Un caso sin precedentes
Lo que esperan los ciudadanos
–muyconscientes de que errar es de humanos– es que se haga justicia
a todas esas personas que murieron
Luzmila
de Flamarique
lflamarique@prensa.com
Entre agosto del 2000 y marzo del 2001, en
Panamá sucedió el lamentable caso de 28 enfermos de cáncer pélvico
(colon, cuello uterino y próstata) que recibieron sobrerradiación,
18 de los cuales fueron muriendo por complicaciones severas propias
del inusual tratamiento.
El escándalo fue mayúsculo, y debido a esto
las autoridades médicas trajeron a expertos de la Organización Internacional
de Energía Atómica para que hicieran un exhaustivo estudio tanto
de los pacientes como de las causas de la sobrerradiación y dieran
sus conclusiones. Las autoridades de Salud, los médicos y los técnicos
responsables de este tipo de terapia intentaronexplicar, entre otras
cosas, que el equipo utilizado estaba obsoleto, que “por error”
se administró la sobredosis de radiación, y, además, que debido
al deterioro progresivo que desde hace 10 años se venía registrando
en el equipo técnico y en la capacitación del personal, el Hospital
Oncológico Nacional (ION) iba a hacer crisis en cualquier momento.
Los expertos, por su parte, concluyeron que
la computadora, por datos erróneos introducidos por físicos, calculó
más horas de radiación de las que correspondía a cada paciente en
su tratamiento. Esto provocó que se depositara un exceso de energía
tanto en los tejidos normales como en el tumor mismo del paciente,
y el consiguiente daño de vasos sanguíneos y de tejidos.
Como en Panamá, según dicen, todo lo resuelve
el tiempo, ningún gobierno de los pasados –ni el del presente– tuvo
la precaución de arreglar los entuertos que allí había y así se
quedó todo, hasta que efectivamente hizo crisis, crisis no solo
en los pacientes afectados directamente, sino en las familias de
estos que tuvieron que afrontar la situación con valentía, resignación
y sin mayor apoyo.
Después de dos meses de investigaciones,
que involucraron el análisis del informe hecho por los expertos
internacionales, entrevistas a personal médico, peritos, familiares
de los pacientes y autoridades médicas, el Consejo Técnico de Salud
resolvió sancionar a 11 funcionarios del Departamento de Radioterapia
del ION, y posteriormente el Ministerio Público, tras una investigación
de oficio, ordenó indagar a tres funcionarios del ION, a quienes
se les formularon cargos penales por negligencia en el desempeño
de sus funciones.
El pasado martes 11 de junio –con la lectura
del expediente– finalmente comenzó el juicio a tres técnicos presuntamente
responsables de esta tragedia sucedida en el ION. Lo que esperan
los ciudadanos –muy conscientes de que errar es de humanos– es que
se haga justicia a todas esas personas que murieron (y a las pocas
que aún están vivas, pero sufriendo quién sabe de qué manera) a
causa de la negligencia de las personas que tienen en sus manos
la gran responsabilidad de ayudar a los pacientes que confiados
buscan alivio a ese mal tan terrible que es el cáncer.
La autora es correctora
• Paro médico II:
Vianey Castrellón •
Un caso sin precedentes: Luzmila de Flamarique •
Creer o no: Manuel Domínguez
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