Un negocio a puro hielo
Carretilla, ¿para qué? Los raspados de John Catón se venden en un pick up
GIONELA JORDAN V.
gjordan@prensa.com
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John Catón invirtió 30 mil dólares
para iniciar su negocio “John Raspao”, hoy planea invertir
150 mil en su nueva empresa.
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Con el propósito de seguir sufragando la universidad
de sus hijos en Estados Unidos, John Catón invirtió 30 mil dólares
en su empresa dedicada a la preparación y venta de raspados.
Ya lleva ocho años en el mercado. “Si no
hubiese sido por esa iniciativa, no habría podido concluir con éxito
la educación de dos de mis hijos en universidades estadounidenses”,
en donde los costos son altos, señaló.
Su sueño
Dos años antes de jubilarse de la antigua
Zona de el Canal, en donde laboró en el área de producción televisiva,
Catón se propuso cumplir uno de sus grandes anhelos: tener una empresa
que lo ayudara a nivelar los gastos de su familia, en especial la
educación de sus hijos.
Así nació, en 1994, su pequeña empresa “John
Raspao”. Comenzó con un pick up y unas ollas de acero inoxidable,
que mandó a fabricar especialmente para preparar los siropes, y
una máquina para moler el hielo, en diferentes espesores, dependiendo
del gusto del cliente.
Para introducir sus productos al mercado,
Catón empezó a regalar los raspados, de esa manera sus potenciales
clientes pudieron degustarlos. Eso lo hizo por dos días y el producto
caló bien. Empezó así su negocio.
Lo peculiar de estos raspados es que los
siropes se preparan con distintas frutas naturales. Este sirope
lo cocina a fuego lento el propio Catón. El raspado, además del
sirope, lleva leche condensada y malteada. Este último ingrediente,
según él, le da un sabor sin igual al producto.
Catón tiene su clientela cautiva en las distintas
barriadas de la ciudad capital. El ha roto con la tradicional carretilla
en la que se acostumbra vender raspado en el país. Sus tan gustados
raspados van en un pick up, el que, además, lleva su publicidad
en la parte superior y en la trasera tiene ubicados los siropes,
los vasos y el hielo. “John Raspao” también ofrece el servicio en
fiestas, cumpleaños y actividades similares.
Planes futuros
Pese al éxito, en el camino Catón ha tenido
algunos problemitas. Por ejemplo, en una de las características
inundaciones de la ciudad capital , perdió un automóvil doble cabina,
dedicado también a la venta de los rapados.
Pero eso no amilanó a Catón. Ahora planea
invertir unos 150 mil dólares en un establecimiento fijo en el que,
además de sus raspados, venderá comida afroantillana.
Pero lo más curioso del proyecto es que planea
emplear a personas discapacitadas porque “creo que ellos pueden
servir mucho, y mi experiencia con ese tipo de trabajadores es que
ellos rinden mucho”.
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