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La 'netiqueta' o cómo comportarse en internet
Jay Dougherty
De DPA
WASHINGTON, EU. -Quizás sea usted un indeseable del correo
electrónico y no lo sepa. Los mensajes email, al contrario
de otras formas de comunicación, dan por igual la posibilidad
de comunicar y de ofender.
Dicho claramente, dice Joshua Thorner, administrador
de email de una importante empresa de software en Estados Unidos,
el correo electrónico es una intrusión. Lo que
comenzó siendo una novedad se ha convertido en molestia,
porque la gente tiene que hurgar entre los cientos de mensajes que
recibe cada semana.
Y es por eso que es importante observar reglas elementales de etiqueta
cuando se usa el correo electrónico. Si su email está
destinado a ser uno de las decenas que su destinatario recibe cada
día, primero asegúrese de que su mensaje no causará
enojo aún antes de ser leído.
Hay normas simples de etiqueta -como nunca escriba en mayúsculas
y use un corrector gramatical antes de enviar su email-
que son fáciles de seguir una vez aprendidas.
Pero la etiqueta del correo electrónico está
evolucionando, señala Thorner. Al tiempo que los usuarios
han aprendido a dominar el sistema, han incrementado las formas
en que pueden traspasar los límites de la aceptabiliad al
enviar correo electrónico.
En nuestra columna de hoy pasamos revista a principios elementales
de buena educación que los expertos recomiendan practicar
al enviar mensajes a través de internet.
No envíe copias a todo el mundo
El poner varias direcciones electrónicas en la línea
CC (con copia a) del programa de correo
electrónico es una buena forma de distribuir el mismo mensaje
a muchas personas al mismo tiempo. Pero piense en la privacidad
de cada uno antes de enviar copias a todos los que usted quiere
que reciban su mensaje.
Hace poco recibí un mensaje que incluía a 25
personas en la línea CC, dice Laurie Williams, un psicoanalista
de Washington. No me importa formar parte de una lista de
correo, pero ahora esas 25 personas tienen mi dirección electrónica
y ni siquiera las conozco.
Asegúrese de que cada una de las personas a quienes envía
un mensaje común se sientan bien entre sí y no les
inquiete compartir su dirección electrónica con los
demás.
Dosifique bien los emoticones
Los emoticones son una especie de jeroglíficos utilizados
para expresar las emociones de quien escribe. Por ejemplo, el smiley,
:-) se usa para expresar alegría o recalcar que
algo que se ha dicho ha sido con humor y no debe ser tomado literalmente,
mientras el emoticon de guiño ;-) señala
que la frase es un chiste o expresa ironía.
Los emoticones son útiles si usted quiere asegurarse de
ser interpretado correctamente. Pero reflexione y vea si el mensaje
puede ser más efectivo si deja la ironía o el humor
de lado.
Los emoticones en mensajes a sus superiores puede que no
sean buena idea, observa, por ejemplo, Thorner.
Los emoticones son más útiles en mensajes informales,
y aun entonces cabe la posibilidad de que la persona que lo lea
no los comprenda y pase por alto su ironía -o, peor aún,
que la malentienda.
Modérese
Evite enviar sonidos o imágenes en sus mensajes, dice Thorner.
Los programas de correo electrónico permiten actualmente
incluir clips sonoros en los mensajes o adornarlos con fondos de
fantasía. Estas cosas son divertidas, es cierto, pero, para
recibirlas, el destinatario debe tener el software apropiado, o,
de lo contrario, se quedará sin percibir su efecto.
Peor aún puede que lo que llegue al destinatario no sea
un mensaje sino una mezcolanza de elementos decorativos y trozos
de código de formato indescifrables.
Recuerde las reglas
El correo electrónico se ha popularizado tanto que ha
desplazado considerablemente el correo tradicional. Y los usuarios
han aprendido -algunos a fuerza de golpes- ciertas reglas elementales
que vale la pena recordar.
No diga palabrotas, a menos que esté seguro de que su interlocutor
tomará sus palabras en el sentido correcto. Tampoco escriba
todo en mayúsculas: da la impresión de que usted estuviera
hablando a gritos.
Sobre todo, no escriba un email en estado de excitación,
y mucho menos si está rabioso. Tómese tiempo para
escribir en estado equilibrado, aunque la persona a quien responda
se encuentre en el mismo estado. Piénselo dos segundos antes
de pulsar el botón Enviar.
Y use el corrector gramatical. Los errores mecanográficos
son lo mismo que los gramaticales, y no querrá usted que
su interlocutor lo juzgue por sus fallos o sus faltas de ortografía.
La mayoría de los programas de correo electrónico
ofrecen actualmente una función gramatical para revisar los
mensajes antes de enviarlos.
Y recuerde enviar mensajes que sean realmente necesarios y que
no reemplacen a otros medios de comunicación. La conversación
cara a cara sigue siendo la forma de comunicación por excelencia:
incluye inflexiones de voz, gestos y, sobre todo, la presencia humana.
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