Salud
Hipertensión arterial y embarazo
Dr. Carlos Montúfar-Rueda / Ginecólogo-Obstetra
La hipertensión arterial (presión arterial
elevada) complica aproximadamente el 20% de los embarazos y es una
de las principales causas de muerte tanto de la madre como del bebé
en todo el mundo. Los trastornos hipertensivos en la embarazada
se clasifican en:
1. Hipertensión arterial crónica
2. Preeclampsia-Eclampsia
3. Hipertensión gestacional
4. Hipertensión arterial crónica más
preeclampsia agregada
Una presión arterial de 130/80 mmHg tomada
en reposo es normal; un aumento a 140/90 mmHg o más es considerada
una presión elevada.
La hipertensión arterial crónica es la presencia
de presión arterial elevada antes o fuera de un embarazo, o si es
diagnosticada durante el embarazo antes de llegar a la semana 20.
Esta patología, si no es vigilada y controlada, puede predisponer
a complicaciones en la madre como falla cardiaca o un accidente
cerebro-vascular; a nivel de la placenta, un desprendimiento prematuro
de la misma, y en el bebé, puede originar una falta de crecimiento
adecuado e incluso la muerte.
Durante el embarazo los niveles de presión
arterial generalmente disminuyen. De esta forma, un gran número
de pacientes hipertensas crónicas cursan con presiones normales
o inferiores a las habituales antes de embarazarse. El Colegio Americano
de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda el uso de drogas antihipertensivas
en embarazadas solamente en pacientes con presiones arteriales diastólicas
de 100 mmHg o más.
Otra entidad que cursa con presiones arteriales
elevadas es la preeclampsia. Este síndrome se caracteriza por presión
arterial elevada y presencia de proteínas (albúmina) en una muestra
de orina, solo en pacientes embarazadas y después de la semana 20
de gestación. Además, la paciente puede presentar aumento súbito
de peso, hinchazón (edema) de extremidades y cara, dolor de cabeza
severo o constante, visión borrosa y dolor en el área superior derecha
del abdomen. Cuando el cuadro no cursa con la presencia de proteínas
en orina se denomina Hipertensión gestacional.
Entre las complicaciones de la preeclampsia
tenemos la aparición de convulsiones (eclampsia), accidente cerebro-vascular,
disminución en la cuenta de plaquetas con riesgo aumentado de sangrados,
alteraciones en órganos como hígado y riñón, desprendimiento prematuro
de la placenta; y en el bebé, falla en al crecimiento y la muerte.
Dentro de los factores de riesgo para desarrollar
una preeclampsia está el antecedente de haber tenido una preeclampsia
en el embarazo anterior, ser primigesta (primeriza), edades extremas
(adolescentes o mayor de 40 años), el embarazo múltiple (gemelos,
trillizos, etc.) y condiciones médicas de fondo como la propia hipertensión
arterial, diabetes mellitus, enfermedades renales y otras.
Una paciente con antecedentes de hipertensión
arterial crónica puede cursar durante su embarazo con una preeclampsia
sobre-agregada en forma simultánea, aumentando los riesgos de la
madre y el feto.
Cuando el médico sospecha el diagnóstico
de preeclampsia, la paciente debe ser sometida a una evaluación
donde se deberá corroborar en otra toma que efectivamente tiene
la presión elevada y una serie exámenes de laboratorio para descartar
cualquier alteración a nivel renal, en hígado o en su sistema de
coagulación.
La paciente con preeclampsia puede ser estabilizada,
pero la única forma de cura es que nazca el bebé, de preferencia
parto vaginal.
Para obtener mejores resultados, se recomienda
a la paciente conocida como hipertensa crónica un control prenatal
estricto donde debe vigilarse su presión arterial; y si el médico
lo considera necesario, llevar una dieta que le permita un peso
adecuado.
Además, el médico determinará si la paciente
amerita tratamiento con drogas antihipertensivas y cuál es la adecuada
y más segura para el embarazo.
En caso de preeclampsia, una vez estabilizada
la paciente (su presión arterial controlada y medicamentos para
evitar las convulsiones), el médico considerará el momento oportuno,
para la madre y el feto, en que debe interrumpirse el embarazo.
La paciente debe recordar que un control
estricto con su médico ginecólogo-obstetra le dará más posibilidades
de buenos resultados para ella y su bebé.
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