|
Comienza el Mundial
Cada cuatro años el Mundial de Fútbol
acapara la atención de millones de fanáticos de norte
a el sur y de este a oeste. Mañana comienzan los partidos
en las tierras del sol naciente.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Cuántas patadas, cuántos chutes, cuántos goles
han copado la cancha de un planeta en el que el equipo de la humanidad
destina un mes para seguir tras un balón de paz.
Ese espíritu pacificador es el máximo alcance de
los deportistas que en todas las canchas del mundo y principalmente
en las de Corea y Japón juegan para fortalecer el cuerpo
y engrandecer la convivencia humana.
Muchas loas se cantarán a favor de este deporte. Los fanáticos
de cada equipo se enfrentarán a la realidad que la cancha
determina. Esas virtudes de este deporte se nutren con el afán
de los hombres y las mujeres por vivir en un mundo de paz.
Hay que anotar, sin embargo, el gran negocio que se ha montado
paralelamente a la celebración de los encuentros deportivos:
millones de millones de dólares están en juego. Son
las grandes cadenas televisivas y las grandes empresas publicitarias
las mayormente beneficiadas.
También hay que anotar (entre lo positivo y lo negativo)
el fenómeno que el Mundial genera cuando prácticamente
paraliza a los continentes, los países, las ciudades y los
campos y pone a miles de millones a gritar al unísono goool;
cuando la gente se olvida de los problemas y convierte al fútbol
en un escape con sensación de victoria y satisfacción.
¿Quién podrá ganar la copa? Solo la realidad
determinará la respuesta. Cada quien apoyará a su
equipo y lo considerará victorioso hasta que se demuestre
lo contrario.
Pueden ser Portugal o Camerún porque representan nuevas
propuestas futbolísticas; bueno, ese es el terreno que corresponde
a la realidad...
Cartas y comentarios
La hipotenusa se defiende
22 de mayo del 2002
Tendrán ustedes que perdonar mi inexperiencia en las lides
periodísticas y les ruego que me tengan paciencia ya que
es la primera vez que hago uso de un medio de comunicación.
Me veo obligada a ello en vista de que en la edición de fecha
12 de mayo de su diario, en la sección Mosaico, página
9, publican un artículo en mi contra, firmado por Judith
Jurado, persona desconocida para mí y mucho menos agraviada
por mi existencia. Ignoro si en algún momento de mi larga
historia he lastimado de alguna forma a Judith Jurado. Si así
ha ocurrido, le imploro su indulgencia ya que nunca lo advertí.
Me obligan las circunstancias a defenderme de tan inesperado e
inmerecido ataque. Pero tal vez deba comenzar por manifestar que
concuerdo con Judith Jurado que es de suma importancia enseñar
a nuestros estudiantes a expresarse oralmente, con seguridad, con
la acertada modulación de su voz, con dominio del tema y
del auditorio, a levantar su vista y mirar a los ojos de un público.
También concuerdo en que se aprende haciendo
y que las prácticas son esenciales y fundamentales para cualquier
aprendizaje.
Tengo, sin embargo, que señalar que no todos los alumnos
van a ser Rogelios Sinanes, cosa muy deseable que abundaran. Que
también el país necesita a los ingenieros Tomases
Guardias, para que construyan las carreteras interamericanas y a
los doctores Antonios González Revillas que intervengan quirúrgicamente
los cerebros y sanen nuestros males, a los arquitectos Ricardos
Bermúdeces Dutaris que diseñen escuelas, bibliotecas
y otras cosas necesarias y hermosas, e Ignacios Malloles que diseñen
museos interactivos, importantísimos para el desarrollo intelectual
de la juventud, a los capitanes que pasen los barcos por el Canal
de Panamá en cuya construcción trabajó el ingeniero
Pedro J. Sosa, y a los capitanes que nos trasladen en avión
a las distintas partes del país y así, muchos estudiantes
que en el sistema educativo, desde siempre (y no quiero farolear
pero puedo remontarme a Pitágoras y soy anterior al idioma
en el que Judith Jurado se expresa y que yo ahora utilizo), entraron
en contacto conmigo y tal vez, pecando de inmodestia, fui yo quien
les descubrió mundos, tal vez hice posible su vocación
científica y les proveí de herramientas para que utilizaran
la deducción lógica y la creación de pensamientos.
Si el sistema educativo nos elimina, si llegamos a la especialización
adelantada y abandonamos la escuela democrática, que abre
ventanas y muestra a todos los mismos horizontes, aclaro que
muestra, pero no obliga entonces, señores del diario
La Prensa, caemos en la trampa de las segregaciones, a crear círculos
de iniciados, al regreso a los tiempos oscuros, corremos el riesgo
de que el hombre luminoso (frase de Andrés Eloy
Blanco, poeta venezolano, que demuestra que no soy ajena a las letras)
decida qué y a quién enseñar en la escuela,
tirando por la borda 2 mil 500 años de avances en el pensamiento,
entonces, nadie sobrevivirá la debacle que vendrá,
yo al menos me niego a la esclavitud y a toda cosa nefastísima
y peligrosa.
Considero innecesario que para defender una tesis que todo el mundo
avala, Judith Jurado haya tenido que trivializar un tema tan profundo,
de tanto alcance, que es preocupación primordial de todos
aquellos que seriamente se ocupan y trabajan en esto y que generalice
en cuanto a escuelas, calendarios, horarios, currícula y
otras cosas muy serias. Sin atacarme a mí y a todo lo que
yo represento, Judith Jurado puede iniciar una labor más
responsable y positiva a favor de cambios en el sistema educativo
deseables y necesarios.
Atentamente:
La Hipotenusa (La autora está frente al ángulo recto
de los triángulos rectángulos).
Maruja de Feliú (coautora).
Una trampa costosa
17 de mayo del 2002
Cable & Wireless está conectando correo de voz a todos
los teléfonos sin que los clientes lo soliciten o lo autoricen.
Si usted usa el servicio, eso es fantástico. Si no lo usa,
el correo de voz se convierte en una trampa para quienes llamen
a su número.
El correo de voz opera cuando su teléfono está ocupado
o no es respondido oportunamente. Al operar, el sistema envía
un tono de aviso de muy escasa duración. Tan
pronto el tono termina la facturación comienza. Ésta
cesa cuando la persona que llama cuelga su teléfono.
El cargo por la llamada se hace al teléfono que llama, no
al que recibe la llamada. Si usted no usa el correo de voz, quienes
lo llamamos podemos convertirnos en víctimas de esa trampa.
Nos convertimos en víctimas cuando no estamos lo suficientemente
alertas o no somos lo suficiente ágiles para terminar la
llamada mientras el tono de aviso está activo.
Las víctimas posibles son quienes pagan la cuenta telefónica
de:
Niños y adolescentes, quienes no están atentos
a la trampa porque ellos, usuarios bona fide del sistema, no están
conscientes de los costos.
Ancianos y discapacitados que no reconocen el tono de aviso
o no pueden responder dentro del perentorio período.
Personas normales que no conocen el tono o que inician llamadas
sin poner sus cinco sentidos en el proceso.
Los beneficiarios de este proceso son las administraciones telefónicas
que prestan servicio a las víctimas, ya que pueden facturar
por la llamada, aún cuando su cliente no recibiera beneficio
alguno por ese servicio.
Usted puede llamar al 123, opción 2, y solicitar que desconecten
el servicio. Si usted llama le sugiero paciencia y tenacidad. Ellos
no están dispuestos a facilitarle el rechazo de este servicio
gratuito. Solamente recuerde una cosa: usted no paga por ese
servicio. Si usted lo usa, ¡fantástico! Si usted no
lo usa, quienes lo llamamos pagamos con creces por este regalo que
Cable & Wireless le hace!
Hernán Acevedo
El tiempo en los estacionamientos de Tocumen
29 de mayo del 2002
En días pasados entré al estacionamiento del aeropuerto
internacional de Tocumen, al darme la boleta de estacionamiento
la cotejé con el reloj de mi automóvil y me llamó
mucho la atención que ambas marcaran la misma hora 9:02 a.m.
Cuando llegué a la salida de cobro, mi reloj marcaba las
9.57 a.m. y en derecho lo que tenía que pagar era una hora
de tiempo; sin embargo, para mi sorpresa me cobraron una hora y
media. Al reclamar me informaron que según el reloj de esa
caseta eran pasadas las 10 de la mañana; le expliqué
a la persona encargada lo acontecido, con la coincidencia de la
hora en el reloj de entrada con el reloj de mi auto y me contestó
que eso es lo que marcaba su reloj y tenía que pagarlo.
No es por los 50 centavos, sino por la estafa que están
haciendo. ¿Se imagina el alcance de esta estafa cuando el
número de usuarios diarios alcanza cientos? Me prometieron
que hablarían con el administrador del estacionamiento para
corregir esa anomalía, por lo que sería interesante
investigar si cumplieron su promesa de poner los dos relojes de
las casetas en la misma hora o si persisten en su práctica
lesiva a los intereses de los usuarios.
Juan Armengol
Comentario al artículo Crisis
en la Iglesia católica
24 de mayo del 2002
Hay mentiras, pero hay muchas verdades ocultas (tras un velo) aunque
duelan, en una sociedad todavía creyente. Pero debe terminar
la hipocresía. La verdad os hará libres.
Si cada vez que se habla de justicia, sale la Iglesia a abogar
por ella, que lo haga siempre.
Por todo lo que está pasando mundialmente, es preferible
que los curas también se casen y de esa manera puedan servir
a Dios limpiamente, pues lo que todos deben saber es que a Dios
nadie lo engaña.
Hildemarta D. de Riera
Apoya a periodista demandada
19 de mayo del 2002
Doy la bienvenida a Mónica Palm al club de los demandados
por Mayor Alfredo Alemán. No entiendo por qué la demandó,
pero eso no importa, ya que en nuestro país la razón
de las demandas es lo que menos importa. La Prensa debe darle bastante
seguimiento a todas esas demandas para que el público se
entere de lo ridículas que son.
Luis Murillo
Más sobre vestidos y recepciones reales
Madrid, 29 de mayo del 2002
El día 21 de mayo leí el, ya bastante discutido,
artículo El dolor del viudo de María del
Carmen Cabello, correctora del diario y debo confesar que me pareció
del peor gusto; máxime cuando la presidenta Moscoso fue catalogada
por varios medios españoles como una de las más elegantes
de la recepción y además tuvo el honor de sentarse
a la diestra del Rey Juan Carlos I, honor que muchos envidiarían;
sin embargo, me sentía tan molesto que preferí dejar
el asunto. Por este motivo recibí con mucho alivio del escrito
de opinión De dolores, viudos, memoria y vestidos
de María Olimpia de Obaldía y la crítica de
Vielka Sánchez en el Defensor del lector ya que de alguna
manera expresaban lo que sentía.
Lo que realmente me ha sorprendido ha sido la respuesta, un poco
camuflada, hecha por María del Carmen Cabello en el artículo
La ceguera de los optimistas del día 28 de mayo
donde decía que De Obaldía mentía al interpretar
su artículo. La sorpresa se ha debido esencialmente a que
yo al igual que las personas de mi entorno interpretamos el artículo
de la misma manera.
Asumo que la correctora de un diario tan prestigioso como es La
Prensa debe ser una persona bien preparada, por lo que de ningún
modo me atrevería a decir que su forma de escribir es incorrecta;
sin embargo, debo decir que es muy sintomático que no sólo
María Olimpia de Obaldía, persona de reconocido prestigio,
sino que por lo menos unas 10 personas en la que cuento abogados,
médicos y otros profesionales entendieran el artículo
de forma equivocada y por lo tanto mintiéramos cuando hablamos
de ello.
Quizás nuestra mala interpretación se deba a que
estamos acostumbrados a una prosa mucho más directa y ligera;
en comparación con el desarrollo un tanto anárquico
y complejo que utiliza Cabello en sus escritos. Pero me parece que
un diario se debe a sus lectores por lo que pienso que el corrector
debe ser una persona que sepa hacer llegar exactamente su mensaje
al público que lo lee; ya que por más que un escrito
se haga con una prosa depurada y culta, si los lectores no entendemos
lo que quiere decir el problema lo tiene quien realiza la corrección.
No quiero que se entienda esta carta como el deseo de indisponer
a una persona a quien ni siquiera conozco; pero es que me parece
muy injusto que se califique a alguien como mentiroso, cuando ha
interpretado algo del mismo modo que muchos otros lo hemos hecho.
Rainier A. Del Rosario Franco
(Agregado de Asuntos Jurídicos de la Embajada de Panamá
en España).
|