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Tecnología
Biotecnología, ¿panacea
para el tercer mundo?
En los países del tercer
mundo, la biotecnología podría abaratar los precios de los servicios
médicos e incrementar la productividad agropecuaria
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
A pesar de las enormes ventajas que ofrece
para los países del tercer mundo, tales como el abaratamiento de
servicios médicos y el incremento de la productividad agropecuaria,
la biotecnología en Panamá y el resto del istmo centroamericano
todavía se encuentra bastante atrasada con respecto a países del
primero como Estados Unidos, Canadá, y Australia, los cuales anualmente
invierten multimillonarias sumas en investigación.
Estado de la investigación en Panamá
En Panamá la investigación en materia de
biotecnología se concentra en centros académicos como el laboratorio
de biotecnología de la Universidad Católica Santa María La Antigua
(USMA), el laboratorio de agrobiotecnología de la facultad de ciencias
agropecuarias de la Universidad de Panamá y la Universidad Autónoma
de Chiriquí (UNACHI), el laboratorio del Instituto de Investigaciones
Agropecuarias (IDIAP) en Divisa, Herrera, y en institutos como el
Gorgas y el Smithsonian.
En el sector privado existen entidades como
Biotech, S.A., y Laboratorio Maduro que se encuentran incursionando
en este rubro.
De acuerdo con el doctor Luis Wong, secretario
general de la Red de Investigación y Postgrado en Ciencias Básicas
(Red
Ciencia-UNESCO), el desarrollo de la biotecnología
en Panamá se ha quedado estancado desde 1999.
Orígenes y aplicaciones
Para Wong, la biotecnología se origina gracias
a una serie de avances en los campos de la ingeniería genética y
la biología molecular. Uno de los principales logros de esta rama
científica ha sido la generación de especies animales y vegetales
portadoras de genes provenientes de otras especies.
Como explica Wong, a las plantas manipuladas
genéticamente se les conoce como transgénicas, mientras que a los
animales se les denomina Organismos Genéticamente Modificados (GMO,
según sus siglas en inglés).
La modificación genética en las plantas ha
suscitado múltiples alteraciones que van desde la coloración en
frutas y flores, cambios en su composición proteica y otros nutrientes,
en su capacidad de resistir patógenos, en su proceso de maduración,
etc.
Toda esta capacidad de manipulación ha permitido
que la biotecnología vegetal abra nuevas posibilidades en lo que
a la agricultura se refiere, haciendo posible la utilización de
suelos improductivos, aumentado la productividad, generando especies
más resistentes a las enfermedades, lo que a su vez contribuye a
reducir el uso de plaguicidas y fertilizantes, etc.
Otra bióloga que confía en las promesas que
se derivan de la biotecnología es la licenciada Olga Torres, del
laboratorio de Investigación del Instituto de Nutrición de Centroamérica
y Panamá (INCAP).
Para López, la agrobiotecnología constituye
una arma eficaz para combatir el hambre y la pobreza en los países
tercermundistas, y para tratar de salvaguardar una amenazada biodiversidad.
La salud
Otro campo en donde la biotecnología ha generado
innovaciones significativas ha sido el de la medicina. Efectivamente,
de acuerdo con López, gracias a la biotecnología se han logrado
importantes avances en la terapia genética, hasta el punto de poder
evitar que un defecto genético se exprese en un organismo.
Referente al desarrollo de vacunas, se ha
logrado incorporar a las mismas dentro de alimentos como la papa,
lo que constituye una técnica alternativa que abarata enormemente
el proceso de vacunación.
Los avances logrados recientemente en el
estudio del genoma humano podrían contribuir a la erradicación de
las enfermedades “olvidadas” del tercer mundo, como por ejemplo
la malaria y la tuberculosis.
En la actualidad, existen más de 300 nuevos
productos farmacológicos derivados de la biotecnología y que se
están probando en ensayos clínicos controlados.
Potencial limitado
No obstante, a pesar de sus prometedoras
aplicaciones, la investigación biotecnológica no está exenta de
críticas.
De acuerdo con López las opiniones en este
sentido son contradictorias, ya que mientras entidades como la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO,
por sus siglas en inglés) señalan en sus declaraciones oficiales
que el acceso a estas tecnologías está estrechamente ligado a la
lucha por aumentar la productividad y la eficiencia en las actividades
agrícolas de los países en vías de desarrollo, otras alertan contra
los riesgos potenciales que la biotecnología plantea en materia
de salud humana y daños al medio ambiente.
Además de las objeciones morales que se esgrimen
contra la investigación genética y de los posibles riesgos en materia
de salud generados por los alimentos transgénicos, otra preocupación
expresada por López es que el desarrollo de la biotecnología es
conducido por países del primer mundo interesados, primordialmente,
en satisfacer los intereses de sus respectivos mercados. “Los países
en vías de desarrollo deberíamos organizarnos para aprovechar al
máximo los beneficios que ofrece la biotecnología en materia de
salud y actividades agropecuarias, ofreciendo a nuestras poblaciones
empobrecidas servicios médicos y alimentos más baratos”, concluyó
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