| Amnistía
preocupada por la impunidad en el caso de los jesuitas Londres,
28 de Mayo (EFE) Amnistía Internacional (AI) mostró hoy su
preocupación por la impunidad en la que se mantuvieron en 2001 los autores
de violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado en El Salvador, en concreto
los acusados de ordenar la muerte en 1989 de seis jesuitas y dos mujeres.
En
su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo,
AI dice que rechazó la prescripción del delito decidida por la justicia
salvadoreña en enero de 2001 por considerar que ese tipo de violaciones
cometidas entre 1980 y 1991 eran crímenes contra la humanidad que, según
el derecho internacional, no prescriben. Añade que en noviembre pasado
varias organizaciones no gubernamentales iniciaron un proceso para que ese caso
y el del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980, fueran examinados
por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La organización
internacional, con sede en Londres, señaló, además, que el
año pasado se hizo un nuevo intento en El Salvador de reinstaurar la pena
de muerte, abolida en 1983 salvo para algunos delitos previstos en la legislación
militar. Ese intento, admite AI, partió de la "profunda preocupación
popular" por el aumento de la delincuencia, como los secuestros para exigir
rescates, en los que murieron varias personas, niños incluidos.
El
Parlamento salvadoreño, sin embargo, aprobó un aumento de 35 a 75
años de cárcel en la duración máxima de las condenas
por asesinato, secuestro y violación, añade la organización
humanitaria. AI destaca que durante 2001 los "problemas organizativos"
del poder judicial "debilitaron la confianza" de la población
salvadoreña. Menciona que la Fiscalía General de la República
descubrió irregularidades en los títulos de decenas de profesionales
del sistema judicial, y que, además, hubo denuncias de corrupción
contra algunos funcionarios.
Amnistía resalta la mejora de la actuación
de la Policía Nacional Civil, la resolución de más crímenes
y que hubo menos quejas contra los agentes, aunque agrega que algunos informes
implicaron a miembros de ese cuerpo de seguridad en violaciones de derechos humanos
y en actividades delictivas, entre ellas secuestros.
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