Panamá, 31 de mayo de 2002
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Un fenómeno social

Sin haberse dado siquiera el primer puntapié a la bola, el Mundial es el tema del día en cualquier rincón de laRepública

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

Son muchas las expectativas por el Mundial de Fútbol que se avecina. Una de ellas –pienso que la mayor– tiene que ver con el horario de los partidos. Hasta ahora todavía hay gente que no sabe si ver los partidos en directo, en horas de la madrugada, o esperar para verlos en diferido.

Así nos atrapó el Mundial Corea-Japón 2002 que por primera vez se jugará en dos países. Lo más seguro es que muchas luces van a estar encendidas en la ciudad capital y en el interior del país durante las madrugadas de lunes a viernes.

En los cinco fines de semana del mes de junio no va a haber mayores problemas; muchas personas verán los partidos cómodamente sin tener que pensar en el trabajo, la escuela o la universidad. Los más fiesteros a lo mejor harán un receso en sus farras para sentarse a presenciar los partidos con una cerveza en la mano.

Con el pasar de los días, cuando se vaya calentando el torneo, lo más seguro es que el Mundial nos irá atrapando tal como lo ha hecho la selección de fútbol mayor cuando le llega la hora de jugar las eliminatorias. No hay escape.

El Mundial de Fútbol es un fenómeno social que en Panamá hace rato se presentó; aquí lo hemos experimentado en carne propia cuando tuvimos nuestro ‘mundialito’ en la pasada eliminatoria, que es a lo único a lo que puede aspirar nuestro país. Contra México, en la eliminatoria pasada, se celebró la derrota en Calle 50 como si hubiera sido una victoria. Un caso digno de Replay.

Panamá no escapa al boom del Mundial; el contagio es total aun sin pensar en clasificar para tan magno evento. Hay muchas personas a quienes les he escuchado decir que les gusta el fútbol solo cuando llega el Mundial.

Muchas mujeres, por ejemplo, que a duras penas conocen de este deporte, se involucran de lleno en el Mundial al ver a su novio, esposo o hijos ‘pegados’ a la pantalla de un televisor.

Lo más probable es que cuando el torneo esté en sus etapas finales el insomnio ya se habrá apoderado de muchos, porque, según se argumenta, eso de ver un partido en diferido no tiene ninguna gracia.

Sin haberse dado siquiera el primer puntapié a la bola, el Mundial es el tema del día en cualquier rincón de la República. Y no es que sea un fenómeno social, pienso que más bien es porque en Panamá mucha gente, sin exagerar, respira fútbol por los poros, con el respeto de su majestad el béisbol y de cualquier otro deporte que se le ponga en frente.

También hay que ver que Panamá es un país afortunado en materia de fútbol; aquí veremos en directo los 64 partidos del Mundial en un abierto (Corporación Medcom), cosa que no sucede en países más grandes que el nuestro y con una enorme tradición futbolística. En otras naciones hay que pagar, sino resignarse con lo que les den los canales abiertos.

La magia de los medios televisivos en nuestro suelo nos permite ver, escuchar y leer sobre el fútbol. Ahora no son solo el béisbol, el boxeo, la hípica y el baloncesto los que se apoderan del público panameño, el fútbol internacional se metió hace tiempo en una gran mayoría de hogares.

Lo del “deporte de las masas”, como se suele calificar al fútbol, no es de otros países; Panamá está metido en el fenómeno aún sin tener clubes y contando con un torneo de tercera categoría.

Unicamente falta que el Gobierno permita que los empleados públicos entren a trabajar al mediodía, como para completar el fenómeno social; cosa que no va a suceder, como sí se planea en otros países.

Los 30 días del Mundial de Fútbol serán una especie de receso en la vida cotidiana de muchas naciones. Dios quiera que el terrorismo no se inmiscuya en el torneo y que podamos gritar hasta el final junto con los ganadores.

Total, el mundial también en nuestro.

El autor es periodista

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Y... ¿la foto?: Lorenzo Abrego
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