Contradicción y corrupción
Jorge Bravo
jdbravoc@hotmail.com
La discrepancia surgida entre la presidenta Mireya Moscoso y el director del IDAAN, Laurencio Guardia, en torno a supuestas presiones en la adjudicación de los trabajos para la modernización de la planta potabilizadora de Chilibre, siembra dudas y aflora la interrogante de si estamos frente a una simple contradicción (como ya es normal entre la mandataria y sus funcionarios de altos cargos) o de otro escándalo más de corrupción (normal también ya en esta administración).
Mientras que el director del IDAAN denuncia presiones, la presidenta Moscoso lo contradice y se muestra extrañada de las declaraciones del señor Guardia.
Laurencio Guardia llegó a la dirección del IDAAN con las más altas credenciales de seriedad, honestidad y capacidad de trabajo, lo que le valió la ratificación del cargo sin mayores problemas por parte de la Asamblea Legislativa.
En contraposición, el gobierno de Mireya Moscoso no sale de un escándalo cuando cae en otro, y es muy poca la credibilidad que le inspira al pueblo cada vez que desmiente las aseveraciones que se hacen en cada uno de ellos.
Por otra parte, la relación familiar entre el gerente de la Caja de Ahorros y el representante de una de las empresas proponentes crea dudas razonables como para aceptar de buenas a primeras que la mandataria es quien dice la verdad.
De acuerdo con información aparecida en El Panamá América, el pasado 4 de julio, Constructora Nova Inc. contaba con una carta de intención emitida por la Caja de Ahorros para financiar la obra y fue esta empresa la que presentó la propuesta más baja, pero no el mejor diseño ni el más conveniente para garantizar el servicio de agua durante la construcción, que sí garantiza CUSA, ganadora del acto público, y Técnicas Reunidas, que presentó la propuesta más completa, pero la más cara.
Lo cierto es que el acto público ha sido dejado sin efecto para llamar a uno nuevo, en el que, por supuesto, podrán participar las mismas empresas. De sus resultados se podrán sacar conclusiones, que despejarán cualquier duda sobre si la discrepancia entre la presidenta de la República y el director del IDAAN es una contradicción más de la mandataria con sus funcionarios o estamos frente a otro escándalo de corrupción dentro de su gobierno.
En un artículo publicado hace un par de meses, hacía alusión a la forma cínica de mentir del actual gobierno y que cuando dice “sí” se debe entender que es no, y cuando dice “no”, que es sí. De los tantos ejemplos que se pueden citar, creo suficiente mencionar el de la Ley de Transparencia, en el que luego de hacer gala de las mejores intenciones para que esta fuera aprobada, una vez hecha ley de la República se crea un reglamento que la restringe y minimiza su alcance en detrimento de una real transparencia en los actos de gobierno.
Aparte de ello, creo prudente advertir en el caso del CEMIS, proyecto que no dudamos sea realmente beneficioso para el país, que si la presidenta está muy interesada en que se inicie, lo primero que debió haber hecho (aún puede hacerlo) es urgir al Ministerio Público a que concluya cuanto antes las investigaciones para disipar dudas y aclarar las denuncias de soborno; entonces sí, apoyarlo con alma, vida y corazón.
Contrario a este proceder, ha dicho que el proyecto va y por otro lado anuncia la posibilidad de un llamado a sesiones extraordinarias que crea incertidumbres sobre sus reales intenciones, ya que, según estimaciones del procurador de la Nación, esto podría dar al traste con las investigaciones porque prorroga aún más el período de inmunidad de los legisladores.
Me asalta ahora el temor frente a las recientes declaraciones de la mandataria en las que afirma que “el Gobierno propiciará en las próximas elecciones un proceso electoral ordenado, prístino y eficiente que respete la soberana voluntad de las mayorías nacionales”. Y me pregunto cuánta certeza habrá en las denuncias del ex presidente Ernesto Pérez Balladares, cuando dijo que ante los escándalos en que se ha visto involucrado el Gobierno, no le quedaría duda que puedan estar intentando algún tipo de fraude para quedarse en el poder en las elecciones del 2004.
A nuestro juicio, el director del IDAAN debe hacer respetar su prestigio de hombre serio y honesto, y denunciar, con pelos y señas, de parte de quién o quiénes vienen las presiones por él denunciadas. Paralelamente, por el bien del país, hacer que prevalezca en el acto público la oferta que mejor se adecue a los intereses de los usuarios de esa institución, que a fin de cuenta, somos todos los panameños.
El autor es periodista
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