Cambio mi religión por otra
La religión católica señala que el hombre fue creado con libre albedrío, con el privilegio y la responsabilidad de escoger cómo vivir su vida, cómo adorar a Dios
Geraldine Emiliani S.
gemiliani@mail2panama.com
Si cambio de religión para escoger teorías de diversos credos religiosos como si eligiera los platos de un buffet o, repudio la que tengo por aburrida y anticuada o, porque el cura me miró mal o me ignoró, ¿me convertiría en una mejor persona? Conozco gente que se la pasa buscando o cambiando de religión por una que se amolde a sus necesidades y esa gente nunca está conforme con ninguna. Entonces, atacan a la anterior para no sentirse mal con ellos mismos. Pareciera una mezcla de resentimiento y complejos no resueltos.
Tal vez su educación, cultura o conciencia les dicte que no está bien practicar la religión católica. Como consecuencia, quizá les irrite tanto, que para desahogarse escribirán conceptos difusos en contra de la fe católica y de sus seguidores. Y dirán que hay conversiones forzadas debido a las enseñanzas que se dan en las escuelas y colegios de nuestro país.
Jesús fue un hábil maestro que ejerció influencia en la vida de sus oyentes. Su sermón del monte fue sencillo, profundo y poderoso. Quienes lo escuchaban quedaban atónitos por su modo de enseñar. Y, me pregunto: ¿Por qué 2 mil años después, sus enseñanzas aún ejercen poder en las personas que le siguen? Además, ordenó a sus discípulos que continuaran su labor docente instruyendo a sus fieles seguidores con su enseñanza.
La religión católica señala que el hombre fue creado con libre albedrío, con el privilegio y la responsabilidad de escoger cómo vivir su vida, cómo adorar a Dios. Y elegir, según su conciencia, la religión que se adapte a su vida diaria. Jesús respetó este derecho al nunca emplear su extraordinario poder y autoridad para coaccionar a nadie u obligarlo a aceptar sus enseñanzas.
No conozco ningún sacerdote que utilice el poder de la persuasión para ganar adeptos. Lo que escucho de ellos son razones sólidas e ilustraciones con el objetivo de llegar a mi mente y a mi corazón. Y me enseñan a respetar al prójimo de igual manera.
Tengo entendido que los sacerdotes estudian y se preparan para imitar a Jesús al efectuar su ministerio con argumentos firmes basados en las Escrituras. Con el fin de llevar a cabo una obra de salvación; y, al mismo tiempo, he sentido que respetan los sentimientos y opiniones ajenos.
Es común usar y manipular conceptos para defender una opinión. Se diría que para cada argumento hay una réplica que parece lógica. Como sucede con aquellos que arremeten contra la fe católica o al defender a un homicida confeso basando sus explicaciones en los errores humanos. Lo que debe impulsarnos a servir activamente al Señor es el amor que le tenemos a El y a Cristo Jesús. Por lo tanto, es una decisión personal. ¿Es justo entonces juzgar a los sacerdotes por los actos de personas que dicen respetar la creencia religiosa, pero que no se rigen por ella?
En Panamá la libertad de culto se ha convertido en una cuestión de opinión personal, por lo que nos hemos convertido en un país que tiene gran cantidad de credos religiosos como si se tratara de una anarquía espiritual.
Algunas enseñan doctrinas inventadas y diametralmente opuestas a las que Jesús nos enseñó; otras las hacen a su gusto. Según muchos, esta opinión se confirma hasta cierto modo por la actitud general de los padres en cuanto a la crianza de sus hijos.
Transmitir a los hijos valores religiosos suele considerarse adoctrinamiento para muchos. Yo opino que el hecho de crear valores los beneficia y es la única manera de que lleguen a decidir por sí mismos. Pero criticar la religión católica basándose en el hecho de que es un adoctrinamiento, no es justo, no tiene lógica.
En efecto, la difícil situación actual es prueba de que la religión está alejada del entorno familiar en cuanto a los valores sólidos que se puedan transmitir de generación en generación.
La ley católica pura y verdadera no es una religión más. Contiene la verdad acerca de Dios y sus propósitos. ¿Por qué algunos querrán conformarse con menos?
Yo, por mi parte, no me enredo buscando o cambiando mi religión. La que tengo la conservo y la defiendo basando mi razón en sus sabias enseñanzas.
Nada ni nadie me la quita. Dios me la dio a través de mis padres y sacerdotes, y yo se la doy a mis hijos, y confío que ellos harán igual con los suyos.
El colegio al que asistí convalidó esas enseñanzas. Conceptos como estos son los que hacen grande al Creador. Ahora solo falta que me llamen fanática...
La autora es psicóloga clínica
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