Panamá, 7 de julio de 2002
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El peso de las leyes especiales

El aumento puede ser desde cinco hasta más de 100 dólares mensuales, de acuerdo al cargo

Edith Castillo Duarte
ecastillo@prensa.com

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El peso que las leyes especiales tienen en el Presupuesto General del Estado muy pronto hará crisis. A petición del sector empresarial, el tema está en la mesa técnica del Diálogo por la Reactivación Económica.

El viceministro de Economía, Domingo Latorraca, informó que este problema está siendo considerado en la mesa del Diálogo bajo el renglón del desempleo, que también contempla la implementación de la carrera administrativa y de una ley general de sueldos.“ Es en ese escenario que el tema se discutirá”, señaló el funcionario.

Unos 38 gremios, en su mayoría del sector agropecuario, salud, educación y seguridad pública son favorecidos con las leyes especiales, que establecen aumentos de sueldo automáticos sin una evaluación de productividad o eficiencia.

Con un raquítico crecimiento económico (0.8% en el primer trimestre de 2002) que viene en picada desde 1997, y unos escuálidos ingresos de las finanzas públicas (2.6% de déficit), se hace necesario “un análisis profundo y serio” de la carga que estas leyes representan, opinó el director general de Presupuesto, Omar Castillo.

Los “privilegiados”

El origen de estas leyes se remonta a 1978 como producto de las “conquistas” logradas por los educadores en la huelga por el rechazo a la reforma educativa. Luego otros gremios también pelearon por este “derecho”, lo que ha elevado el número a por lo menos 45 “leyes especiales” que otorgan aumentos escalonados de sueldos.

En el Ministerio de Gobierno y Justicia el 76% de los cargos corresponde a posiciones que tienen leyes especiales; en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el 24%; en el Ministerio de Educación, el 88%; en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), el 61%, y en el Ministerio de la Presidencia el 2%, para mencionar algunos.

El aumento va de acuerdo a la categoría del funcionario. El mismo puede ser desde cinco hasta más de 100 dólares mensuales, informó Castillo, quien advirtió de que son leyes “que hay que cumplir”, pero que llegará el momento en que se convertirán en “insostenibles”. “No es tanto aumentar cinco dólares, sino el volumen de personas a quienes les corresponde este aumento y que el ejercicio es cada año”.

Anualmente se agregan nuevos funcionarios, quienes automáticamente tienen derecho al aumento salarial, que va de acuerdo con la categoría en la que se inicia su labor en el sector público.

Estas leyes se han convertido en una “camisa de fuerza” para el Estado, dijo Castillo, porque “los recursos son escasos” y entre el pago de la deuda pública, que es creciente, y el pago de los servicios personales que incluye las leyes especiales, queda muy poco para gastos de funcionamiento e inversión.

Durante el primer trimestre de este año, el Gobierno Central registró un déficit fiscal de 2.6%, muy superior al del primer trimestre de 2001 (1.3%), en tanto que la economía en su conjunto solo creció un 0.8%. La situación, obviamente, no está como para aumentos salariales de ningún tipo.

Actualmente, informó Castillo, el 60% de la planilla estatal corresponde a aumentos acumulados por leyes especiales.

Iniciativas inconclusas

En 1994, el entonces ministro de Planificación y Política Económica, Guillermo Chapman, trató de hacer cambios en las leyes especiales, pero esta iniciativa no prosperó, aunque sí se logró elaborar un anteproyecto de ley general de sueldos del sector público, con una escala salarial uniforme para todos los funcionarios bajo normas de clasificación que crearía el ascenso a una carrera administrativa.

El otro lado de la moneda

Pero aunque el Gobierno diga que es una situación insostenible, los servidores beneficiados no piensan lo mismo. El dirigente de la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP), Leandro Avila, lamentó que “la soga siempre quiere reventar por lo más delgado”, y exhortó al Gobierno a que empiece por “rebajarle el sueldo a los funcionarios de jerarquía”.

Solo de esa manera, aseguró, “estamos dispuestos a sentarnos a negociar una ley general de sueldos, pero que además se reforme la Ley de Carrera Administrativa”.

El dirigente opina que el sector público necesita de una ley de carrera administrativa que “le garantice una verdadera estabilidad” a los funcionarios. “La ley de carrera administrativa es la más violada porque cada ministro la interpreta como le conviene”, indicó.

Aumento vs productividad

El excontralor de la República, Rubén Darío Carles, dijo que con un panorama económico sombrío, lo más importante que hay que determinar en el manejo de las finanzas públicas es la forma como las leyes especiales inciden en el monto del presupuesto.

“Que el Gobierno reconozca que esto está incidiendo en las finanzas públicas. El país va a tener que analizar este problema que aumenta automáticamente todos los años la planilla estatal”, señaló.

Carles, al igual que otras fuentes consultadas, considera que los aumentos deben ser por eficiencia y rendimiento.

El presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE), Carlos E. González Ramírez, considera “absurdo” que en Panamá se otorguen aumentos salariales por el tiempo de trabajo “ sea este bueno o malo” y además “divorciado de la capacidad que tenga el Estado de pagar o no ese incremento”.

González Ramírez advirtió que se deben tomar “fuertes medidas de austeridad” que incluyan un recorte en este tipo de leyes de aumento automático, pero también “un recorte en todos los subsidios y otros tipos de mecanismos que el Estado tiene para beneficiar a los que no son pobres”.


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