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Disienten de opinión
El hecho de que un contrato se eleve,
por la naturaleza de sus cláusulas, a la categoría
de ley, no obliga a que todas las modificaciones que se hagan deban
cumplir con un trámite legislativo
Enrique a. Jiménez
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| Puerto de Balboa |
El viernes 7 de junio el señor I. Roberto Eisenmann, Jr.
Publicó un artículo titulado Chambonada
u otra cosa, en el cual hace algunas aseveraciones e insinuaciones
acerca de la resolución ministerial que equiparó los
pagos de Panamá Ports con los de los otros puertos que operan
en Panamá. Me permito hacer algunas aclaraciones.
Dice el señor Eisenmann: pretender que un contrato-ley
producto de una ya de por sí controversial licitación
internacional puede ser variado a través de una resolución
ministerial raya, aún más en lo absurdo. Se
equivoca el señor Eisenmann. El hecho de que un contrato
se eleve, por la naturaleza de sus cláusulas, a la categoría
de ley, no obliga a que todas las modificaciones que se hagan deban
cumplir con un trámite legislativo. Sólo aquellas
cláusulas que modifican, para una empresa, determinadas disposiciones
legales deben modificarse por ley. Ello es así en derecho
y esa ha sido la práctica en Panamá. Con anterioridad,
mediante resoluciones ministeriales se han modificado cláusulas
del contrato que con la Nación suscribió Manzanillo
International Terminal precisamente porque esas cláusulas,
igual que las que se modificaron mediante la última resolución
ministerial, no alteran normas legales existentes. No se trata de
una chambonada: es el método utilizado con anterioridad y
que tiene una sólida sustentación en nuestro ordenamiento
jurídico.
Sostiene el señor Eisenmann que PPC vino a licitar
a Panamá estando ya establecidos los otros dos puertos con
contratos ya conocidos. Por supuesto que PPC conocía
los contratos, como conocía todas las leyes panameñas
que rigen la materia, una de las cuales en su artículo 2
dice, precisamente que a partir de la promulgación
de la presente ley, todas aquellas empresas en condiciones similares
a la presente contratación, que antes de la vigencia de la
misma se hayan dedicado, o a las que se dediquen en el futuro a
la construcción, al desarrollo, y a la administración
de terminales de contenedores, tendrán derechos a acogerse
a los mismos términos y condiciones no menos favorables,
a los mismos beneficios, incentivos, derechos, exoneraciones, créditos
fiscales, créditos por obras realizadas, tarifas impositivas
especiales, privilegios, términos de duración de contratos,
plazos, parámetros, condiciones de pago de arrendamiento
de las áreas dadas en concesión y demás condiciones
otorgadas por el contrato que se aprueba mediante la presente ley,
a efectos de que tales empresas cuenten con un régimen legal
de derechos, beneficios y exoneraciones igual al contrato antes
mencionado, en aras de mantener la igualdad de condiciones en cuanto
a la competitividad de todas esta empresas. Esa norma existía
al momento de firmarse el contrato entre la Nación y PPC,
razón por la cual se estableció que durante los primeros
tres años el contrato no podía modificarse, ni mediante
resolución ministerial, ni mediante acuerdo entre las partes.
Dice el señor Eisenmann: las demás empresas
de puertos tuvieron que construir las instalaciones sujetas a contratación.
Panamá Ports recibió puertos construidos y operando,
produciendo ingresos desde el primer día que comenzaron a
administrarlos. Dicho así, parecería que, sin
necesidad de inversión alguna, los puertos panameños
tenían instalaciones modernas y funcionaban eficientemente.
Nada más alejado de la realidad. PPC tuvo que hacer una inversión
de más de 140 millones de balboas, muy superior a la acordada
en el contrato, precisamente porque las instalaciones eran ruinosas
y parte de ellas hasta el día de hoy las ocupan entidades
gubernamentales panameñas, por lo cual PPC no ha podido hacer
pleno uso de ellas.
Dice el señor Eisenmann:
Panamá Ports
cuyo contrato modificado tendrá la solidez de una gelatina
recién preparada. Estoy seguro que él sabe,
como empresario que es, que las circunstancias en que realizan los
contratos varían, las tendencias del comercio mundial evolucionan,
surgen nuevas competencias, por lo que no se puede suponer que una
concesión de 50 años no va a sufrir ninguna modificación.
El mejor ejemplo lo tenemos nosotros mismos: un tratado firmado
a perpetuidad terminó en menos de 100 años y muchas
veces, a pesar de la perpetuidad, se modificaban sus cláusulas.
El contrato de PPC con la Nación, como todas las otras concesiones,
tienen la solidez que les da el ordenamiento jurídico y la
disposición de las partes contratantes de honrar sus compromisos.
PPC va a honrar los suyos y estamos seguros de que el Gobierno nacional
hará lo propio.
El autor es abogado de Panama Ports Company, S.A.
Cartas y comentarios
Destacan caricaturas de Vic
Estimado Vic:
No se imagina lo mucho que disfruto sus caricaturas. Lo felicito
por esa habilidad que tiene al conjugar el dibujo humorístico
con mensajes apropiados. Se ha descubierto que una dosis diaria
de buen humor reduce de forma significativa los síntomas
de la depresión, amargura, tensión, intolerancia y
otros.
Con sus caricaturas confronta los problemas actuales y sus personajes;
señala las implicaciones y deja que el lector juzgue por
sí mismo, sacando conclusiones bien informadas.
Geraldine Emiliani S.
Estimado Vic:
Me encontraba fuera del país, regresé ayer y me he
enterado de la demanda en su contra.
Reciba con estas líneas mi solidaridad y disposición
de apoyo ante este hecho tan pero tan absurdo. Ud. conoce mi posición
al respecto y no lo voy a cansar repitiéndola.
Espero denuncie su caso a nivel internacional. Mi programa Alternativa
está a su disposición cuando guste.
Miguel Antonio Bernal
Antídoto contra la tiranía
de los especialistas médicos
Si el director de la Caja de Seguro Social hiciera tiempo para
informarse un poco más a fondo en relación con las
injusticias, antipatrióticas, irresponsables e inmorales
pretensiones económicas del Sindicato AMOACCS, tradicional
enemigo de la entidad que él jefatura, podría encontrar
una solución lógica y simple al problema planteado
por el grupo antihipocrático.
Hace unas décadas, en un país escandinavo de adelantadísima
seguridad social, los médicos especialistas de esta nación
se fueron a la huelga con más o menos los mismos pretextos
que sus actuales homólogos panameños. ¿Qué
hizo el Gobierno de ese esclarecido país? Algo tan sencillo
cuya ignorancia ya está cubriendo de rubor al director Jované
y a doña Mireya, si es que no han perdido la capacidad de
sentirse avergonzados:
El Gobierno escandinavo en cuestión becó a decenas
de jóvenes médicos y los envió a especializarse
a diferentes países del mundo. ¿Resultado? A la vuelta
de uno y dos años había tanto especialista graduado
y empleado en ese desarrollado país, que la oferta pudo suplir
la demanda y el problema se hundió en la memoria colectiva
como algo que solo ocurre en países atrasados.
Ou both got it? Hanno Loro capito? Haben Sie beide verstanden? A
vi panimaete? Vous comprendez, n'est pas? ¿Comprenden Uds.
doña Mireya, Sr. Jované?
Eudoro Silvera
Aclaración
Estimado colega:
Con relación a la publicación aparecida en el diario
La Prensa el 18 de junio del año en curso, específicamente
en la página 8A, bajo el título Hoyo en la vía,
en el que se hace referencia al estado en que se encuentra la vía
Transístmica a la altura de Sabanitas, deseamos notificarle
que la División del MOP en esta provincia le ha dado mantenimiento
continuo a esta vía, sin embargo, debido a los problemas
que presentan las tuberías centrales que allí se encuentran,
el Instituto de Acueductos y Alcantarillados ha tenido que romper
la vía en varias ocasiones.
En este sentido, el Ministerio de Obras Públicas programó
los trabajos de reparación para el pasado miércoles
19 de junio, donde se realizó la remoción de relleno
contaminado, relleno y compactación de material selecto.
Este material permitirá que el hoyo no se hunda más
por el peso de vehículos pesados.
Posteriormente se realizarán los trabajos finales que consisten
en remover parte del material selecto y rellenar con asfalto caliente,
ya que el mismo requiere de una rola para su compactación
final.
Entendemos las necesidades que en materia vial enfrentan las diversas
comunidades del país, siendo prioridad para la presente administración,
la prevención de accidentes de tránsito con la agilización
de la reparación de las calles de nuestro país, por
lo que le agradecemos al diario La Prensa su interés en la
solución de este problema que afecta a varias comunidades
de la ciudad capital.
Atentamente,
René Hernández
Asesor ejecutivo
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