
Un fenómeno social
Sin haberse dado siquiera
el primer puntapié a la bola, el Mundial es el tema del día en cualquier
rincón de laRepública
Campo
Elías Estrada cestrada@prensa.com
Son muchas las expectativas por el Mundial
de Fútbol que se avecina. Una de ellas –pienso que la mayor– tiene
que ver con el horario de los partidos. Hasta ahora todavía hay
gente que no sabe si ver los partidos en directo, en horas de la
madrugada, o esperar para verlos en diferido.
Así nos atrapó el Mundial Corea-Japón 2002
que por primera vez se jugará en dos países. Lo más seguro es que
muchas luces van a estar encendidas en la ciudad capital y en el
interior del país durante las madrugadas de lunes a viernes.
En los cinco fines de semana del mes de junio
no va a haber mayores problemas; muchas personas verán los partidos
cómodamente sin tener que pensar en el trabajo, la escuela o la
universidad. Los más fiesteros a lo mejor harán un receso en sus
farras para sentarse a presenciar los partidos con una cerveza en
la mano.
Con el pasar de los días, cuando se vaya
calentando el torneo, lo más seguro es que el Mundial nos irá atrapando
tal como lo ha hecho la selección de fútbol mayor cuando le llega
la hora de jugar las eliminatorias. No hay escape.
El Mundial de Fútbol es un fenómeno social
que en Panamá hace rato se presentó; aquí lo hemos experimentado
en carne propia cuando tuvimos nuestro ‘mundialito’ en la pasada
eliminatoria, que es a lo único a lo que puede aspirar nuestro país.
Contra México, en la eliminatoria pasada, se celebró la derrota
en Calle 50 como si hubiera sido una victoria. Un caso digno de
Replay.
Panamá no escapa al boom del Mundial; el
contagio es total aun sin pensar en clasificar para tan magno evento.
Hay muchas personas a quienes les he escuchado decir que les gusta
el fútbol solo cuando llega el Mundial.
Muchas mujeres, por ejemplo, que a duras
penas conocen de este deporte, se involucran de lleno en el Mundial
al ver a su novio, esposo o hijos ‘pegados’ a la pantalla de un
televisor.
Lo más probable es que cuando el torneo esté
en sus etapas finales el insomnio ya se habrá apoderado de muchos,
porque, según se argumenta, eso de ver un partido en diferido no
tiene ninguna gracia.
Sin haberse dado siquiera el primer puntapié
a la bola, el Mundial es el tema del día en cualquier rincón de
la República. Y no es que sea un fenómeno social, pienso que más
bien es porque en Panamá mucha gente, sin exagerar, respira fútbol
por los poros, con el respeto de su majestad el béisbol y de cualquier
otro deporte que se le ponga en frente.
También hay que ver que Panamá es un país
afortunado en materia de fútbol; aquí veremos en directo los 64
partidos del Mundial en un abierto (Corporación Medcom), cosa que
no sucede en países más grandes que el nuestro y con una enorme
tradición futbolística. En otras naciones hay que pagar, sino resignarse
con lo que les den los canales abiertos.
La magia de los medios televisivos en nuestro
suelo nos permite ver, escuchar y leer sobre el fútbol. Ahora no
son solo el béisbol, el boxeo, la hípica y el baloncesto los que
se apoderan del público panameño, el fútbol internacional se metió
hace tiempo en una gran mayoría de hogares.
Lo del “deporte de las masas”, como se suele
calificar al fútbol, no es de otros países; Panamá está metido en
el fenómeno aún sin tener clubes y contando con un torneo de tercera
categoría.
Unicamente falta que el Gobierno permita
que los empleados públicos entren a trabajar al mediodía, como para
completar el fenómeno social; cosa que no va a suceder, como sí
se planea en otros países.
Los 30 días del Mundial de Fútbol serán una
especie de receso en la vida cotidiana de muchas naciones. Dios
quiera que el terrorismo no se inmiscuya en el torneo y que podamos
gritar hasta el final junto con los ganadores.
Total, el mundial también en nuestro.
El autor es periodista
Además en opinión
• Y... ¿la foto?: Lorenzo
Abrego
• Un fenómeno
social: Campo Elías Estrada
• La ola de violencia:
José Otero
|