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Ahogados en cemento
La construcción de edificios
y vías, sin arboledas, aceras y espacios verdes, desmejora
la calidad de vida en la ciudad
José Quintero De León
jquinter@prensa.com
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| Arriba, Calle 50, un ejemplo de una vía
importante que puede ser mejorada si se arboriza adecuadamente
y se adapta mobiliario urbano para peatones. Abajo, parque de
Hato Pintado, un ejemplo de cómo se aprovechan los espacios
abiertos para darle más calidad de vida a una barriada.
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La calidad de vida en la ciudad es definida por el arquitecto urbanista
Luis D. Crespo, como un beneficio intangible que se recibe del ambiente
y que la población sabe valorar.
La ciudad, dice, se mejora con obras que faciliten o enriquezcan
la convivencia social, parques, plazas, avenidas, monumentos, fuentes,
centros cívicos y pasos peatonales; y se empeora con basura,
circulación deficiente, velocidad, ruido y contaminación,
entre otras cosas. La pregunta es: ¿gozamos los capitalinos
de calidad de vida? ¿hay visos de que la estemos alcanzando?
Una ciudad que creció
La fisonomía de la ciudad comenzó a cambiar y a salir
de su letargo a comienzos de los 70. Se construyó una serie
de obras públicas, se amplió la red vial y se mejoraron
los servicios básicos.
Para los 90, la población se multiplicó con la migración
interna, y la ciudad volvió a cambiar con la aparición
de torres bancarias y condominios; los corredores Norte y Sur; la
mudanza del aeropuerto de Paitilla; la toma de las áreas
revertidas; la llegada de los grandes centros comerciales; una nueva
terminal de transporte y otras obras públicas.
Sobre este cambio, el arquitecto Crespo estima que la ciudad se
ajusta a su inevitable destino, como es el de convertirse en un
centro internacional de servicios. No obstante, piensa que este
cambio lo está logrando a costa de perder calidad de vida.
Calidad y circulación
La expansión irregular de la ciudad, que hizo que la población
se ubicara en una alejada periferia, y su vertiginoso crecimiento,
hicieron que aumentara el parque vehicular sobre las mismas y estrechas
calles. Resultado, un insoportable congestionamiento.
Crespo comenta que se buscaron alternativas para resolver los tranques
y se modificó el sentido de la circulación, a la vez
que se crearon vías rápidas (corredores norte y sur).
Sin embargo, critica las autopistas porque, afirma, destruyen la
ciudad, la seccionan en islas separadas por cinturones viales por
donde transitan los autos con sus ruidos, bocinas, sirenas, troneras
y frenazos que contaminando el aire.
Como ejemplo de la pérdida de calidad de vida, está
el hecho de que el transporte no es lo eficiente que se requiere,
ni las calles responden a la demanda de circulación y seguridad.
Además, se han restringido sectores que permitían
observar de cerca el mar, sin excluir la contaminación creciente
de la bahía y los malos olores que despide cuando hay marea
baja.
Al rescate de la bahía
Crespo llama la atención sobre el potencial económico
que representa para los panameños el rescate de la bahía,
tanto desde su punto de vista sanitario, urbanístico y de
calidad de vida.
Propone la creación de un gran parque municipal sobre un
relleno a todo lo largo de la Avenida Balboa, de 100 metros de ancho,
lo que no afectaría la vista al mar desde la calle y contaría
con grandes atractivos para propios y turistas.
Este relleno permitiría que la corriente marina se llevara
los desperdicios y, con ello, los malos olores.
Más espacios abiertos
Si Crespo es un viejo soñador con visión futurista,
tres jóvenes arquitectas no están alejadas de su punto
de vista.
Frania Araúz, Graciela Hernández y Olga Díaz
están convencidas de que esta ciudad, a pesar de la contaminación
que la agobia, aún cuenta con muchas bellezas y recursos
que ya no se ven en otras grandes ciudades latinoamericanas.
Desde su Studio G73, en El Cangrejo, las tres proyectan para el
futuro. Estiman que lo primero que hay que hacer frente a este estado
de cosas es crear conciencia en la población sobre la necesidad
de crear espacios públicos.
A su juicio, todo lo que se construye es para que la gente viva
inmersa en sus casas o en las oficinas. Destacan que la apertura
de la Calzada de Amador (Causeway) ha atraído a mucha gente
que disfruta de la riqueza del ambiente y que estos espacios públicos
son una extensión del hogar.
En ese sentido, consideran que las autoridades deben exigir el
cumplimiento de las leyes y decretos que obligan a las construcciones
a dejar áreas verdes y espacios públicos para las
familias que las habiten. El ciudadano, plantean, se encariña
con el árbol al que le pasa al lado diariamente y aprende
a cuidarlo.
Verdugos forestales
Un ejemplo que denunciaron fue lo ocurrido en Calle D, El Cangrejo,
donde los dueños de un nuevo centro comercial optaron por
derribar dos cafetos que aportan sombra y belleza al sector para
que sus escaparates se vieran desde los autos en marcha.
Frania, quien ha regresado de Barcelona, plantea que una acera
con un buen follaje y bancas apropiadas invita al peatón
a detenerse, descansar y gozar del entorno. Como ejemplo, cita la
Calle 50, en donde trabajan cientos de personas, y la cual, estima,
tiene un gran potencial para ser convertida en algo más agradable,
ampliando sus aceras, redistribuyendo los estacionamientos y arborizándola
como es debido.
Siente que los arquitectos de ahora están tomando conciencia,
y citó cómo una promotora importante les ha pedido
que le diseñen espacios abiertos y bien arborizados para
proyectos habitacionales. Queremos incluirles ciclovías,
es decir, senderos para ciclistas.
Frania cree que si el gobierno construyera ciclovías en
ciertos sectores de la ciudad, permitiendo a quienes no tienen auto
recorrer su barrio, sin peligro, en bicicleta, les haría
sentir más suya la ciudad.
Reestructurar la capital
La tesis de que hay que mudar la ciudad y hacerla nueva como Brasilia
o Belmopán no ha calado en Panamá. Frania no pide
tanto, pero sí advierte que hay que reestructurarla para
adecuarla a sus nuevas necesidades viales y urbanas.
Recuerda que en Barcelona se expuso esta necesidad y, pese a las
protestas de algunos, se procedió a derribar edificios y
ensanchar las aceras y vías que lo requerían. Se mejoró
el mobiliario urbano y se reforestaron las avenidas.
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| A las 10:30 a.m. en la Rectoría
de la Universidad de Panamá, la Casa de Méndez
Pereira y la Universidad Tecnológica de Panamá
firmarán un convenio de cooperación con el objetivo
de establecer nexos formales de colaboración en beneficio
de las personas de la tercera edad.
La cooperación que desarrollarán ambas entidades
se hará en áreas de educación continua,
capacitación, investigación y extensión
en modalidades de intercambio de especialistas en misión
de asesoramiento, desarrollo de estudios, consultorías
y asesorías en áreas de interés común,
capacitación de personal y uso de laboratorios.
A las 12 m.d. en el Grand Salón del Hotel Caesar Park,
la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de
Panamá hará el lanzamiento oficial de Expocomer
2003.
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| Este viernes, sábado y domingo
la Junta Comunal de Río Abajo tendrá una feria
agrícola y artesanal, música típica y reggae;
además de juegos mecánicos en el terreno ubicado
al lado del local conocido como La Kelvin.
Las actividades se realizan para celebrar los 65 años
de fundación del corregimiento.
El segundo seminario- taller nacional de filatelia tendrá
lugar este sábado, de 2 a 5 de la tarde, en el Departamento
de Filatelia, ubicado en Avenida Central, frente a la Iglesia
Don Bosco. Para mayor información 225-2812
Raúl Alberto Leis, Enrique Jaramillo Levi, Carlos
Winter de Melo y David Robinson participarán del conversatorio
sobre el oficio de narrar el próximo miércoles,
26 de junio, en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero
R., ubicada en el Parque Omar.
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Desde el pasado 17 de junio algunos sectores de los corregimientos
de Río Abajo y Pueblo Nuevo tienen nuevo horario para
la recolección de basura.
La ruta incluida con este cambio son: Las Sabanas, El Porvenir,
Río Abajo, Pueblo Nuevo y Villa Rica, que serán
recorridas por los camiones compactadores en horario de 6:00
a.m. a 2:00 p.m.
Según la Dirección Municipal de Aseo Urbano
y Domiciliario, el cambio de horario se dispuso por recomendaciones
de muchos residentes que solicitaron a la línea 800-ASEO
(2736) una modificación como medida de prevención
e higiene.
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