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Réplica
En relación a la baja de los
ingresos ustedes, nuevamente, de forma interesada, no señalan
que la misma se debe a la baja internacional de la tasa de interés
Pedro Morris
Aun
cuando se sabe que la línea editorial de su diario es buscar
la privatización de la CSS por todos los medios, no parece
correcto que cada día digan algo distinto. Si sus cifras
del domingo 23 de junio del 2002 son correctas, entonces la CSS
muestra un excedente de ingresos sobre los gastos de 24 millones
de balboas (su diario, habla de dólares), esto es un superávit.
Hace un par de semanas hablaban de un déficit. ¿Quién
les puede creer si todos los días cambian de cifra?
Cuando intentan hacer ver que el aumento de gastos es en personal,
vuelven a utilizar mal las cifras, ya que los gastos totales incluyen
cosas como el aumento de los gastos por los nuevos pensionados,
el incremento de la pensión de éstos otorgada el año
pasado, los efectos de las leyes especiales y, en efecto, el aumento
del gasto en el programa de enfermedad y maternidad, incluyendo
los vinculados a la apertura de nuevos centros de atención
de salud. Entendemos que en su línea neoliberal a ustedes
les hubiera parecido bien que se gastara en pagarle servicios externalizados
para el beneficio de los centros de salud privados, pero esto no
los exime de, por lo menos, tratar de ser objetivos y explicar transparentemente
sus objetivos.
En relación a la baja de los ingresos ustedes, nuevamente,
de forma interesada, no señalan que la misma se debe a la
baja internacional de la tasa de interés, lo que es un efecto
totalmente exógeno. A la vez que se guardan muy bien el hecho
de que la política de apertura en choque, propuesta por el
anterior gobierno del cual el presidente de la junta directiva de
su diario fue parte importante, ha llevado al colapso del empleo
en la industria, lo que ha significado una contracción en
otros sectores, tales como el comercio al por menor.
También es evidente que cuando comentan, a partir de un
ex ministro anónimo, que el pago de la deuda previsional
es sacarse dinero de un bolsillo para otro, muestran con claridad
que no entienden el problema. De hecho, prácticamente todos
los países que han reformado su sistema de seguridad social
han hecho esto. La diferencia, que entendemos que es la que molesta
a la línea editorial de su diario, es que en Panamá
la oferta del Ejecutivo propone mantener el régimen solidario.
En cuanto al estudio de las finanzas públicas, creo que
la visión neoliberal que anima a quien firma redacción,
es peligrosa en la medida en que junto al FMI exige que las cuentas
del Estado estén en balance aun en condiciones de una crisis.
Esta visión típica de los fundamentalistas del mercado,
como lo ha subrayado J. Stiglitz en su última obra, tiene
la capacidad de crear un creciente círculo vicioso entre
recortes de los gastos, más reducción de la actividad
de la demanda efectiva, nuevas reducciones de la actividad económica,
baja adicional de las recaudaciones fiscales y vuelta al problema.
Quizás el economista anónimo que Uds. citan debería
volver a leer a Keynes y comenzar a conocer a Krugman y a Stiglitz.
En todo caso, nuestra recomendación es que recuerden que
el fundamentalismo del mercado que defiende su diario es un derecho,
no tanto de la libertad de expresión sino del monto del capital
que representan; sin embargo deben recordar que esto no los exime
de la responsabilidad ética de decir la verdad.
¿Será posible que ustedes publiquen una aclaración
como ésta? Los invitamos a que lo hagan para beneficio de
la ciudadanía.
Cartas y comentarios
Leche de apoyo
20 de junio de 2002
La pobreza del campesino ha sido un mal endémico durante
generaciones; su ignorancia ha sido mitigada gracias a la labor
misionera de maestras y maestros rurales.
Recuerdo que hace años, algunos campesinos menos pobres
tenían su vaquita que los niños, a la hora del ángelus,
hacían entrar en el patio para ser ordeñada muy temprano
al día siguiente.
Así el campesino o su mujer, a la hora del alba, acercaba
un banquito y se aprestaba a ordeñar la vaca poniendo a los
niños en fila, cada uno con su totumita y al final de la
fila, tal como ocurría a diario, descalza y despeinada, también
con su totumita, se colocaba la vecinita.
La buena vaca soltaba su leche mientras el ternerillo, atado a
un cabestro, bramaba y mugía.
Repentinamente la ubre estaba seca, flácida y todavía
faltaban los tres menores y la vecinita descalza. El campesino entonces
traía al ternerillo y la buena madre vaca, que para su crío
había guardado parte de su leche, generosamente volvía
a llenar la ubre. El campesino retiraba el ternerillo y con la leche
que ya no podía retirar de la vaca, con esa leche, con la
leche de apoyo al crío, llenaba las totumitas de los tres
menores y la de la vecinita flaquita y descalza.
Así fue; algunos ternerillos no subsistieron, algunos niños
sí, tristes tal vez, pero con algo muy grande en el corazón:
una genuina compasión por sus semejantes y una hermandad
para con los animales.
Esto pasó, el campesino finalmente tuvo que sacrificar la
vaca, le quedó el cuerito sin embargo, y después se
fue al monte con su hacha. A veces lo oímos salomar ¿qué
más podía hacer?
He recordado esto porque el campesino, dentro de su ignorancia
bien sabía que su ternerillo nunca llegaría a ser
un novillo fuerte, pero la vida de los suyos era mucho más
importante.
Quien quiera que haga mal uso de la poca riqueza que tiene el país,
de hecho, está quitando al pueblo, como al ternerillo atado
al cabestro, la leche de apoyo.
Aquí no se trata de dar leche a los hijos y a la vecinita
descalza, aquí se trata de hacer pasar hambre al pueblo para
acumular más y más bienes materiales, poder y vasallos,
para alimentar el ego.
El campesino guardaba en su corazón compasión por
sus semejantes y amor a los animales; estos otros, por el contrario,
no sienten sino desprecio y rechazo hacia ese pueblo al cual se
acercarán en épocas de elecciones a solicitarle el
voto para seguir tomándole la leche, la leche de apoyo.
Marco Julio de Obaldía
Ingeniero y profesor jubilado
El Rockero Alcázar
23 de junio del 2002
Mucho me apenó leer hoy (domingo 22) en la mañana
su comentario publicado en La Prensa sobre la pelea del Rockero
Alcázar. Me parece que su estilo de crítica en términos
de boxeo necesita pulirse más, para así evitar términos
extraños como: se la rifara, perder como
un varón.
Yo no sé nada de boxeo y lo considero un deporte inhumano.
Sin embargo, ahora entiendo cómo llegó este deporte
a mantener su popularidad: por personas como usted, que sin empatía
de ninguna índole llaman a otras personas: cobarde,
perfecto bulto y critican despiadadamente por lo que
creen una presentación cobarde. Yo diría que el sólo
hecho de subir al cuadrilátero es un acto de valor. Dichosos
aquellos que la vida no les da el boxeo como única alternativa
para no morir de hambre, ¿no lo cree usted así, Sr.
Espinosa?
Solo estuve de acuerdo con usted en uno solo de sus comentarios:
nadie sabe lo que pasa por su cabeza, refiriéndose
a un boxeador al momento de subir al cuadrilátero... Espero
ahora, Sr. periodista, que su incertidumbre haya sido satisfecha,
y por respeto al país y a la familia del Rockero Alcázar
pueda retirar el título de cobarde a alguien
que dio la vida representando al país.
Cordialmente,
Carmen Márquez
A la carta de la lectora, el periodista Nicolás Espinosa,
autor de la nota a la que ella hace referencia, respondió
lo siguiente:
Señora Márquez:
Definitivamente que nos duele mucho lo que ha pasado, pero eso
no tiene nada que ver, en ningún aspecto, con lo que aconteció
el día de la pelea.
Le agradezco sus comentarios y está de más decir
que se los respeto. El emitir una opinión tiene el riesgo
de que algunas personas no estén de acuerdo con ella. Pero
por favor, no mezclemos una cosa con la otra. Hasta ahora no se
conoce qué pasó verdaderamente.
Cordialmente,
Nicolás Espinosa S.
Aclaración
18 de junio de 2002
La presente es para aclarar el Hoy por hoy y la noticia
titulada Alcaldía de San Miguelito sin plata
de la página 26-A, ambos aparecidos en la edición
del día 15 de junio del año en curso.
Queremos dejar claro, ante todo, que no es cierto que el periodista
Gerardo Berroa se acercara al municipio a confirmar o descartar
lo que le había confiado la supuesta fuente con
relación a la fianza del municipio. Es cierto que la situación
económica del municipio no es la mejor, ya que como es sabido,
el país enfrenta una grave situación económica
que ha afectado por igual tanto al Gobierno como a las empresas
privadas; pero lo que sí no podemos aceptar es que se estén
publicando noticias mal intencionadas como que el municipio no podía
hacerle frente a la planilla, ya que los empleados municipales han
contado siempre con su pago al día. También queremos
dejar claro que la planilla existente de 700 empleados es heredada
de la administración pasada y no de 900 como mencionan en
la noticia.
La Alcaldía de San Miguelito, a pesar de estar confrontando
problemas como el habernos quitado el cobro de impuestos de las
casas de ocasión, de la gran cantidad de negocios que se
han tenido que cerrar, de la gran cantidad de placas aún
sin retirar, quiere dejar claro que estamos realizando un gran esfuerzo
por darle respuesta a los problemas. Les agradecería que
cuando se trata de buscar una información, favor acercarse
al Departamento de Relaciones Públicas, pues son ellos el
enlace con todas las autoridades que les pueden brindar la información
adecuada.
Las puertas de mi despacho superior estarán abiertas para
cualquiera información que ustedes requieran.
Se despide de usted con todo respeto y consideración.
Rubén Darío Campos C.
Alcalde Municipal de San Miguelito
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