Los feligreses y religiosos de la Parroquia de La Merced llevaron a cabo ayer una procesión por las calles del barrio San Felipe para conmemorar la solemnidad espiritual que encierra el cuerpo y la sangre de Cristo. Cientos de católicos, entre ellos muchas mujeres y niños, desafiaron la amenaza de lluvia y dejaron su cuota de sacrificio en las empedradas calles de esta zona histórica.