¡Por fin!...periodistas auténticos
Todos sabemos que la idoneidad ha servido a gobiernos para encadenar a los periodistas o para convertir en “idóneos” a sargentos del G-2, pero el dogma sigue allí
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Los seres humanos tenemos el hábito de adoptar ciertos dogmas según la disciplina que escogimos. Son dogmas que tienden a vivir en nosotros, aun después de haber muerto por el paso del tiempo. Recuerdo, por ejemplo, que en mis tiempos de comerciante los gremios de empleados del comercio adoptaron el dogma de “cierre a las 6:00 p.m.”. La ciudad creció, la Avenida Central dejó de ser la única vía comercial, otras áreas comerciales adoptaban otros horarios para atender mejor a los clientes; sin embargo, los sindicatos de empleados de comercio seguían con la lucha dogmática del “cierre a las 6:00 p.m.”, aun cuando ya nadie escuchaba, por razones para todos obvias.
Cosa parecida ocurre entre los periodistas respecto a la idoneidad. Periodista que se manifiesta en contra de que el Gobierno –directa o indirectamente– autorice el ejercicio del periodismo, es considerado casi como traidor a la profesión. Todos sabemos que la idoneidad ha servido a gobiernos para encadenar a los periodistas o para convertir en “idóneos” a sargentos del G-2, pero el dogma sigue allí.
Ahora ¡por fin! todo esto parece haber cambiado con la elección de un periodista auténtico para la presidencia del Colegio Nacional de Periodistas. Marco Castillo, con una valentía profesional digna de admiración, ha tomado firme posición rompiendo el dogma. No solo eso, sino que ha hecho causa común con el Fórum de Periodistas para juntos luchar de frente por la absoluta libertad de expresión en nuestro país. Con esta postura clara, diáfana y militante, Castillo ha hecho historia y cambiará para siempre la imagen del periodista panameño. Aparte de esto tiene un programa de reorganización y democratización del Colegio que lo fortalecerá como institución de periodistas auténticos... aquellos que sientan como una obligación defender la libertad de expresión que no es ni la libertad de los dueños de medios ni la libertad de los periodistas... sino la libertad de los lectores, televidentes y radioescuchas.
Que queden aislados los relacionistas públicos y periodistas teóricos que andan vergonzosamente en busca permanente de nuevas cadenas. Algunos legisladores con historia y vocación autoritaria ofrecen eco a un proyecto de ley del siglo pasado (que yo titularía “Mordaza II”) que se considera hoy en la Asamblea.
Un hecho reciente muy positivo para purgar la profesión de extorsionistas que dicen llamarse “periodistas” se dio gracias a la valentía del comerciante Abdul Waked, de la Zona Libre, y al profesionalismo que demostró la PTJ. Filmados y grabados en el momento preciso en que proponían y ejecutaban la vulgar extorsión engañosamente llamada “publicidad”, este hecho servirá de aviso a todos los demás que anden en esta movida en perjuicio de la imagen de los periodistas que ejercen la profesión responsable y éticamente.
Por fin los auténticos periodistas, liderados por el Colegio y el Fórum, han tomado la iniciativa para elevar el prestigio de esta noble profesión.
¡Mis felicitaciones! El país gana con su nueva actitud.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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