Aumenta el déficit habitacional
Renta Cinco, símbolo
del déficit de vivienda, será demolida. Pero el problema de fondo
aún persiste
Juan Luis Batista
jlbatista@prensa.com
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| En pleno Siglo XXI, el déficit habitacional
se hace patente en los suburbios de nuestra capital. |
Jalones, empujones, gritos, pataleos y lágrimas.
El forcejeo entre los residentes del desvencijado caserón de Renta
Cinco y los policías no pudo ser más intenso. Ante las cámaras de
la prensa se procedió esta semana al desalojo de más de 70 familias
que ocupaban este inmueble que no reunía las mínimas condiciones
para vivir en él.
Pero este no fue el último capítulo del problema
de la vivienda en Panamá. En horas de la tarde de ayer, un viejo
caserón, ubicado al lado de la junta comunal de San Felipe, fue
presa de las llamas. Y es que el asunto de la vivienda en Panamá
está que arde.
Gente que vive aún en casas condenadas, nuevas
parejas que buscan dónde vivir y, en general, falta de vivienda
o de recursos para hacerse con una son distintas aristas de un mismo
problema. Pese a la nutrida oferta del sector privado y a los programas
del Ministerio de Vivienda (MIVI) para atender este fenómeno, el
denominado déficit de vivienda pasó de 187 mil en 1999 a 207 mil
602 en el año 2000, cuando se hizo el último censo de población
y vivienda.
Lo que ocurre es que el ritmo de crecimiento
de la población en el país, que es del 2% -relativamente bajo en
comparación con otros países latinoamericanos- no se equipara con
la velocidad de las respuestas. Y a ello hay que sumarle un pobre
crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que no permite romper
el ciclo.
Alicia Jiménez, secretaria general del Ministerio
de Vivienda (MIVI) explica que el crecimiento de la demanda por
año se estima entre un 5% y un 10%.
El MIVI se ha encargado de atender a las
personas que viven en pobreza o pobreza extrema (los que ganan menos
de 300 dólares). En esta capa social el déficit de vivienda oscila
entre el 30 y el 40%. El resto de los panameños son atendidos por
el sector privado.
Hasta mayo, el MIVI había ofrecido alrededor
de 23 mil “soluciones habitacionales”. Esto significa la construcción
de una casa o algún tipo de apoyo. Pero eso, que ha significado
una “reducción” de 10.6%, vuelve a retroceder si se considera el
aumento de la demanda.
El presupuesto total de inversiones del MIVI
es de 23 millones, tres de los cuales están comprometidos para asistencia
habitacional en casos como incendios, inundaciones y otros desastres.
En conclusión, dice Jiménez, los recursos
son limitados, el déficit es grande y en las ciudades de Panamá
y Colón hay reticencia de la gente a aceptar los proyectos privados
en las afueras de la ciudad que bien pudieran paliar la situación.
“Por supuesto -concluye- todo esto está ligado
a problemas como el desempleo, el deficiente sistema de transporte
y una mentalidad cortoplacista en las urbes”.
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