Ring
Side
No hay excusas
Nicolás Espinosa S.
nespinos@prensa.com
No hay ninguna excusa por lo acontecido la noche del sábado
en Memphis. Lennox Lewis fue el único que tiró la
mano arriba del cuadrilátero, y logró un inobjetable
triunfo por la vía rápida.
Pero, ¿ese es el Mike Tyson que todos esperábamos
ver? Realmente no. Ni siquiera quienes desde un principio iban al
grandulón británico de origen jamaicano, pensaron
en algún momento que el estadounidense se comportaría
como lo hizo.
Mientras pasaban los asaltos, me preguntaba si algo le podría
estar ocurriendo al otrora Iron Mike. Mientras escuchaba las expresiones
de sorpresa y decepción de Juan Carlos Tapia, padre, y de
Daniel Alonso, quienes transmitían la pelea por RPC Canal
4, me preguntaba: "¿qué le estará pasando
a Tyson?. Como se dice en el fútbol, lo veíamos
fuera de juego.
Me pareció ver en retrospectiva el segundo encuentro que
realizaran hace unos años Lennox Lewis y Oliver McCall, cuando
el segundo se negó a pelear sin más ni más.
Le dio la espalda a Lewis y dijo "no más", sin
que hasta el momento se hubiera dado un golpe contundente.
Mike Tyson solo dio pelea los primeros 20 segundos del primer asalto.
Después de ello se dedicó a recibir golpes como un
buen punching bag, sin responder siquiera para defender su honor.
No crean que no se me cruzó por la mente la posibilidad
de un tongo. No es descabellada la idea, pero sería darle
crédito a un púgil (Tyson) al que por primera vez
muchos habrían querido que cumpliera, aunque fuera en un
10%, la promesa de presentar un salvaje choque. Pero no fue así.
Un ex árbitro de boxeo me comparó ayer la pelea que
realizaran Tyson-Lewis con el que escenificaron el año pasado
Hopkins-Trinidad, y en lo único que pudimos estar de acuerdo
es que en ambos hubo palizas.
No obstante, Tyson no fue ni la sombra de Trinidad. El boricua
peleó, se fajó y buscó hacer su pelea y como
ocurrió, murió en el intento. En el caso del estadounidense,
su espíritu había muerto mucho antes de que subiera
al ring la noche del sábado.
Y qué decir de lo que pasó una vez culminó
la pelea. Un fanático me escribió muy decepcionado
de lo que vio: "lo desilusionante es lo que pasó después
de la pelea, Tyson acercándose a Lewis para felicitarlo,
besar a la mamá y hasta secarle el sudor de la frente a Lewis,
¿esto que es?.
Eso no me sorprende. El amigo y colega Daniel Alonso siempre ha
dicho que el boxeo es el más noble y viril de los deportes.
No debemos perder de vista de que el pugilismo es un negocio y que
para levantar expectativas muchas cosas se dicen y se hacen, pero
en el fondo los pugilistas sienten un profundo respeto por su rival.
La rivalidad, en la mayor parte del tiempo, solo es deportiva, aunque
a veces se les pasa la mano en pollo.
En el boxeo nada debe sorprender y en lo referente al compromiso
del pasado sábado, era lo menos que podía hacer Mike
Tyson. Después de la humillación que sufrió,
lo menos que pudo hacer era comportarse de manera humilde.
¿Ha muerto el Iron Mike, no lo creo. La división
pesada están tan llena de bultos, que por lo menos sospechas
podría seguir levantando. Lo que sí es seguro es que
algo fuera de lo común tendrá que hacer Tyson para
levantar su imagen...quizás enfrentarse a dos púgiles
al mismo tiempo.
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