| . |
| |
| |
|
A pesar de los rigores de la crisis y del bajo cre
cimiento económico, los fondos destinados por el Estado para
paliar los problemas sociales no son escasos si se com paran
con los de otros países que sí están que brados. Lo que distingue
a Panamá no es la es casez de recursos sino su pésima administra
ción y, lo que es más grave aún, la tendencia a continuar
con hábitos clientelista en la adminis tración pública. Desde
ha ce varias semanas, se viene denunciando con inusual dureza
al Gobier no por equiparar el con trato de concesión de Panama
Port con el de Colon Container Termi nal. Lo peor del caso
es que por este camino, no solo se arriesgan los fon dos públicos
que perte necen a futuras genera ciones, sino que los recursos
son consumi dos por una burocracia incompetente, insaciable
y cara. El problema del país reside en que estas concepciones
nocivas dejan de ser una anéc dota para convertirse en un
vicio instalado en las máximas cúpulas del po der. Es hora
de que la señora presidenta se per cate de que algunos de
los importantes proble mas nacionales tienen su origen en
la demora en tomar decisiones y en la falta de rendición de
cuentas. Una cosa es lo que se dice y otra muy distinta lo
que se hace. |
|
|
|