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El país nos necesita
a todos
Estamos abiertos a la crítica
constructiva; creemos en el derecho de disentir con nuestras políticas
públicas, pero tenemos que rechazar el manejo interesado
o desprevenido de la información
Norberto Delgado Durán
En
este diario se publicó el 10 de junio, bajo la firma del
periodista Mario Muñoz, una noticia relacionada con la planilla
del Estado y la inversión pública, que interpretaba
información oficial de manera incorrecta. Por considerarlo
conveniente, como responsable del Ministerio de Economía
y Finanzas (MEF), el 11 de junio autoricé publicar una nota
para precisar la situación real de esos conceptos y, además,
acepté una entrevista con el periodista Muñoz, cuando
se le explicó el manejo correcto de las cifras utilizadas.
El 12 y 13 de junio, nuevamente, el periodista escribió dos
notas relacionadas con la planilla estatal y la inversión
pública, de manera inexacta, a pesar de las explicaciones
que personalmente le di. Por respeto a los lectores, teniendo presente
la trayectoria y el prestigio del diario La Prensa, el 14 de junio
se publicó una rectificación a lo expresado en el
diario, mediante un extracto de la grabación de dicha entrevista,
en la cual se aprecia que el manejo de las cifras utilizadas en
la noticia es inexacto, lo que impide reflejar la realidad y afecta
negativamente la percepción que se tiene sobre estos temas.
Quiero destacar que en el Sector Público No Financiero,
los gastos del Gobierno Central (que incluye todos los ministerios,
Contraloría General de la República, Organo Judicial,
Fuerza Pública, Ministerio Público, Tribunal Electoral
y representantes de corregimientos), al 31 de marzo del 2001, ascendieron
a B/.308.3 millones y a esa misma fecha del año 2002, a B/.281.7.
Esto significa que en comparación con el mismo periodo disminuyeron
en B/.26.6 millones, que representa 8.6% de economía en el
gasto del Gobierno Central. Las demás agencias del Estado
han recibido instrucciones precisas de controlar el gasto, estrictamente
en función de las disposiciones que sobre la materia establece
la Ley 20 de 2002; por lo tanto, se les exigirá resultados
similares a los del Gobierno Central.
Como lo hemos señalado, en estas últimas semanas
se ha acentuado el uso de cifras económicas en función
de criticar lo realizado por el Gobierno Nacional, y en particular
por el MEF, en el manejo del ciclo económico de ajuste de
la economía y su desaceleración. En diferentes documentos
del MEF, como sus informes anuales y de coyuntura, se analiza y
explica, con transparencia, lo sucedido en la economía panameña,
los motivos de la desaceleración y el ajuste por razones
externas e internas y la estrategia y política económica
destinadas a revertir este ciclo y crear un marco macroeconómico
permanente, para evitar en el futuro que los ajustes cíclicos
de la economía panameña alcancen la profundidad que
nos ha tocado manejar en estos dos últimos años. Resultado
de esta política es la Ley 20 del 2002 (que regula y limita
en función del crecimiento de la economía, tanto la
deuda pública como los gastos de funcionamiento) y la persistencia
e importancia que le damos a la reforma fiscal del Estado. A manera
de ejemplo, si dicha ley hubiese estado vigente en el año
1999, la deuda pública habría sido 509.8 millones
de dólares menor que el nivel de deuda para ese año
y nos habríamos ahorrado millones de dólares en intereses,
sin tener los índices actuales de deuda pública.
Desde que la presidenta Mireya Moscoso asumió el Gobierno
Nacional, se ha mantenido una política fiscal prudente y
de permanente control. El déficit fiscal en septiembre de
1999 era de 2.8% y al cierre del año lo redujimos a 1.4%;
para el año 2000, el déficit fue de 0.8% y 1.4% para
el año 2001. Estas cifras reflejan que hemos sido estrictos
en mantener la estabilidad macroeconómica del país.
Debido al ajuste y caída del consumo y demanda internas,
para este último año los ingresos fiscales fueron
B/.307 millones inferiores a lo presupuestado, la recaudación
de los ingresos tributarios fue B/.84.5 millones menor en relación
con el año 2000. No obstante, el déficit fiscal para
ese año fue razonablemente bajo, lo que valoriza y confirma
la seriedad con que se manejan las políticas fiscales.
Por otro lado, manteniendo el equilibrio fiscal, hemos sustentado
el empleo en el sector público, como medida anticíclica
y para no profundizar la caída de la demanda interna, que
impulsaría al sector privado a seguir reduciendo el empleo,
al carecer de demanda para sus bienes y servicios.
Estamos abiertos a la crítica constructiva; creemos en el
derecho de disentir con nuestras políticas públicas,
pero tenemos que rechazar el manejo interesado o desprevenido de
la información. Ante la situación económica
nacional, el Gobierno está implementando una política
económica orientada hacia la creación de condiciones
que le permitan al país alcanzar tasas más altas de
crecimiento económico, dando prioridad a la inversión
social, y fortaleciéndola con el diálogo con todos
los sectores del país.
Queremos transformar, paulatinamente, la deuda externa en interna
para ampliar las transacciones de los inversionistas locales del
sector financiero e impulsar la actividad dentro del mercado nacional,
evitando la transferencia de intereses y de capital al exterior.
Esto posibilitará el incremento de la masa monetaria del
país, con un efecto positivo en la expansión de la
demanda de capital. Aquellos que proyectan un debilitamiento de
los valores panameños, sin un análisis acabado y exacto
de la situación de nuestra deuda pública, y tomando
como base la comparación de la realidad uruguaya con la panameña
(hecha por un analista de Connecticut, Estados Unidos, y proyectada
como real por el diario La Prensa), desestiman que la equidad en
la opinión es una premisa para conducir los esfuerzos de
los miembros de nuestra sociedad hacia la resolución de los
principales problemas, para los cuales el país nos
necesita a todos.
Ministro de Economía y Finanzas
Cartas y comentarios
Se solidarizan con Vic
Fuerza y valentía. No te rindas. Por la verdad murió
nuestro señor Jesucristo.
Estamos contigo.
Roberto Pérez-Franco
Me llegó la información sobre el caso, y la acusación
me parece ridícula.
Escribo para expresar mi solidaridad y mi deseo de que el arte
pueda expresarse libremente en nuestro país.
Carlos Wynter
Escritor
Amigo Víctor: Los hombres públicos están expuestos,
naturalmente, a la crítica pública y si no les gusta
que los critiquen, que no se hubieran dedicado a esa vida alegre
que comparten con las mujeres públicas. El que ladre o embista
por no mirarse en el espejo que tú le ofreces, está
demostrando que tú cabalgas. ¡Animo y no desmontes,
que la Inquisición hace más de un siglo que desapareció
del mundo aunque algunos se resistan a creerlo!
Paco Moreno
Acerca del artículo Un espacio
para la libertad
El artículo Un espacio para la libertad, de
la señora Ma. del Carmen Cabello, retrata de cuerpo entero
la actitud y espíritu de los responsables de Talingo y me
hizo recordar por qué dejé de leerlo (al igual que
tantas otras personas), después que denigraron post mórtem
al poeta nacional (la comilla es de ella) Pedro Correa
Vásquez, y me enteré por colaboradoras, que llenaban
los espacios con recortes de otras revistas y material de enciclopedias
pour epater le bourgoise (e impresionar a los pobres estudiantes
que, a falta de algo mejor, lo coleccionaban) como editores culturales
aficionados, los cuales a juzgar por los premios aprendieron el
oficio.
Su insultante afirmación: en un país donde
sin pudor alguno, cualquiera que esboce unas líneas, se llama
escritor; cualquiera que dé pinceladas se llama artista,
etc. (siguen petulancias sobre su profundo conocimiento de
Neruda), es temeraria y proyecta su desprecio por todo lo que no
entienda o encaje en sus rígidos criterios de republicana
trasnochada (porque España hace muchos años entró
en el destape ¿no?
Preguntamos: ¿Quién otorgó a la señora
Cabello la autoridad para dictar parámetros sobre lo que
es o no es importante en el terreno cultural? ¿Por qué
odia y rebaja tanto todo lo panameño, alguien con posturas
esnobistas que, sin pudor alguno, se ha aprovechado de su puesto
en La Prensa para pasar de oscura profesora de español a
columnista supuestamente experta en economía, educación
política, protocolo presidencial, sociología, literatura
y arte?
Si viviera en Europa, ¿podría acaso tener acceso
a escribir columnas en algún periódico de los Países
Bajos (donde es tan valorada)? ¿Quién sería
ella si se hubiera quedado en España? No cabe duda que la
mediocridad es atrevida...
Es en este país donde ella es alguien, precisamente por
nuestra pasividad y la actitud rendida ante todo lo extranjero de
tanta gente en Panamá (a diferencia de otros países
latinoamericanos, donde además de la champaña valoran
su vino agrio, según acuñó Martí),
esta mentalidad es la que nos distrae y atrasa. Lo peor es que muchas
veces prefieren vino de segunda fuereño, antes que un buen
guarapo local.
¡Cuántos artistas y escritores fueron menospreciados
por las vacas sagradas de sus países y luego
fueron líderes de importantes corrientes artísticas!
¡Cuántos, que se atrevieron a soñar y fabular,
llegaron a espacios infinitos contra toda predicción de los
rectores de la cultura en los medios...! La historia
del arte está plagada de ejemplos.
Malinchismo le dicen en México y es una especie de álter
ego del chauvinismo, pero en realidad es un problema de identidad
(de envidia, dijo alguien). En la foto del premio Klaus (kinsky),
Adrienne Samos de Alfaro, directora de Talingo, se veía tan
natural entre los diplomáticos de los Países Bajos
que parecían familia.
Alfredo A. Arango
aarango@sinfo.net
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