Un duende cubano
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
Ibrahim
Ferrer estaba en casa de unos amigos en La Habana Vieja. Al famoso
intérprete cubano le gusta tanto el canto como visitar a la gente
querida.
Por eso, cuando la entrevista telefónica
se llevó a cabo, una mañana del fin de semana pasado, no se hizo
en su modesto apartamento, que comparte con su esposa, sino en una
vivienda de unos gratos conocidos.
Tardó unos segundos en contestar la llamada.
El estaba viendo la vida pasar en el balcón y el teléfono, localizado
en la sala, esperaba para comunicarlo con Panamá, un país al que
visitará por primera vez el martes 18 de junio, cuando dé un concierto
en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa.
Solo luego de preguntarle es que se percata
de que tiene poca referencia musical de Panamá. “Vaya, me imagino
que algo he escuchado, pero no recuerdo nada ahora” y prometió que
esa ausencia se va arreglar cuando visite nuestro país. “Mi pasatiempo
favorito es escuchar música y voy a escuchar música panameña. Tengo
la ilusión de que los panameños me acojan como lo han hecho en otros
lados”.
Adelantó que vendrá a Panamá con un colectivo
formado por una docena de músicos, que en su mayoría estuvieron
involucrados directamente con el fenómeno de Buena Vista Social
Club, el álbum y la película que le permitió a unos 20 artistas,
la mayoría con más de 60 años de edad, convertirse casi de inmediato
en estrellas de renombre internacional. Desde entonces, sus vidas
se han transformado para bien.
El repertorio que brindará el cantante caribeño
a la audiencia nacional incluirá una buena parte de los temas de
su álbum debut como solista, titulado precisamente Ibrahim Ferrer,
que obtuvo el premio Grammy.
“Obtener el Grammy fue lo más grande que
me ha pasado. Ya tengo dos”. Se enteró de semejante noticia en Santiago
de Cuba y tiene la estatuilla en su casa en una especie de museo.
Aseguró Ferrer que en su presentación en
Panamá escucharemos bellas canciones como Bruca Maniguá y Cienfuegos
tiene su guaguancó, ambas composiciones grabadas por el legendario
Arsenio Rodríguez, así como Herido de sombras y Nuestra última cita,
que fueron popularizadas a principios de los 60 por el cuarteto
vocal Los Zafiros, sin dejar por fuera Marieta (la más celebrada
composición de Fausfinto El Guayabero Oramas) y Guateque campesino
(una guajira hecha famosa por Guillermo Portabales).
Un proyecto especial
Entró al proyecto discográfico de Buena Vista
Social Club de la manera más sencilla.
En su condición de músico jubilado, desde
la década del ochenta, estaba de lo más tranquilo en su apartamento
de La Habana Vieja, cuando una visita del músico Juan de Marcos
González le provocó un agradable giro a su existencia.
La idea era hacer una reunión de viejos amigos.
Juan de Marcos González ya lo había convocado para editar el álbum
Afro Cuban All Stars, pero lo que no se imaginaba Ferrer era que
ese segundo encuentro con otras leyendas de la música de la isla
le iba a dar la ocasión de recorrer el mundo y de obtener distinciones.
Ese trabajo que le proponía González tenía entre sus invitados a
un guitarrista estadounidense de lo más entusiasta, Ry Cooder, que
pronto haría ese magnífico trabajo que fue Buena Vista Social Club.
De Eliades Ochoa, Rubén González, Compay
Segundo y Omayra Portuondo, sus compañeros en ambos proyectos musicales,
sabía de su talento, pero nunca habían estado juntos en una empresa
artística hasta la grabación de Afro Cuban All Star y Buena Vista
Social Club.
“Esa gente querida me las encontré gracias
a Juan de Marcos González, pues no sabía mucho de ellos. En mi opinión,
todos trabajan muy bien. Te puedo confesar que aprendí mucho de
música al estar junto a estos señores”, dijo.
¿Qué
es eso de Gorillaz?
Ibrahim Ferrer no tenía la más remota idea
de que había una banda que recibiera el nombre de Gorillaz.
Por eso fue grande su sorpresa cuando le
llegó a La Habana el querer de estos muchachos, que fusionan con
ingenio el reggae, algo de punk y rap, de que participara en su
primer disco con la pieza Latin Simone (‘Qué pasa contigo’).
Cuando Ibrahim se trasladó a Inglaterra para
grabar el tema esperaba encontrarse con gente de su edad o por lo
menos a una banda convencional. Su asombro fue mayúsculo cuando
vio ante sus ojos a Dan The Automator Nakamura; el líder de la agrupación
Blur, Damon Albarn; Miho Hatori, del grupo Cibo Matto, y los miembros
del Tom Tom Club: Tina Weymouth y Chris Frantz.
“Trabajamos a partir de un demo, que contenía
la música. Allá hicieron la letra y grabamos Latin Simone, y quedé
encantado cómo unen distintos géneros”.
Futuro cercano
Ibrahim Ferrer es el primer cantante de su
familia, aunque abundan en su clan gente que canta y baila que es
un contento.
Está casado, tiene 7 hijos, 13 nietos y 5
bisnietos. “Casi todos le dan a la música, pero ninguno en el plano
profesional. Salvo uno que vive en Buenos Aires”.
Preguntado sobre sus planes futuros, confirmó
que estrenará su segundo disco en solitario en octubre venidero.
Adelantó que ya están casi todas las canciones
listas, y prometió mucho son, guagancó, trova y boleros. “Más o
menos seguirá la línea de mi primer disco”.
Para celebrar este trabajo ya tiene planificada,
para el 2003, una gira que incluirá las principales ciudades desde
Estados Unidos, Europa y América del Sur.
Es por eso que Ibrahim Ferrer ya casi no
para el pie en casa, las obligaciones son muchas y no quiere perder
ningún minuto de tiempo. Sale tan a menudo que los aeropuertos se
han convertido en su segundo hogar, un lugar intermedio entre Cuba
y el mundo. El más reciente periplo ocurrió hace unos días, cuando
estuvo en México dando una serie de presentaciones.
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