Tiempos de reflexión...
El hombre superior piensa en las virtudes, el hombre vulgar piensa en la comodidad
Manuel Alvarado Guardia
Panamá es un país bendecido por sus atributos geográficos de genes pasivos, pero contaminado por un estilo de vida culturalmente cómodo, conformista y consumista, en el cual históricamente “otros” nos han resuelto..., desde la independencia de Colombia hasta la liberación del militarismo, pero ha tenido su costo.
La felicidad no depende de lo que seas o de lo que tengas, depende de lo que pienses...
Hoy hablamos más que nunca de corrupción, pero ésta no depende solamente de los gobernantes; depende de todo ese conglomerado que llamamos “ciudadanos” (todo tiene dos lados).
Para poder combatir esta sombra que nos acosa y que merma lo bueno que nos queda, hay que hacer un relanzamiento estratégico de nuestras prioridades, desde adentro y en nuestro diario vivir, ya que cada uno de nosotros influenciamos a los demás tan solo con nuestro comportamiento, tal y como un hierro candente va forjando a otro hierro.
Si vemos el macro escenario, nos daremos cuenta de que realmente nuestro hogar es todo eso que representa Panamá, con sus cosas buenas y sus cosas malas, de las cuales no podemos escapar al encerrarnos en una habitación.
Si deseas triunfar, debes abrir nuevos caminos, en vez de recorrer las viejas rutas de éxitos ajenos...
Toda causa tiene su efecto y, por irresponsabilidades pasadas, hay grandes fugas de divisas: el producto que genera el servicio de electricidad y telefonía va a parar a grandes cuentas españolas e inglesas.
Para colmo de males, la globalización, que no contiene un diseño que cuaje en nuestro mercado nacional, nos está estrangulando. Cada vez vemos alarmados cómo se incorporan en lucha feroz compañías extranjeras que ven en Panamá lo mismo que vería el mismísimo Morgan en sus tiempos.
Los gobiernos deben ser administradores y planificadores, que trabajen “en línea” con los empresarios para que se den condiciones equilibradas, permitiendo así el crecimiento socioeconómico del país. Las empresas son las principales proveedoras de empleos del país.
Con talento se ganan juegos, pero en equipo, se ganan campeonatos.
Tenemos que trabajar en unión, con amor, por Panamá; tenemos que protegerlo y nutrirlo para que crezca; su destrucción no es negociable.
Juntos, Gobierno y empresas, deben de pensar cómo promover las condiciones equilibradas para generar inversiones que, por efecto, activen esa rueda de la comercialización del país: no se puede estrechar una mano con el puño cerrado.
El hombre superior piensa en las virtudes, el hombre vulgar piensa en la comodidad.
Para realmente ser “Puente del mundo y corazón del Universo” debemos armarnos de responsabilidad y nutrir a nuestros hijos con tales valores, que al crecer sean gobernantes y empresarios, trabajando noblemente por ese Panamá tan querido y tan ultrajado.
Enseñémosles que...como vivimos, es más importante que la misma vida.
Es mucho más importante dar que recibir. La felicidad no es lo que se quiere, sino querer lo que se hace y amar lo que se alcanza.
La posesión completa solo se puede demostrar dando, porque lo que no somos capaces de dar, nos posee a nosotros.
Seremos lo que quisimos ser.... Así como es nuestro deseo, es nuestra voluntad.
Como es nuestra voluntad son nuestros actos y como son nuestro actos, será nuestro destino.
El autor es investigador de mercado
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Manuel Alvarado Guardia
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