De un solo zarpazo, el río Matías Hernández arrancó el muro de la vivienda de Máximo Castillo, residente en el sector 19 de Veranillo, San Miguelito, quien medita con preocupación sobre la probabilidad de que las lluvias vuelvan a dar fuerza a las corrientes de agua y el río termine por llevarse el resto de su humilde casa.