Segunda entre las bellas
Manuel Vega Loo mvega@prensa.com
Mucho se ha hablado sobre Justine Pasek Patiño desde que
fue declarada, el pasado miércoles, la segunda mujer más bonita del universo.
Lo que sí es cierto es que es la primera vez que el nombre de Panamá queda tan
alto en un certamen de este tipo. Ha habido
opiniones polémicas -que si llegó tan lejos fue porque Panamá es la próxima sede,
por ejemplo- pero todas han sido desmentidas por esta joven, que empezó en el
mundo del modelaje a los 16 años con la simple idea de tener una actividad extracurricular
ese verano; sin embargo, ese pasatiempo se transformó en una constante en su vida
que ha determinado su futuro inmediato. El
primer certamen de belleza que ganó fue el Chica Modelo en 1996. Luego de concluir
sus estudios secundarios, las oportunidades en el mundo del modelaje nacional
e internacional aparecieron en cada esquina, y con 18 años se transformó en uno
de los rostros más conocidos de las campañas publicitarias locales.
Eso fue tan solo un escaño en su fructífera carrera de seis
años, en la que ha trabajado con los fotógrafos más importantes en Estados Unidos
y ha sido la imagen de marcas juveniles conocidas en esas tierras. Pero
fue a los 22 años cuando se planteó un nuevo reto en su vida: el Señorita Panamá.
“En ese momento de mi vida, quería realizar algo totalmente diferente, que significara
un reto personal y que me obligara a trabajar en otras facetas de mi existencia",
reveló Justine Pasek Patiño a La Prensa un mes después de ser coronada
la mujer más bella de Panamá. Su reinado
ha sido exitoso y lo ha compaginado con su carrera de modelo profesional, la cual
le ha permitido participar en los más recientes desfiles de los diseñadores panameños,
quienes la apoyaron con su ajuar para el Miss Universo, donde venció a las favoritas
de la noche: la colombiana, la sudafricana y la venezolana.
Nikki Ortega de Roy, una de las presidentas de Physical Modelos, la describe como
una mujer auténtica, sencilla y humilde.
‘En casa de herrero...’ De su padre,
un ciudadano polaco experto en computación, casado con una chiricana que conoció
en la Unión Soviética cuando estudiaban en la universidad, no heredó su habilidad
para las computadoras, ya que se le dificulta navegar en internet. “Muchos dicen
que cuchillo de palo en casa de herrero”, dice la segunda mujer más bonita del
universo. Lo que realmente disfruta es la
vida al aire libre, y una de sus causas es luchar por los recursos naturales;
por eso, tiene planes de ingresar en ingenieria ambiental, con la intención de
trabajar en proyectos de conservación.
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