Panamá, 16 de junio de 2002
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Mascotas

Entre la vida y la muerte

Las mascotas también requieren cuidados de urgencia que en un momento dado les salven la vida

Manuel Vega Loo
mvega@prensa.com

Este ‘pitbull’ de seis meses de edad fue atropellado por un vehículo que le ocasionó una lesión grave en una de las patas. En dos meses se habrá recuperado.

Un herido con arma blanca, otro de bala, un atropellado y un intoxicado... No, no es el reporte de los casos que se atienden en el Hospital Santo Tomás, sino en la Clínica Brasil, especialista en urgencias veterinarias.

En la ciudad de Panamá, más de 10 clínicas veterinarias anuncian sus servicios de urgencia, los cuales incluyen la atención a la mayoría de los accidentes que sufren las mascotas.

Los precios de la atención están entre los 25 y 35 dólares, a lo que debe sumar el costo de los exámenes de laboratorio, rayos X, las medicinas y la hospitalización.

El médico veterinario Rodrigo Ibáñez Almanza, con más de 30 años de experiencia, destaca que la mayoría de las urgencias veterinarias ocurren de noche.

Entre los pacientes están los heridos con arma blanca y de fuego. “Estos animales generalmente son atacados por los ladrones que intentaron robar las propiedades que cuidan”, dice el veterinario.

También se presentan muchos casos de mascotas intoxicadas por haber ingerido alimentos descompuestos, un veneno o por haber mordido sapos venenosos.

Las lesiones producidas por atropellos de vehículos son otros de los cuadros clínicos que abundan, de acuerdo con Ibáñez Almanza, especialista en fisiopatología de la reproducción.

La ayuda

Al igual que los pacientes humanos,las mascotas primero deben ser examinadas para determinar en qué parte de su cuerpo tiene la lesión.

Posteriormente se determinará los exámenes de laboratorio que se necesitan y finalmente se decidirá el mejor tratamiento para curarla.

Al recibir a un herido, el veterinario puede determinar rápidamente el tratamiento, pero ¿qué ocurre con otro tipo de casos?

“Nuestra labor en ese sentido se asemeja mucho a los pediatras, ya que los bebés tampoco hablan ni pueden decir lo que sienten.

Normalmente la información la proporcionan los dueños, quienes describen los síntomas de sus mascotas. Estas personas llegan a la consulta muy nerviosos y muchas veces no coordinan sus ideas. Hablan y hablan sin decir a ciencia cierta cuál es el problema”.

De allí la habilidad del veterinario para determinar el paso a seguir.

Cuando el dueño no ha visto entrar en crisis al animal y por lo tanto no puede dar una descripción detallada de sus síntomas, el veterinario se sirve de exámenes de laboratorio o los rayos X para saber cuál es la dolencia.

El profesional señala que en las salas de urgencia veterinaria sí se puede salvar a los animales. Hay muchos recursos para ello.

Los sinsabores

La crisis económica también ha afectado el cuidado a las mascotas, al punto de que muchos dueños piden que sacrifiquen a sus animales antes de enfrentar el costo de recuperación.

Ibáñez Almanza relata que cuando los pacientes mueren durante la madrugada, sus dueños no regresan más y ellos tienen que encargarse de enterrarlos.

“Llegan a la consulta sin dinero o a veces no quieren dejar un adelanto. Hemos tenido tantas sorpresas, que optamos por pedirles el reloj o prendas”, dice el veterinario.


Tener una vida de perros...

“No cambiaría por nada del mundo mi beso de buenos días, el desayuno en la cama, las tardes eternas junto al mar, ni las noches de los domingos cuando papá está en casa. Si esto es tener una vida de perros, no la cambiaría por nada”. Así, según Indra Barrios y Paulo Baptista, piensa Brahma, su cocker color miel. Brahma es de padres cariocas, y tiene un corazón de león.


Sebastián y sus periquitos

Sebastián Naranjo compró un par de pericos australianos hace unos meses, con el dinero que le regalaron para su cumpleaños. A sus nueve años, se encarga del cuidado de sus mascotas, Rayo y Rayito. Ellos tienen las alas cortadas, y son los primeros pájaros que él ha tenido.

Envíe fotos de sus mascotas a dominical@prensa.com (en alta resolución, 300 dpi) o a Diario La Prensa, Dominical, apartado 6-4586 El Dorado, Panamá.

 

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