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Nombres y homenajes
Ponerle el nombre de alguien a un
establecimiento puede resultar honroso para su memoria, pero cuando
esa norma se aplica a personas vivas es cuestionable.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Pareciera
que hay mucho apuro en honrar en vida a importantes figuras, principalmente
del deporte, con el bautizo de instalaciones con su nombre. No es
conocida ninguna ley al respecto; pero el asunto entra en el terreno
ético: ¿cómo estar seguro de que el personaje
honrado no vaya a dejar de serlo en el resto de su vida?
Pero también se ha dado el caso que le borran el nombre
de algún prominente personaje a la institución que
honra su memoria. Esto ha sido muy claro en Las Tablas, los nombres
de Gerardino De León y de Emilio Castro C., prácticamente
han sido borrados de las instituciones que los llevaban.
El respeto a la memoria de quienes en el pasado contribuyeron con
energía al avance social de los pueblos no debe menospreciarse
porque en un momento varíen las concepciones políticas
o de otra índole.
En síntesis, no es la mejor formar de honrar a un ser viviente
ponerle su nombre a una instalación deportiva o a una calle,
así como tampoco resulta correcto que se le quite el nombre
de algún personaje del pasado, cuya memoria se quiere resaltar.
Cartas y comentarios
Cuestionan artículo sobre
turismo en Kuna Yala
30 de junio del 2002
El artículo de Alina Guerrero sobre Kuna Yala publicado
el 20 de junio del 2002 en La Prensa, amerita algunas observaciones.
Ante todo es cuestionable que por pretender reducir el archipiélago
kuna a un destino turístico se acuda a un gastado discurso
paternalista (del que seguramente no se excluye cierto racismo).
Expresiones como: Este es un paseo para aventureros (?) y
para quienes les encanta descubrir culturas indígenas que
permanecen inalteradas al paso de los siglos y la globalización,
presentan una imagen complaciente y acomodada al imaginario urbano,
de una región que más allá de ser escenario
propicio para la diversión turística, alberga una
cultura fértil, vital y dinámica. ¿Será
posible que una colectividad viva sea reducida a un objeto de exhibición,
que aguarda pacientemente la llegada de un Cristóbal Colón
que le haga el favor de descubrir? ¿Por qué una cultura,
por ser indígena, debe estar condenada a la petrificación?
¿Acaso la autora del texto no se ha percatado de que la existencia
del turismo en Kuna Yala, precisamente marca un signo de globalización
de la región? Es más: hoy es fácil encontrar
información sobre los kunas a través del internet.
Alina Guerrero, en su esfuerzo por mitificar a los kunas, llega
al extremo de aseverar: Hay nueve poblados en los que no se
recibe a personas que no son kunas. Esta temeraria información
es falsa y absurda. ¿Cuáles son esos 9 poblados?,
¿qué nombre tienen esos poblados?, ¿por qué
no los identifica? Sin duda, la periodista pretendió magnificar
la lejanía de los kunas. Nada hay más
seductor y atractivo para los aventureros y descubridores que una
cultura indígena en estado puro, sin contacto
con los foráneos. En el fondo, esta lejanía percepción
que despierta miedo y fascinación forma parte de la
mitología urbana.
Es obvio que no todas las comunidades kunas reúnen las facilidades
para un turismo masivo. Para la actividad turística -a la
cual los kunas no se oponen- las propias comunidades han destinado
lugares adecuados. Está de más decir que la función
de las culturas indígenas no es la de complacer la mirada
urbana. Ninguna comunidad está obligada a exhibirse para
abastecer de rarezas a unos aventureros, ávidos de descubrir
mundos distantes.
El artículo de Alina Guerrero nos revela cómo la
información sobre el pueblo kuna que los medios de comunicación
divulgan, se subordina a una visión folclórica y banal.
En las secciones de ecoturismo abundan los elogios a la comarca
de Kuna Yala (ese paraíso terrenal, ver La Prensa
del 29 de julio del 2000) y se glorifica la tradición indígena
(contrastando siempre con la modernidad deshumanizante). Sin embargo,
estos mismos medios, a través de sus noticias y editoriales,
condenan con furia la existencia de las comarcas por establecer
pequeñas repúblicas en el país
y se burlan de las costumbres indígenas.
Pensamos que los medios deben contribuir al conocimiento pleno
y humano de los diversos pueblos del país.
Harmodio Vivar Icaza
(Secretaría de prensa del Congreso General
Kuna).
Rod Carew sí es panameño
28 de junio del 2002
Alguien debe sacar al legislador Noriel Salerno de la conclusión
equivocada a la cual llega con una frase ambigua, cuando dice: Nació
Rod Carew en el vagón de un tren en la Zona del Canal, o
sea, es zoneíta, no era panameño [La Prensa,
página 12A, 26 de junio del 2002].
Por su condición de legislador, Salerno debería saber
esto: 1- Por disposición constitucional, son panameños
por nacimiento los nacidos en el territorio nacional desde 1903
hasta la fecha. 2- Desde que Panamá es república,
el territorio comprendido entre Colombia y Costa Rica ha sido territorio
nacional; por consiguiente las personas que nacieron en el territorio
que, entre el 18 de noviembre de 1903 y el 1 de octubre de 1979,
se llamó Zona del Canal, adquirieron la nacionalidad panameña
por nacimiento. 3- Sí es cierto que Estados Unidos ejerció
jurisdicción en la Zona del Canal, no es menos cierto que
ello fue exclusivamente para los fines de construcción, mantenimiento,
funcionamiento, saneamiento y protección del Canal, y que
Panamá nunca dejó de ser soberana en dicha Zona. 4-
El propio Estados Unidos respetó la soberanía panameña
en la Zona del Canal, cuando en sus leyes de nacionalidad nunca
establecieron el derecho a la nacionalidad estadounidense por el
solo hecho del nacimiento en la Zona (jus soli), sino únicamente
si los allí nacidos eran hijos de estadounidenses (jus sanguini).
Salerno puede seguir llamando zoneíta a Rod
Carew. Eso no le quita el derecho a la nacionalidad panameña;
como no se la quita a quien por haber nacido en Los Santos, por
ejemplo se le llama santeño.
Conocí y traté personalmente a Rod Carew en Colón,
entre sus 8 y 15 años de edad, aproximadamente, y puedo dar
fe de que era un jovencito decente y respetuoso, que se expresaba
normalmente en español como cualquier otro niño panameño
de su edad. Tenía ya en su mente y en su corazón mucho
más del 5% del sentimiento panameño que, probablemente
sin conocerlo, le niega Salerno.
Max Salabarría Patiño (Periodista y escritor).
Sugiere nombre de Laffit Pincay para nuevo
hipódromo
30 de junio del 2002
Escribo esta nota sobre el nombre que debe llevar el nuevo hipódromo
que se piensa construir en Amador.
La persona que ha hecho más por el hipismo en la existencia
de ese deporte en Panamá se llama Laffit Pincay Jr., el mejor
jinete de toda la historia del mundo entero, y con cada triunfo
aumenta aún más el récord mundial de triunfos
que ostenta. Lo que hace Pincay día a día no lo ha
hecho nadie, y para que se rompa su récord tiene que nacer
un fuera de serie que yo creo que aún no ha nacido.
Laffit Pincay Jr. es de lejos el mejor atleta que ha nacido en
este país, porque además es un ejemplo para futuras
generaciones por su alto grado de responsabilidad.
Estoy de acuerdo que han existido otros deportistas más
populares y espectaculares que Laffit, pero todos irresponsablemente
han dilapidado las fortunas que tanto les costó ganar, y
no creo que sean los mejores ejemplos para nuestra juventud, y nosotros
tenemos una deuda con Pincay porque lo podemos poner como ejemplo
no solamente a la juventud panameña sino a la juventud del
mundo entero.
Por tal motivo, dada su influencia en el deporte nacional y dado
que Pincay es una gloria universal, no podemos ponerle otro nombre
al nuevo hipódromo que no sea el de Laffit Pincay Jr.
Gabriel E. Duque B.
Sobre el derecho vial de los ciclistas
8 de julio del 2002
En La Prensa de hoy [8 de julio del 2002] aparece una foto de una
señora en bicicleta que está en la calle junto a unos
carros. Esta acción es criticada por ustedes.
Quisiera recordarles que las leyes de tránsito consideran
a las bicicletas como vehículos iguales que los carros y
por ende tienen el mismo derecho de compartir las calles.
Estoy de acuerdo en que si uno va a pasear en bicicleta a un paso
suave es recomendable usar la acera y evitar la calle pero esto
no quiere decir que las bicicletas no deban estar en la calle.
Uno de los problemas más grandes que confrontan los ciclistas
es la actitud de los conductores. Lo que escribieron en La Prensa
de hoy no ayuda mucho a mejorar este problema. Por favor, infórmense
un poco antes de escribir este tipo de comentarios.
Yo entreno más de 600 kilómetros semanales en bicicleta
y créanme que en nuestro país no existen aceras que
permitan ese kilometraje, además de que sería un peligro
para los peatones si lo hiciera en las aceras.
Jorge Heilbron.
Mal manejo de noticias sobre Credesol
8 de julio del 2002
La presente es para manifestarle nuestra inconformidad por la forma
en que su periódico viene manejando las noticias que tienen
que ver con la empresa Credesol S.A. que, como administrador judicial
por el Seguro Social, estamos dirigiendo en estos momentos.
La vez pasada sacaron en grandes titulares que la Corte anulaba
el contrato de la compañía, cosa totalmente
falsa; hoy veo con sorpresa que una noticia firmada por Urania Molina
manifiesta que Credesol incumple pago de impuesto municipal,
cuando en realidad lo que se está realizando es un pago y
se realiza un convenio con el municipio para un arreglo de pago.
Lamentamos mucho que esta situación se esté dando,
pero lo que más nos preocupa que ni Molina, ni su medio,
en más de cuatro meses que llevamos administrando la empresa,
se haya acercado a nosotros para solicitarnos las debidas aclaraciones
y puedan escuchar la otra cara de la moneda, que es un principio
fundamental en el periodismo.
Espero contar con la oportunidad de aclarar esta y otras noticias
que a diario circulan en los medios de comunicación.
Olmedo Guillén
(Administrador judicial, Caja del Seguro Social, CREDESOL S.A.).
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