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El barrio financiero
Bella Vista surgió como corregimiento
mediante Decreto Alcaldicio 12 de 12 de junio de 1930 y su espacio
acoge a decenas de bancos, financieras y embajadas
José Quintero De León
jquinter@prensa.com
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| La vieja y romántica Bella Vista,
que surgió en los años 30. Abajo, el exclusivo
barrio de Marbella y sus modernas torres. |
Hablar de Bella Vista evoca gratas sensaciones. Allí se
conjugan la elegancia, la buena vida, la alegría y las ganas
de producir y hacer fortuna.
Este corregimiento, que desde los tiempos de la entonces representante
Mayín Correa, se le designó como la cara bonita
de Panamá costó mucho crearlo y llevarlo al
sitial que mantiene.
Muchos dirán que el poder económico de quienes vinieron
a habitarlo fue determinante. Eso es cierto, pero también
fue la firme voluntad de crear un área con el mejor paisaje
y la mejor planificación urbana posible, en donde la familia
panameña gozara de un ambiente acogedor, limpio, con gran
calidad de vida y preservarlo en el tiempo para las futuras generaciones.
Hace 72 años
Bella Vista surgió como un nuevo corregimiento del distrito
de Panamá cuando el entonces alcalde capitalino, Abel De
La Lastra, en respuesta a peticiones de los residentes del llamado
barrio de Bella Vista, emitió el Decreto 12 de 12 de junio
de 1930, por el cual se creaba como tal.
Su nacimiento fue consecuencia de la expansión inevitable
de la pequeña ciudad de Panamá. Ya en 1915, el presidente
Belisario Porras había habilitado los terrenos del área
de la plaza que lleva su nombre para albergar la Exposición
Internacional de Panamá, que luego derivaron en barrio residencial.
En su obra La ciudad de Panamá, el geógrafo y docente
Ángel Rubio habla de esta expansión: las clases
ricas darán un salto, por sobre los barrios todavía
suburbanos, de La Estación, del Marañón, de
Guachapalí y Calidonia, hacia el nuevo Ensanche.
Luego, vendrían obras como el elefante blanco,
el Hospital Santo Tomás, los Archivos Nacionales y el Laboratorio
Conmemorativo Gorgas.
Tras estas monumentales obras, el sector comenzó a poblarse
con viviendas unifamiliares y mansiones de familias de clase media
alta y alta, las cuales emigraban del Casco Antiguo en San Felipe,
buscando mayor expansión y poder.
Al ir ocupando predios de las hoy conocidas Calles 42, 43, 44 y
45 Este, surgió la Bella Vista original, a la que más
tarde seguiría La Cresta, una colina en donde se acomodaron
las familias más encumbradas de la época.
Fuentes de la Junta Comunal dan dos versiones sobre el origen del
nombre. Una alude a una compañía constructora denominada
BellaVista Inc., propiedad de un ingeniero norteamericano
de apellido Hoover-Hervart, el cual edificó las primeras
viviendas del sector localizadas entre las calles arriba citadas.
No obstante, otros fundadores coinciden en que se le denominó
así por el bello paisaje que se advertía al observarla
desde las colinas en las que hoy está enclavada La Cresta,
y en donde luego se construiría la Universidad de Panamá
y el Complejo Hospitalario del Seguro Social.
Doce barrios
Desde 1930 a la fecha, la vieja Bella Vista quedó un tanto
relegada, mientras que La Cresta mantuvo su imponente clase.
Con el correr del tiempo y el auge de las construcciones, fueron
surgiendo otros sectores como Campo Alegre, Nuevo Campo Alegre,
Marbella, El Carmen, Herbruger-Linares, Pasadena, El Cangrejo, Obarrio
y, finalmente, San Gabriel que han incrementado la población.
Hoy día, su población alcanza 42 mil 46 habitantes
(Censo del 2000), 17 mil 60 personas más que en 1990, distribuidos
en 5.1 kilómetros cuadrados, cuya densidad es de 8 mil 244.3
habitantes por kilómetro cuadrado.
Viejos recuerdos
María Luisa Del Real, una respetable dama de 73 años
de edad y vecina del corregimiento desde pequeña, recuerda
con cariño que siendo alumna de primaria veía a estudiantes
de escuelas primarias como la Santa Familia, cuando eran llevadas
de excursión a la vieja Bella Vista. Tan sólo caminar
entre sus verdes palmeras y frondosos árboles, afirma, eran
inolvidables ratos de alegría y expansión.
Los domingos, sus padres la llevaban a nadar y retozar a la playa
de Miramar, en donde hoy se yergue el hotel Miramar Intercontinental.
Entonces era una playa limpia y segura flanqueada por la imponente
arboleda del Parque Urracá. Era hasta allí que llegaba
la zona urbana de la capital, ya que los terrenos que ahora ocupa
la Contraloría General no eran más que potreros, de
donde, de vez en cuando, se escapaban toros bravos que ocasionaban
la estampida de la gente.
Aquí en este barrio sólo vivía la high
class, asegura y aún en los años 50 la ciudad sólo
llegaba hasta Las Sabanas, a la altura de donde funciona el Cuartel
de Bomberos, porque era hasta allí donde llegaba el tranvía.
Si bien el tranvía se extendía hasta ese punto, entre
la actual Avenida Federico Boyd y el sector de Obarrio sólo
había monte, lotes baldíos. No existía la Iglesia
del Carmen, ni el Hotel El Panamá.
Para llegar al hospital del pueblo, el Santo Tomás, la gente
abordaba una chivita, porque los que eran los acomodados
se iban al Hospital Panamá, en el área del antiguo
Ministerio de Hacienda y Tesoro.
Otra faceta que recuerda es que al panameño siempre le han
gustado las carreras de caballo, y muchos se iban al Hipódromo
de Juan Franco, en lo que hoy es Obarrio. A quien no le gustaran
esas competencias podía escoger las carreras de perros, ya
que un canódromo operaba del otro lado.
Comercio y diplomacia
Hoy día, Bella Vista concentra mucho potencial en lo comercial,
un sector bancario por excelencia, los mejores hoteles, diversión,
turismo y la sede de numerosas instituciones del Estado. En el ramo
empresarial, grupos foráneos de inversión prefieren
ubicar aquí sus oficinas por la accesibilidad y facilidad
de recursos.
Por sus características exclusivas, Bella Vista es la sede
de más de veinte embajadas y consulados, así como
la residencia de sus titulares.
Lo indeseado
Pero Bella Vista también tiene sus problemas. Por ser el
corregimiento con mejores ingresos económicos pululan por
él indigentes y adictos (piedreros), y en las noches, la
prostitución y los vagos (bien cuidao, chif).
La economía informal también ha prosperado en las
esquinas, y bajo los semáforos, pero las autoridades se proponen
regular esta situación para elevar aún más
el valor agregado de Bella Vista y hacerla puntal de desarrollo
del país.
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Para conmemorar el 72 aniversario del corregimiento de Bella
Vista, la Junta Comunal celebrará dos misas de acción
de gracias; una a las 7 de la mañana en la capilla
de la Iglesia El Carmen, y la otra, a las 5:30, en el Santuario
Nacional.
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