metro (bastante joven), se veía amenazada por seis jóvenes con palos y piedras que querían matarla. "Solo les dije que me dejaran intentar atraparla y que si no podía hacerlo, la mataran. Desde ese día Morphy formó parte de mi familia", cuenta.

Eso fue en 1995. A los cinco años, su mascota ya medía dos metros, y "para no ser injusto con sus necesidades de espacio", la llevó donde un amigo en Arraiján, donde Morphy vive en un espacio mucho más grande.

Una alimentación ¿balanceada?

Winston Caballero, de Animal Planet, explica que estos animales deben comer ratas y ratones, dependiendo del tamaño. Ahora, el lado positivo es que solo comen una vez por semana; algunos llegan a comer una vez cada dos semanas.

Morphy, por ejemplo, comía ratones cuando estaba pequeña; luego pasó a ratas; sin embargo, Jaén explica que a las boas grandes -cuando miden más de 1.80 metros- hasta conejos se les puede dar.

Caballero recomienda que se les suministre el alimento muerto, evitando así el problema que un día la presa hiera a la culebra tratando de defenderse; sin embargo, Jaén se las daba vivas "ya que no me podía perder el duelo entre la vida y la muerte, entre el fuerte y el débil". El encerraba a la boa y al ratón en un corral de madera improvisado, y allí veía el duelo, cuenta.

Pero, la culebra puede intentar morder si tiene mucha hambre, explica Caballero. Por eso se debe tener extrema precaución a la hora de proporcionarle el alimento.

Como un bebé

Los cuidados que requiere una boa no son muchos, pero sí indispensables.

Caballero, quien comenta que una boa puede costar entre 120 y 150 dólares en Animal Planet, recomienda una pecera grande con luz artificial (esto puede tener un costo de 90 dólares, aproximadamente) con un recipiente con agua permanentemente, y sugiere que se tengan ramas donde la boa se pueda enrollar.

También dice que hay que sacarla y jugar con ella a menudo.

Jaén, por su parte, recomienda que la boa tenga, en su hábitat, rincones donde pueda ocultarse. "En la pecera se le pueden incluir, como hice yo, pedazos de madera o de piedras. Esto es de suma importancia para la boa al momento en que muda su piel, ya que le sirve para frotarse", cuenta.

El fondo de la pecera se debe rellenar o cubrir con papel periódico, o con viruta de madera, explica Jaén, quien también ha tenido, mascotas "especiales" como tarántulas, un mono tití, un búho, mantis religiosa, escarabajos, caracoles ermitaños y ranas.

De todas, Morphy ha sido la más grande, y la que más cuidados ha requerido.

El récord

Las culebras son animales sin piernas, con piel seca y elástica cubierta de escamas, lo que le permite estirarse cuando se traga su comida -o sus víctimas-.

La mayoría tiene de la especie constrictor (boas, pitones, culebras de ratas y leche), no venenosas, según el sitio de internet http://www.ahc.umn.edu/rar/MNAALAS/Snakes.html.

Las boas pueden ser dóciles si se les cría desde que nacen, mientras que las pitones son impredecibles y tienden a volverse belicosas mientras crecen.

Existe mucha controversia sobre cuál culebra es la más grande del mundo. Hasta ahora, la anaconda (por su masa y su peso), y la pitón asiática parecen ser las ganadoras (la pitón por larga, 33 pies). Cabe destacar que las anacondas de las junglas de Suramérica se pueden tragar a un hombre ¡de un solo bocado! Y existen leyendas de que se han visto anacondas de hasta 100 pies.


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