La otra cara de las tabacaleras
Patricia Reaney
De REUTERS
LONDRES, Inglaterra. —Las principales compañías tabacaleras manipulan a la industria de la hospitalidad a escala mundial para evitar que restaurantes y bares introduzcan áreas de no fumar, según una investigación publicada el pasado miércoles.
Las firmas tabacaleras, dirigidas por Philip Morris, aprovecharon los temores de pérdidas de ganancias e hicieron donaciones a organizaciones industriales, como la Asociación Internacional de Hoteles, Restaurantes y Cafeterías (HORECA), y trataron de eliminar el apoyo a los sitios libres de tabaquismo.
“Las tabacaleras han convertido a la industria de la hospitalidad en su campo de batalla sobre el tema del aire limpio”, dijo Stanton Glantz, de la Universidad de California en San Francisco.
En un informe publicado en la revista Tobacco Control, Glantz y sus colegas analizaron los documentos disponibles de la industria del tabaco que, según ellos, revelan que la industria recluta a grupos de hospitalidad para convencer a los restaurantes de que no establezcan áreas de no fumar.
Cuando una asociación se negaba a cooperar, la industria tabacalera creaba su propia organización para transmitir sus mensajes.
“Hay que impulsar, según la necesidad, la creación de asociaciones nacionales de hospitalidad donde no haya ninguna, y hay que estimular su afiliación a HORECA Internacional”, expresó Philip Morris en un programa de estrategia mundial de 1996, citado en la investigación.
Sin embargo, Marc Fritsch, portavoz de Philip Morris International, en Lausanne, Suiza, dijo que los científicos reportaban de manera poco precisa las políticas de la compañía sobre las restricciones de tabaquismo en lugares públicos.
“Seguimos creyendo que una prohibición total de fumar en los restaurantes, bares, clubes nocturnos, hoteles y otros establecimientos, donde se separe a los fumadores y no fumadores, es extrema”, expresó la compañía en un comunicado.
“Aparentemente, los autores del artículo de Tobacco Control creen que es inadecuado que expresemos estos puntos de vista o que busquemos el apoyo de sectores de negocios que podrían compartir nuestras preocupaciones. Con todo respeto, estamos en desacuerdo”, agregó.
Los investigadores también acusaron a la industria del tabaco internacional de promover la idea de los sistemas de ventilación que podrían reducir los peligros del tabaquismo pasivo, o consumo de humo de segunda mano, de modo tal que los fumadores y no fumadores pudieran compartir el mismo espacio.
Glantz dijo que la estrategia se desarrolló primero en la década de 1970 y se intensificó con la evidencia acumulada sobre los peligros de respirar el humo de segunda mano.
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