Triunfo para Uribe, peligro para Panamá
Uribe, según informan los medios estadounidenses, tiene planeado aumentar al doble el tamaño de las fuerzas armadas colombianas
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
Aunque la llegada de Alvaro Uribe a la Presidencia de Colombia complace al gobierno de George W. Bush, se anticipa que su gestión intensificará el conflicto colombiano, aumentando así el riesgo de que esa violencia se “derrame” a las naciones vecinas.
Uribe, según informan los medios estadounidenses, tiene planeado aumentar al doble el tamaño de las fuerzas armadas colombianas, crear una milicia ciudadana de un millón de personas, buscar más apoyo bélico de Estados Unidos, y ampliar los parámetros del Plan Colombia. Pese a sus declaraciones recientes sobre la posibilidad de entablar negociaciones de paz, el consenso aquí, como reportó la cadena televisiva ABC News, es que “la receta de Uribe promete ser brutal y sangrienta”.
Los analistas estadounidenses consultados esta semana por La Prensa expresaron profundo pesimismo por lo que ven venir en Colombia y en los países vecinos. Adam Isaacson, del Centro para Política Internacional, opinó que “todo indica que la guerra colombiana se intensificará” y que “empeorarán las condiciones en Darién, al igual que en las áreas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde ya están peores”.
“Lo que viene es la ‘regionalización’ del conflicto colombiano”, bajo el paraguas de la guerra antiterrorista, pronosticó Larry Birns del Consejo para Asuntos Hemisféricos. Subrayando que el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Otto Reich, viajó súbitamente a Colombia esta semana para reunirse con Uribe, Birns afirmó que “el viaje de Reich es mal augurio para la región” y expresó el temor de que Estados Unidos llegue a utilizar la guerra antiterrorista como justificación para futuras intervenciones en Latinoamérica.
A más corto plazo, opinó Birns, lo que el triunfo de Uribe significa para Panamá es “la intensificación del conflicto colombiano, con más incursiones de las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] a Darién, así como a Ecuador y Venezuela”.
Jason Hagen, de WOLA (Washington Office on Latin America), también prevé que los países fronterizos con Colombia sufrirán un “derrame más pronunciado” de la violencia. “La intensificación del conflicto que se anticipa ciertamente multiplicará los problemas existentes, como los que Panamá ha visto en Darién durante la última década”.
La perspectiva que Isaacson, Birns y Hagen expusieron a La Prensa, concuerda con la que otros analistas indicaron a Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald. En una columna publicada durante el pasado fin de semana, Oppenheimer escribió que sus fuentes señalan que la estrategia de “mano firme” de Uribe “hará que las cosas empeoren antes de mejorar ... y no hay manera de que los vecinos de Colombia puedan escaparse de las consecuencias”.
Bruce Bagley, de la Universidad de Miami, le pronosticó a Oppenheimer que Uribe solicitaría que los países vecinos de Colombia fortificaran sus fronteras. Al día siguiente, EFE informó que Uribe había pedido que Ecuador hiciera exactamente eso. Uribe también quiere que Ecuador permita que la nueva base estadounidense en Manta, Ecuador, (que reemplazó a Howard) sea utilizada para el Plan Colombia; Ecuador aceptó la base con el compromiso de que solo fuera utilizada por aviones de vigilancia antidrogas, pero Washington ha comenzado a quejarse de esa limitación.
Noten, sin embargo, que la presencia de esa base no ha servido para proteger a Ecuador de los problemas en su frontera con Colombia. “Ayudaría tremendamente si Ecuador sellara su frontera para prevenir las incursiones por grupos armados”, afirmó Uribe.
A pesar del pesimismo entre los analistas independientes en Washington, el gobierno de Bush está complacido con el triunfo de Uribe. Antes de la elección, los medios estadounidenses plantearon que Uribe era el candidato favorecido por Washington (que negó tener un favorito) y ahora reportan que los hechos han confirmado la tesis. La embajadora estadounidense en Colombia, Anne Patterson, felicitó a Uribe por su victoria antes de que se hubiera completado el conteo de votos y antes de que el mismo Uribe hubiera aceptado públicamente su triunfo. Además, no es usual que un subsecretario de Estado viaje inmediatamente al extranjero para reunirse con un presidente electo, como Otto Reich hizo esta semana, viaje que el Miami Herald interpretó como confirmación de la satisfacción de Washington con la victoria de Uribe.
Lo que sí es ritual usual –por no decir obligatorio– es que cada presidente electo en el hemisferio viaje a Washington a rendir pleitesía antes de instalarse en su nuevo cargo. Uribe cumplirá con ese ritual el día 20 de este mes, permitiendo así el primer vistazo de lo que la Casa Blanca espera de él.
La autora es corresponsal de La Prensa
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