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Es inquietante que aún persista
-y que se amplíe, sobre todo en el interior- el paro médico
que empezó hace una semana en la capital. El sistema público
de salud, de por sí poco eficiente, ha sufrido cuantiosas
pérdidas y un deterioro que demorará en ser superado, y han
sido múltiples los perjuicios que la protesta ha ocasionado
entre los usuarios. Estamos ante una crisis en un sector fundamental
que puede traer consecuencias lamentables. El Gobierno y los
representantes de los huelguistas se han puesto de acuerdo
en todas las peticiones, salvo en la cuantía de la remuneración
demandada por los médicos especialistas. Las últimas propuestas
presentadas difieren en torno a 20 balboas. Consideramos que
es justo el reconocimiento de que -por primera vez- se remunere
a los médicos especialistas por sus horas laborales extraordinarias.
Anteriormente no había el exceso de trabajo de hoy ni la complejidad
de los centros de asistencia sanitaria. Para afrontar el compromiso
con los médicos, que representa un desembolso millonario,
el Gobierno tendrá que hacerlo de manera escalonada y con
la austeridad que se aconseja en un periodo de economía en
picada. Esa realidad fiscal es un factor determinante en las
negociaciones. Ahora que el Gobierno elevó el nivel de la
comisión negociadora, es preciso que se levante el paro médico
para devolverle la tranquilidad a la ciudadanía. |
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